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Aldo Cívico 23 Abr 2013 - 11:00 pm

Diálogo con las Farc: ¿es solamente la paz de Santos?

Aldo Cívico

Por su oposición a las conversaciones entre el gobierno de Santos y las Farc, los expresidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe y el procurador Ordóñez se han ganado el epíteto de saboteadores de la paz. Me atrevo a decir que más que enemigos de la paz, son opositores de una paz que, en su percepción, solo es una paz “liberal”.

Por: Aldo Cívico
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De hecho, el presidente Santos y las Farc no son como el agua y el aceite. Me explico. Pongámonos en los zapatos de los miembros del Secretariado de las Farc: han combatido durante décadas desde las montañas de Colombia con la ilusión de llegar al poder. Sentarse a la mesa para negociar la salida política al conflicto, significa que las Farc finalmente asumieron que no llegarán al poder por la vía de las armas. Es una decisión trascendental que podría poner fin a un largo y doloroso conflicto armado. Pero eso no significa que las Farc hayan también decidido abandonar su aspiración al poder. De hecho, las Farc han demostrado en los últimos tiempos un gran deseo de hacer política, algo que hay que recibir con benevolencia. Es mejor hacer política que hacer la guerra. ¿Pero con quién harán política las Farc?

Si el objetivo es al acceso al manejo del poder, la Marcha Patriótica no es el instrumento más adecuado para las Farc. De hecho, no es un partido político, aunque como movimiento cumple una función estratégica importante en términos de movilización de masas y poniendo en la agenda pública temas que son también de interés para las Farc. Aun menos les sirve a las Farc el Polo Democrático (de paso, ¿a quién hoy de verdad le sirve el Polo?) dado que la desconfianza es recíproca. Más bien uno observa un coqueteo político entre las Farc y el Partido Liberal, sobre todo con el sector del partido que se reconoce en líderes como Piedad Córdoba, Horacio Serpa y Ernesto Samper. Además, no hay que olvidar que los fundadores de las Farc militaron en las guerrillas liberales durante la Violencia y que el partido de la UP se alió en algunas regiones con el Partido Liberal logrando un resultado electoral sorprendente.

El presidente Santos, por su lado, no se ha dedicado solamente a gobernar al país, sino también a resucitar al Partido Liberal. No es por el hecho de no haber cuidado los tres huevitos, sino por este proyecto político de hegemonía liberal, que el expresidente Uribe, buena parte del Partido de la U y el Partido Conservador acusan a Santos de traidor. ¿Será entonces que aquellos que se oponen al diálogo con las Farc se oponen a una paz que perciben sólo como una “paz liberal”?

Es evidente que Colombia hoy necesita mucho más que una paz liberal. De lo contrario, habría solamente un acuerdo de paz con las Farc, pero no la paz del país. El riesgo es que antiguos resentimientos y enemistades se calcifiquen aún mas y que Colombia siga estando secuestrada por su propia historia.

Colombia enfrenta hoy una gran oportunidad y un enorme desafío: romper con los antiguos patrones que la consignaron a la violencia, la muerte y al subdesarrollo. ¿Logrará Colombia ir más allá de sí misma?

 

 

  • Aldo Civico@acivico / | Elespectador.com

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