Por: Juan Gabriel Vásquez

Dime con quién andas, Venezuela

Pocos días han pasado desde la victoria del comandante Hugo Chávez, pero ya han sucedido varias cosas que nos permiten asomarnos a los próximos seis años de la Revolución Bolivariana.

Me quedo con dos: las efusivas felicitaciones de Mahmud Ahmadineyad y las declaraciones de Chávez sobre su apoyo incondicional al régimen de Bashar al Asad en Siria. A comienzos de la semana, Ahmadineyad (cuyo régimen mantiene más de 400 prisioneros de conciencia) llamó a Chávez “hermano”. Claro, no hace mucho que Chávez llamó a Ahmadineyad (cuyo régimen ejecutó en 2011 a medio millar de personas por crímenes que incluían el adulterio y la apostasía) “gladiador antiimperialista”. Y el miércoles pasado, en uno de sus más inverosímiles arranques retóricos, Chávez hizo lo único que le faltaba hacer para confirmar su extraña noción de lealtad internacional: el elogio de Bashar al Asad. El régimen asesino de Siria, como sabrán todos, lleva varios meses provocando la condena unánime de la comunidad internacional. Bueno, unánime no: China y Rusia, cuyas hojas de vida en materia de derechos humanos dejan mucho que desear, se han apartado de la condena. Chávez los felicitó por ello.

Pero volvamos a las declaraciones de esta semana, que no tienen desperdicio. Chávez se las arregló, en pocos segundos, para decir muchas cosas que habremos de conservar en la memoria. Que la culpa de la crisis siria la tenían —adivinen ustedes— los Estados Unidos. Que a Al Asad había que apoyarlo porque el suyo era el “gobierno legítimo de Siria”. Que en Siria se está siguiendo el mismo patrón que se usó en Libia para derrocar a Gadafi. Sí, Gadafi: al que en otros tiempos Chávez había elogiado, abrazado y vitoreado, tanto en Trípoli como en Caracas. Ustedes recordarán seguramente a Chávez bajándose del avión presidencial en el aeropuerto de Trípoli y exclamando: “¡Viva Gadafi!”. Mientras mi amigo Hisham Matar buscaba a su padre, desaparecido en las cárceles sin fondo del régimen, Chávez preguntaba a gritos de admiración dónde estaba el líder que hizo la revolución cuando él tenía 13 años.

¿Qué otras cosas dijo Chávez? Ah, sí: que los disidentes sirios son “terroristas”. La palabrita se le va a desgastar de tanto usarla y en contextos tan distintos: el presidente de Estados Unidos, el expresidente de los Estados Unidos, el presidente de Colombia, el expresidente de Colombia, los manifestantes del 23 de enero, el Consejo Nacional de Transición de Libia, los carabobeños que piden agua potable: todos han recibido ese mote que Chávez administra con la facilidad con que regala petróleo a violadores de los derechos humanos. Visto lo anterior, cabría preguntarse a quién no ha llamado terrorista. Respuesta: a Ilich Ramírez, alias El Chacal. El Chacal es el autor de tres atentados con carros bomba a periódicos parisinos en 1974. Es también el asesino a balazos de dos policías desarmados y un civil en 1975. Es también el autor de cuatro atentados con bomba perpetrados por el “Grupo Carlos” en Francia entre 1982 y 1983. En ellos murieron, en total, 11 personas. Pero a Ilich Ramírez, alias El Chacal, Chávez no lo llamó terrorista: lo llamó “verdadero revolucionario” y “continuador de la lucha de los pueblos”.

A ver qué cosas se le ocurrirá decir en estos seis años.

Uno sólo puede sentir miedo.

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