Publicidad
Eduardo Barajas Sandoval 15 Abr 2013 - 11:00 pm

Dividida en dos

Eduardo Barajas Sandoval

Los resultados electorales de diferencia mínima, con una alta participación ciudadana, implican para el vencedor la responsabilidad de obrar con extrema prudencia y con el ojo puesto en lo que la casi mitad del electorado hubiera querido que se hiciera desde el poder.

Por: Eduardo Barajas Sandoval

En esta época de comunicación inmediata de los deseos populares, y de posibilidades de fiscalización directa de los actos de los gobiernos, los derrotados en una elección por corto margen tendrán la opción de seguir paso a paso las decisiones y de reaccionar ante ellas en el ejercicio de la vida cotidiana, de manera que sus reacciones adquieren un valor político que no se puede ignorar.

El hecho de que el candidato oficial de la tradición chavista venezolana no haya conseguido, como muchos esperaban, un victoria contundente, resultado de la efervescencia del sentimiento popular por la muerte del comandante de la revolución de más de una década, indica que desaparecido el líder, que se mantuvo en el poder a punta de carisma, discurso y acciones puntuales de beneficio a los abandonados de siempre, el escenario ha cambiado y prácticamente la mitad del electorado desearía que se corrija el rumbo del estado y de la nación.

El fenómeno es una advertencia al nuevo presidente, que tiene ahora el trabajo complejo de interpretar lo que Chávez hubiera querido proponer, tratar de hacer lo que hubiera querido hacer y reaccionar como aquél lo hubiera hecho ante las nuevas circunstancias, para atender a sus seguidores, todo esto sin olvidar que la mitad de los electores se manifestaron en las urnas en contra de un proyecto que después de catorce años tiene ya fisuras difíciles de reparar.

En otras palabras, el resultado electoral venezolano no es simplemente una manifestación de apoyo a la continuidad del chavismo sino que al mismo tiempo significa una advertencia del descontento, casi equivalente, con su proyecto y con su permanencia en el poder. Y esto lo debe tener en cuenta el vencedor, si desea mantener de alguna manera la unidad nacional. Algo que se habría tenido que decir también en el caso de que hubiese sido el candidato de la oposición el que hubiera ganado por corto margen, caso en el cual la advertencia habría sido la de no echar por la borda, de un momento a otro, las conquistas populares de la República Bolivariana.

Pero la prueba de fuego para el nuevo presidente no se puede limitar al discurso y al manejo de las obras sociales del gobierno, sino que tiene en el manejo de la economía su reto más grande y más difícil de afrontar. Algo que no se circunscribe al interior del país, sino que tiene implicaciones internacionales en la medida que Venezuela anda empeñada en acciones exteriores con las que no todo el mundo está de acuerdo. Y en este terreno, la persistencia en un modelo que pretende ir en contravía de la ortodoxia del capitalismo internacional, se verá sin duda afectada por la ausencia de aquel discurso que el promotor del ejercicio manejaba muy bien y que resulta casi imposible de imitar.

Con el país dividido prácticamente en dos, Nicolás Maduro se ha visto catapultado por los acontecimientos al ejercicio de unas responsabilidades que no pueden tener por objeto el fomento de una división nacional, con la insistencia cerrada en un proyecto que no cuenta con el apoyo de la mitad de los ciudadanos. Naturalmente no se trata de que abandone su proyecto para llevar a la práctica el de su adversario, sino de que tenga en cuenta que el apoyo a su programa no ha sido contundente, de manera que el bienestar colectivo se beneficie de las consideraciones que en su momento pueda hacer la oposición. Lo mismo, otra vez, que habría debido tener en cuenta, respecto de los chavistas, si hubiera ganado el candidato de esa oposición.

Todo esto para que se mantenga la concordia en una nación que ha demostrado estar dividida en dos, y que bajo las circunstancias actuales requiere de un esfuerzo de armonía al que ambas partes están obligadas, desde sus diferencias claro está. Porque no se trata de venderle a Venezuela la fórmula colombiana, heredada del Frente Nacional, de que la concordia solo se puede conseguir cuando todos queden dentro del gobierno.

  • 0
  • 9
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Cosecha de café en Brasil caerá un 8% en 2014
  • Miniserie "Houdini" se estrena en Latinoamérica
  • Hulk lideró la sorpresiva victoria del Zenit contra el Benfica

Lo más compartido

  • Colombiano presentó una de las mejores tesis de maestría del mundo
  • Bogotá Sep 7 - 11:28 am

    Las pruebas de Sergio

    Las pruebas de Sergio
  • El conmovedor abrazo de una leona a su antiguo cuidador
9
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

blackcreek

Mar, 04/16/2013 - 13:00
Asocio la situacion de Capriles como con el juego de la loteria. Supongamos que el baloto tiene un gran acumulado o "jackpot" (la riqueza de Venezuela), Capriles, representando un grupo que aporta dinero, compra un tiquete con pocas posibilades de ganar. Una vez sale el resultado, Capriles compara los numeros y observa que estuvo muy cerca, que casi se gana la baloto, pero en otra parte resulta un ganador. Luego Capriles no se reigna a creer que casi se gana la loteria y entonces empieza a decir que hubo fraude en el sorteo o que la computadora se equivoco al confrontar su numero, luego pide que se revise el sorteo o en el mejor de los casos, se vuelva a repetir.
Opinión por:

gerardo

Mar, 04/16/2013 - 19:22
su asosiacion carece de fundamento cuando en el baloto apenas juegan 6 numeros en la mayoria de los casos en señal directa por television,a diferencia de unos comicios electorales donde son millones de papeletas en urnas manipulables por personas con intereses marcados donde el gobernante de turno tiene la sarten por el mango,como nos dice Rodrigo lara en su columna que existen 4 formas directas de robarse unas elecciones,sin contar la de los tamales o los golpes de estado.
Opinión por:

blackcreek

Mar, 04/16/2013 - 12:32
Muy pocos hacen referencia al sistema electoral venezolano. Estuve informandome acerca del sistema electoral Venezolano y ademas de ser electronico, tiene un sistema de auditaje seguro. Me parece que el sistema electoral de Venezuela, es mas avanzado que el del Canada y aun que el de USA. El de Colombia es arcaico comparado con el de Venezuela. Ademas que el conteo y la trasmision de datos es totalmente electronica con un sistema de encriptamiento, tambien se hace muestreo del 54% de los votos para confirmar que esta funcionando correctamente. La oposicion "supone" que hubo fraude, pero no dice si fue en el "software", "hardware", la base de datos o en la transmision, sino que exige contar de nuevo, voto por voto, para verificar si la computadora hizo mal las sumas y se "equivoco".
Opinión por:

blackcreek

Mar, 04/16/2013 - 12:42
Si no se confia en un sistema electoral sofisticado de alta tecnologia, electronico y computarizado, y con auditorias claras y seguras, entonces para que se implementa o utilliza, seria mejor hacer el conteo manual, como en los tiempos anteriores, con cajas llenas de listas y contando una por una, y totalizando con la ayuda de un abaco o en el mejor de los casos una sumadora. Me parece ridiculo, volver la contar manualmente lo que ya fue auditado, transmitido, archivado en una base de datos y procesado por computadoras.
Opinión por:

pensadorcosteño

Mar, 04/16/2013 - 09:40
El problema no es que se gane, el problema es como se gana, cuando existe la duda razonable se debe esclarecer, eso da legitimidad, cual es el problema de efectuar la verificación, si se gano con claridad, si en realidad se gano con transparencia, existen muchas aseveraciones que dejan mucho que desear y le quitan credibilidad a lo expuesto por el hoy presidente, como es posible que entidades dominadas por el estado sean manipuladas por la oposición como dice el, caso de los servicios publicos, deja un sin sabor entre quienes observamos desde la barrera, ojala no entren a funcionar esas organizaciones paramilitares organizadas por chavez, seria la hecatombe, pero todo es posible para eso se crearon, para presionar en favor del gobierno, y la realidad se le han salido de las manos.
Opinión por:

Amonoi

Mar, 04/16/2013 - 08:19
El asunto más importante a tener en cuenta no es que el país esté divido en dos, sino que la oposición tenga posiciones anti-democráticas con apoyo de grupos de presión internacionales. En 1960 Kennedy se impuso a Nixon con 49.7 sobre 49.6, y nada extraordinario pasó, algo similar sucedió cuando Gore tuvo más votos que Bush, y sin embargo este último se hizo a la presidencia por las reglas propias de USA (Obama no dijo en ese momento nada acerca de recontar como lo hace ahora respecto a Venezuela). En todo el mundo se dan con frecuencia estas diferencias pequeñas pero se acepta el triunfo sin mayor problema. Así funciona la democracia, y al que no le guste,. que proponga algo mejor.
Opinión por:

dalilo

Mar, 04/16/2013 - 03:29
Esperemos a que la situacion politica en venezuela madure un poco y se logre un acuerdo con la oposicion.
Opinión por:

blackcreek

Mar, 04/16/2013 - 00:02
Maduro ya tenia definida su politica y es el legado de Chavez, seguir y profundizar el socialismo del siglo XXI. En el caso de Capriles, recibio el respaldo de la unidad de varios partidos, sin politica definida, solo con el unico objetivo de derrotar o hacer desaparecer el chavismo, es decir, solo los une el odio hacia el chavismo. No tenian ni mostraban claridad en sus propuestas, nunca se mostraban como neoliberales de derecha, con su politica de privatizar todo, sino que queria hacerse pasar como socialistas tibios.
Opinión por:

blackcreek

Lun, 04/15/2013 - 23:52
El chavismo sigue en el gobierno con su politica socialista y los otros partidos en la oposicion proponiendo como alternativa el neoliberalismo. No como ocurre en Colombia, que el gobierno y la oposicion es lo mismo, ambos neoliberales y guerreritas. Solo se diferencian en la forma mas no en el fondo, Santos el gobierno y Uribe la oposicion, es decir, santismo contra uribismo. Asi la diferencia haya sido de un millon, 500 mil o 250 mil votos, para una votacion total de casi 15 millones, en el fondo es irrelevante. Tampoco es conveniente que un partido arrase al otro por una abrumadora mayoria, ya que como ocurre en Colombia, no existe oposicion partidista, solo oposicion personalista.
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio