Por: Iván Mejía Álvarez

Don Tulio

Mientras la división B transcurre lánguidamente y se nota la ausencia del América, en la primera categoría el elenco rojo ha producido un fervor popular que se traduce en grandes entradas donde juegan y en taquillazos en el Pascual. América es un imán, una mina a explotar, un fenómeno popular impresionante.

Pero América no responde deportivamente. Es un equipo normalito, con jugadores de serie B, sin grandes exponentes que inviten a la tranquilidad de sus hinchas. América no se reforzó convenientemente y hoy empieza a vivir su propio calvario, el mantenerse en la primera división. Alguien le dijo a Tulio Gómez, presidente y máximo inversionista, un hombre lleno de loables propósitos y de amor por la institución, que con la nómina que tenía en la B podía jugar tranquilamente en la A, y le mintió, lo engañó. Y América no se armó para ser protagonista de la máxima categoría en su retorno. América no trajo jugadores de peso, trajo “cañengos” de otros equipos, como Mena, Monsalvo y Vélez, mantuvo los jugadores que están en la última curvita de su carrera, como Ferreira, Álvarez y Farías. Tulio y Torres soportaron la nómina con agradecimiento hacia quienes les ayudaron a subir y se olvidaron de que el compromiso era superior, los desafíos más altos, y que había que invertir.

Dos puntos de nueve en sus últimas salidas van mostrando el camino y el derrotero a seguir. América llena estadios, pero si su rendimiento deportivo no mejora, esos mismos que hoy acuden en masa para verlo se ausentarán. Nada más infiel que los hinchas del fútbol. Tulio tiene que entender que aquellos que hoy lo idolatran y le hablan al oído, lo elevan al pedestal, serán los mismos que en poco tiempo le reclamarán en forma airada por los resultados deportivos.

Diera la impresión de que la gente que maneja el América está más preocupada por el show mediático, el marketing, los cuadernos, las camisetas, las orquestas, la fiesta, que por el equipo, que es el que, finalmente, sostiene la pasión.

Millonarios lo aterrizó contundentemente y lo puso en su sitio. Y viene el Cali, que a pesar de su mala tarea, con una victoria sobre América se levantaría. No puede seguir perdiendo puntos y acercándose a la cornisa del descenso. Tigres y Jaguares, con menos publicidad pero más intensidad, les marcan el camino a los rojos: o se pellizcan o el descenso dejará de ser una quimera.

Don Tulio, vaya preparando la chequera para inyectarle tres o cuatro jugadores buenos al América si no quiere verlo nuevamente en la B. Jugadores buenos, no “cañengos”.

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