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Eduardo Barajas Sandoval 11 Mar 2013 - 11:00 pm

¿Hacia dónde saltará el Grillo?

Eduardo Barajas Sandoval

Los italianos han apoyado en proporciones respetables una propuesta política que va contra los partidos y que no tiene programa de gobierno.

Por: Eduardo Barajas Sandoval
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El experimento de unas elecciones generales que no pueden producir de inmediato un gobierno con clara mayoría parlamentaria pasaría a la lista de las anécdotas de una nación creativa en todos los campos, si no fuera porque de esa fuerza novedosa, que ha irrumpido en el escenario a nombre de la indignación contra la clase política, depende el rumbo que pueda tomar un nuevo gobierno y, además, el proceso político del país.

Debido justamente a la incursión de ese movimiento, llamado de las Cinco Estrellas, ninguna de las grandes alianzas tradicionales, la centroizquierda del tradicional Pier Luigi Bersani, ni la centroderecha del aspirante a la resurrección Silvio Berlusconi, han obtenido mayoría suficiente para gobernar. Algo que demuestra con la vehemencia propia de los más latinos de todos los latinos, el rechazo a la ineptitud de los políticos tradicionales.

Pero hay dos consideraciones adicionales que hacer sobre el comportamiento político de los italianos en esta oportunidad. En primer lugar han protestado de hecho, y votado en la práctica mayoritariamente, contra el modelo de austeridad que impulsa el conjunto de la Unión Europea. En segundo término, el resultado electoral significa el avance más importante de la versión nacional de los indignados, que hasta ahora se habían limitado a protestar, sin conseguir resultados electorales de los que dan opciones de ejercicio de poder.

En el orden interno, con el ítem de la inconformidad y la votación por fuera de los partidos, se escribe un nuevo capítulo de la vida de un establecimiento político que por lo general es inferior a su propia sociedad, acostumbrada a vivir por su cuenta y a hacer funcionar el país con base en su esfuerzo, en muchos casos a pesar de los gobiernos. Queda por saberse si entre esos inconformes y una u otra de las alianzas tradicionales, serán capaces de armar un gobierno, así sea efímero, porque en todo caso los nuevos actores no tienen experiencia y no se sabe cómo podrán asumir las dificultades propias del arte de gobernar.

Los efectos internacionales, de otra parte, pueden resultar aún más preocupantes, porque son muestra de una arrolladora mayoría en contra de las ejecutorias de un gobierno, el del tecnócrata Mario Monti, que consideran fue impuesto por el resto de los europeos para que hablara su idioma y se prestara a la aplicación a rajatabla de unas políticas de austeridad que resultan buenas para las cuentas de los banqueros, pero malas para las cuentas de los ciudadanos.
La arremetida popular contra los políticos italianos se extiende así a los orientadores de la economía europea y en ese empeño no sería raro que se fueran sumando cada vez más inconformes en el espacio de la Unión, molestos ante la aplicación de una medicina que perciben tan dañina como la enfermedad que pretende curar. En este sentido las huestes griegas, más las italianas, más las francesas, más las españolas y las que se anuncian en Portugal, van formando una especie de internacional aparentemente dispuesta a avanzar unida en la misma dirección. Circunstancia que debe comenzar a preocupar a los ortodoxos que creen que la única fórmula para salir de la crisis es la de la austeridad.

Pero faltaba lo mejor en este proceso que se opone al modelo económico y se va llevando de paso a la clase política, al cuestionar la profesión misma de hacer política y la de gobernar: la persona que encarna la victoriosa protesta italiana es Beppe Grillo, un campeón del inconformismo y un opositor de las ridiculeces de la vida pública, desde el puesto privilegiado de los bufones, que son los más autorizados para criticar a políticos y gobernantes, porque tienen una especie de inmunidad, salida del apoyo espontáneo que la sociedad suele dar a quienes critiquen a los regímenes de todas las tendencias y en todas partes, con la sola excepción de los dirigidos por autócratas rodeados de fanáticos, donde se tienen que hacer los mudos para siempre.

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Jorge Enrique Angel Delgado

Mar, 03/12/2013 - 13:25
Desde el inició de la "industrialización", los logros de los trabajadores, llevó a una forma de prosperidad q rebajo la pobreza, Con los "nuevos ricos", quienes han tenido trabajo hasta hace un par de generaciones ya no han sido mas pobres y por consiguiente la "clase trabajadora" europea se conservatizo, en algunos casos mas q en otros y la sociedad italiana católico conserbadora, seguramente lo es mas q otras, a pesar de Gramci y otros pensadores de izquierda q han trabajado por la igualdad. Pero no sin una razón de peso, es q Facio desarrolló su teoria "facista", q igual como el nazismo y el falangismo marcan la Derecha del continente. Estas elecciones indican q la crísis no es superficial, al fin la población comenzó a entender q politica y politicos no valen un pepino, sì un grillo...
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Boyancio

Mar, 03/12/2013 - 04:39
Italia se merece un Moreno de CAro, más mejor que el mismo Alvaro Uribe Velóz.
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Jorge Enrique Angel Delgado

Mar, 03/12/2013 - 01:41
Gringos y anglosajoes con su eufemismos, producto del pensamiento de la pequeña burguesía. Austeridad palabra utilizada para no hablar escuetamente de la política ultraconservadora desde USA lanzada como el "neoliberalismo". Destruír al Estado y lo q la civilización estructurada había ido logrado, para arreglar el mundo de las finanzas para q los multimillonarios se hagan cada vez mas ricos en sus palacios de cristal con sus ordenadores y sus transacciones bancarias, saturadas de dineros virtuales y vaciando las arcas del Estado por cada transacción con mas fuerza. Italia tiene tradiciones milenarias con la mafia, reforzadas por el neoliberalismo q abre las puertas de par en par a los cerebros grises q se adueñan del mundo sin oposición alguna, llevando a la ruina a las mayorías engañadas
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