Mauricio García Villegas 23 Mar 2012 - 11:00 pm

Las dos caras de la esperanza

Mauricio García Villegas

La esperanza es un sentimiento ambiguo.

Por: Mauricio García Villegas
  • 74Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/dos-caras-de-esperanza-columna-334202
    http://www.elespectador.com/opinion/dos-caras-de-esperanza-columna-334202
  • 0

A veces nos ayuda a sosegar nuestros ánimos y otras veces nos vuelve ansiosos e impacientes. Tener esperanza puede ser, paradójicamente, desesperante. Esta ambivalencia está bien reflejada en un cuento de Ramón Gómez de la Serna, que relata la historia de alguien que después de estar cientos de años en el Purgatorio, a la espera del Cielo prometido, termina pidiéndole al Dios todopoderoso que lo envíe al Infierno, en donde puede, por fin, aliviar su desesperación.

Las religiones y los sacerdotes de sus iglesias conocen bien esta doble cara de la esperanza; saben que la fe puede alimentar tanto la resignación frente a las adversidades de la vida, como el coraje para luchar contra ellas.

Pero no sólo los sacerdotes son expertos en estos asuntos de la esperanza. Los políticos también saben que sus promesas pueden fomentar no sólo la sumisión de sus electores sino también su movilización. Lo primero es quizás lo más apetecido por los políticos. El presente, con todas sus afugias, se acepta más fácilmente cuando las personas creen que el futuro será mejor. “La política de la esperanza —decía Francis Bacon— es uno de los mejores antídotos contra el veneno del descontento”. La esperanza posee un poderoso efecto apaciguador (normalizador) sobre las injusticias y las penurias sociales.

Pero la esperanza también puede producir lo contrario de la sumisión, es decir la acción, la movilización y la lucha. Cuando la gente sabe que puede mejorar y que su condición no es una fatalidad, hace todo lo posible por conseguir el cambio. Por eso, Samuel Johnson decía que “Donde no hay esperanza no hay esfuerzo”. Y es verdad, con la esperanza la gente se vuelve luchadora y voluntariosa. Las personas se empeñan más en conseguir algo cuando aumentan las posibilidad de conseguirlo.

Así pues, la esperanza es una condición psicológica que favorece a veces la aceptación pasiva del presente y a veces la acción y la lucha. Ambas implicaciones tienen una gran importancia en el mundo de la política: la primera de ellas es un remedio contra la rebeldía, la segunda es un remedio contra el conformismo.

Digo todo esto pensando en la izquierda colombiana; o por lo menos en aquella parte (la más radical) que cree que cuando las cosas mejoran para los más pobres, su conformismo aumenta. Tener esperanza sólo produce, según ellos, más sumisión, menos conciencia de clase, menos lucha. Así por ejemplo, la ilusión que la restitución de un puñado de predios despierta entre los campesinos (de Necoclí o de Córdoba) sólo serviría, en su opinión, para alimentar su aceptación del presente y su conformismo. Los campesinos no reciben un derecho sino que muerden un señuelo.

Francamente no lo creo. La esperanza afincada en las pequeñas mejorías también puede desencadenar la movilización de los más pobres, más que su resignación. Al menos eso fue lo que ocurrió en la Revolución Francesa, según explicaba Alexis de Tocqueville.

Para la izquierda radical, la movilización social y la lucha por el cambio sólo pueden ser el resultado de la injusticia (una política justa, como la restitución de tierras, en cambio, sólo puede retardar la movilización). En esto (como en muchas otras cosas) la izquierda radical y los católicos se parecen más de lo que uno piensa: ambos creen que, al final de los tiempos (¿cuándo?; nadie lo sabe) la justicia triunfará y el bien se impondrá sobre el mal. Mientras tanto, la fe ciega en un Dios o en una revolución nos ayudará a transitar por este valle de lágrimas.

  • 16
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

Lo más compartido

  • Tras más de un año de sequía, la lluvia volvió a La Guajira
  • Murió el actor Robin Williams
  • "Si quiere llamarme alarmista hágalo"
16
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

alison_periodo1

Mie, 03/28/2012 - 21:28
Es muy interesante. Nunca pensé sobre las dos caras de la esperanza. Hay una cara que causa ación y la otra que causa sumisión. Es interesante como las políticas usan la esperanza y sus dos caras. Personas se rebelan de la esperanza también pueden ganar paciencia con la esperanza. La esperanza es muy poderosa.
Opinión por:

vic

Sab, 03/24/2012 - 14:13
A) Sr. Columnista: Estoy de acuerdo sobre lo que dice de la izquierda radical. Dicha zquierda sigue empleando la vieja táctica ''du pire'', es decir, mientra peor, mejor: destrucción, sabotaje, caos, oposición a toda reforma que pueda mejorar las cosas, etc. Esta izquierda vive esperando que las cosas empeoren a tal punto que las ''masas'' se rebelen contra el sistema y los ''revolucionarios'' tomen el poder. Sobre este punto, pues, estamos de acuerdo. En cuanto a ''fe ciega en un Dios'' tengo que hacerle, Sr. columnista, un par de obsevaciones: la Biblia en la que se basa el judeocristianismo no es un libro ciencia y jamás ha pretrendido serlo. Cuando el Antiguo Testamento empezó a elaborarse hace unos 4000 años, y el Nuevo Testamento hace más de 2000, la ciencia apenas esmpezaba a balbucir. Si la fe se basara en la ciencia, ya no sería fe, sino evidencia. La fe es una cuestión de convicción.
Opinión por:

vic

Sab, 03/24/2012 - 14:12
B) En otras palabras, para el creyente la realidad no se reduce a las cosas materiales que podemos ver, tocar, medir y analizar en un laboratorio. Para el creyente, la realidad no se agota en la dimensión material en la que estamos inmersos. El creyente tiene la íntima convicción de que la realidad es multidimensional, es decir, que existen otras fuerzas, otros mundos, otras instancias inmateriales que son, también, reales. El creyente -por lo menos el católico- sabe, al mismo tiempo, que sus creencias y convicciones, pueden estar sustentadas en argumentos filosóficos serios, pero no en pruebas científicas. Ninguna ciencia, hasta hoy, ha probado que dichas realidades inmateriales -llámense Dios, Principio Superior o Energía Divina- existen o que no existen. Quizá nadie jamás pueda probarlo.
Opinión por:

vic

Sab, 03/24/2012 - 14:12
C) Cuando el creyente dice que Dios existe, y el ateo sostiene que Dios no existe, ambos están manifestando una opinión, una convicción, no una prueba cietífica. Y no puede haber prueba científica, porque el objeto de la ciencia es la materia, la naturaleza material. Pero el Dios de judíos y cristianos es espíritu y, como tal, no está sujeto a la obsevación de nuestos sentidos ni a la experimentación de los laboratorios. Dawkins, ''la palabra de dios'' de los ateos de hoy, define la fe en Dios casi en los términos que Ud. utiliza: ''Una confianza ciega, sin ninguna prueba, o a pesar de las pruebas.'' ''A pesar de la pruebas'', dice Dawkins, es decir, nosotros los ateos, tenemos las pruebas de que Dios no existe. Estamos advertidos: los nuevos ilumidados tienen la prueba científica, la pruba reina de que Dios no existe. La humanidad sigue expectante.
Opinión por:

AltoMagdalena

Sab, 03/24/2012 - 13:33
Un descarnado anàlisis de la esperanza en Sor Juana Inès de la Cruz: "Diuturna enfermedad de la esperanza/ que asì entretienes mis cansados años/ y en el fiel de los bienes y los daños/ tienes en equilibrio la balanza/ porque no lleguen a excederse en los tamaños/ la desesperaciòn o la confianza/..."
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 03/24/2012 - 12:11
Chucky ya no es un primiparo académico (de los del stock que hoy refiere JC Londoño) y como zorro viejo conoce de otras hierbas o matorrales -como la ANSIEDAD- a las que hay que darles salida. Aparte de la magnífica índole del bifronte Jano que impregna la susodicha esperanza: porder mirar simultáneamente la 'Puerta del infierno y de los hombres' como la 'Puerta del cielo y de los dioses', en la medida en que tal sentimiento nace de la histórica separación entre lo social y lo político, la ansiedad es uno de los ingredientes de los que se nutre tanto del populismo como el autoritarismo: el primero prometiendo (quedándose en la promesa) cerrar la brecha real entre los desposeidos y los todopoderoso de una nación; el segundo negando tal brecha (a la que define como imaginaria) porque papá
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 03/24/2012 - 12:33
Estado, en uso de sus perennes poderes, es capaz de involucrar dentro de lo institucional (reincorporar, poner bajo su alero protector) lo que en apariencia está por fuera de él. Como los demás yupies maduros, Chucky vende la idea de que nada hay que pueda quedar por fuera de las estructuras jerárquicas del Estado (el pastor que nos guía y apacienta); bajo su espectro todo está sometido a su dominio. Por eso, más que la inevitable ambigüedad de la esperanza y su contracara, la ansiedad, el yupismo finiscular nos legó la exaltación del poder tecnocrático. En el fondo, la cuestión rebasa la sicología de masas: la proclive reformitis de los gobiernos colombianos se agudizó desde cuando contemporiza con las tesis del "fin de la historia" (Fukuyama): sin ésta ¿para qué eperanza? sólo ansiedad.
Opinión por:

Johann Kaspar Schmidt

Sab, 03/24/2012 - 10:13
Para escribir una buena columna, que no sólo intente ser brillante, sino, sobre todo, polémica, uno debe definirse por escribir en contra de alguien, de un adversario. A veces, cuando leo cosas como esta, siento, percibo, pienso, que muchos columnistas se inventan sus adversarios. En este caso el Doctor Mauricio se ha inventado algo llamado "izquierda radical". Presuntamente, por el tono de la columna, él se ubicaría en una "izquierda no radical". Sin embargo, uno se pregunta cuáles son los criterios para definir un adversario como éste. ¿Podría darnos una definición o, por lo menos, un ejemplo de "izquierda radical"? ¿En Colombia existe algo así?
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 03/24/2012 - 11:43
...redundaría..
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 03/24/2012 - 11:43
Apreciado Johan, me quitaste la palabra. Me madrugaste. Añadiría -o renduraría- en un principio que apuntala el logos de Mauricio: la generalización. Él lo advirtió hace rato; no se puede escribir sin generalizar. Mal gramatical menor o imponderable discursivo, necio andar precisando, poniendo piés de página al final de cada frase. No obstante, en casos como este (la esperanza si que es un habitat asaz elusivo) es perentorio tomar recaudos. Porque o si no caeríamos en esas bellezas de categorizaciones recientes: "Los paisas están berracos" ¿quiénes son esos heráldicos 'paisas' que por su número o peso específico -por gracia de qué- representan a más de 5 millones de almas? O esta otra perla benedictina: "El marxismo ya no interpreta la posmodernidad" ¿De cuál marxismo habla Joseph?
Opinión por:

manamuisca

Sab, 03/24/2012 - 09:55
La esperanza es el opuesto del sentimiento de culpa, herencia judeocristiana, pero hay esperanzas de esperanzas, desde los nombres femenino, que unida al amor gesta la humanidad o la de la manipulación política y religiosa hastadelosproyectos concretos para sus actores y emprendedores. acuerdese que un grupo radical se llamó epl que pasó de ser popular a ser esperanza paz y libertad y desapareció con esos nombres
Opinión por:

MEDINAJ

Sab, 03/24/2012 - 09:42
Que carretazo para no decir nada. Eso que tiene que ver con que la oligarquía colombiana que ha gobernado este país desde siempre nos tenga como nos tenga. Mencionó a Alexis de Tocqeville para no decir nada importante la verdad. Un auténtico hablador de basura es usted estimado columnista.
Opinión por:

javierache

Sab, 03/24/2012 - 09:33
Quitarse la esperanza de encima es equivalente a quietarse un piano de encima; se logra la verdadera libertad.
Opinión por:

paisacoraje

Sab, 03/24/2012 - 09:32
La izquierda colombiana debe entender de una vez por todas que en Colombia no están dadas las condiciones y difícilmente se van a dar para un cambio abrupto del sistema. De vez en cuando, muy de vez en cuando, la plutocracia que detenta el poder desde siempre deja que ascienda un presidente con algunos rasgos mínimos de sensibilidad social o se les filtra y en el poder "se les tuerce" y empieza a generar políticas públicas en beneficio del pueblo raso, como es el caso del actual mandatario y que aunque son sólo pañitos de agua tibia, que en las circunstancias actuales bien descritas por la forista sofia fuentes, cualquier cosa es cariño, como decía mi abuela.
Opinión por:

PASCUAL TORRENTE

Sab, 03/24/2012 - 08:54
Para la ultraderecha al pobre no se le debe enseñar a vivir en la demanda de sus derechos porque su voracidad se despierta y es así que desea sin parar. Y para Mauricio, que hace suyo el análisis de Tocqueville, para el que las revoluciones no se hacen por la pobreza sino por el empobrecimiento, o lo que es lo mismo, por la frustración de una esperanza que ya ha sabido satisfacerse, las reformas de Santos no deben ser vistas por la izquierda como humo para distraer. Unos y otros creen que lo hecho por Santos es de enorme importancia. Mauricio saluda ese cambio, cosa que no hacen los uribistas, pero ambos acuerdan en no creer que todo esto se trata de una mera política anodina y que sólo busca despistar. La izquierda radical no se deslinda así irónicamente del cinismo y el pesimismo.
Opinión por:

King62

Sab, 03/24/2012 - 08:31
Increible que la izquierd radical y los uribisas estan unidos en contra de la ley de restitucion de tierras. El presidente Santos hizo lo que nadie creia, unirlos. Una ley sensata, buena en intencion y que requiere mano dura y pulso es muy buena para el pais y sobre todo para pasar la pagina y mirar hacia adelante. En lugar de la izquierda quejarse deberia proponer y apoyar.
Opinión por:

sofia fuentes

Sab, 03/24/2012 - 07:43
Muy interesante como hermana a la religión con la política, y en este caso con la izquierda. Para mi, las dos se valen de la ignorancia y la manipulación, y no únicamente la izquierda política, aunque con el matiz que un ala izquierdista guarda la esperanza de un levantamiento de los pobres, que la verdad en Colombia difícilmente puede darse, además de todas las condiciones sociológicas de pobreza, falta de educación, trabajo y digno, etc, está la abominación de todo lo que huele a izquierda por la confusión con una guerrilla que ha tiempo dejó de tener una ideología de lucha por el pueblo, pero la manipulación y el miedo a ser tildado y tratado como guerrillero ha minado la protesta social, la que tampoco es tirando piedra o con vandalismo. Con tanta manipulación poca esperanza hay.
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio