Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

A la Colombia catatónica

Quisiera recordarle a un país catatónico, como Colombia, que el invierno que tenemos actualmente es imprevisto, pues nos están llegando lluvias a raíz del fenómeno del “Niño costero” que afecta al Perú y Ecuador, no queda de más ni de sobra.

Que el hecho de que ahora tengamos las represas llenas y estemos pletóricos de energía por unos meses de más, con la mayoría de acueductos con líquido, no deja de ser un espejismo momentáneo, ya que nos están dando una sensación de tranquilidad sobre la cruda realidad del deterioro ambiental en el que estamos, haciendo suponer que nos sobra el agua y olvidando fácilmente que las cuencas de todos nuestros ríos están deterioradas, cuando no están totalmente destruidas, ignorando igualmente que en los veranos, como en el que debiéramos estar desde finales de febrero, el vital líquido desaparece.

Decirles que somos una sociedad indolente que parecemos confiar en la capacidad de la regeneración espontánea de la naturaleza, en los milagros de Dios o en las proezas que nuestros dirigentes hacen, o harán, para el beneficio general; por más que la triste realidad demuestra otras verdades, como que no hay generación espontánea natural, que los milagros son pocos como pocos son los esfuerzos de nuestros dirigentes para modificar la tendencia destructiva que genera la política extractora, donde el lucro es la única regla a respetar; insistir que aquí la corrupción que nos carcome es solo una muestra más de que los recursos existen y que si pudiéramos evitar su robo permanente tendríamos los medios suficientes para invertir en el beneficio y desarrollo de todos.

Como corolario, decir que la marcha del primero de abril es otro espejismo también, son como burros criticando las orejas de otros burros, porque quienes convocan para combatir la corrupción son los mismos que se han estado, con los actuales, robando al país, y el que estén en contra del proceso de paz es lo mismo que estar a favor de convocar una guerra que la mayoría no quiere.

Octavio Cruz González.

La bella, la bestia y el gay

Causa gracia que los cristianos estén tan preocupados por la presencia de un personaje gay en la nueva película de Disney. Eso es lo que les preocupa y no el hecho de que se retrate personajes misóginos, narcisistas y manipuladores, y ni hablar de la relación secuestrador-víctima que hay entre la Bestia y Bella. Esos adalides de la moral no se percatan de su hipocresía.

Mariana Rodríguez. Manizales.

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