Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

De machos y machotes

¿Así es como le gusta que lo nombren cuando se refieren a usted? Así, bien macho, capaz de salir con las que quiera porque su condición de masculinidad lo justifica. Y así se sigue reproduciendo ese airecito de exclusividad sexista y culpabilidad a la víctima. Es lamentable que nos sigan pasando las cosas en la cara. Estamos llegando a un grado de indiferencia, silencio y negligencia que el dolor es normalizado a su mínima expresión.

A Rosa Elvira la culparon porque andaba con un tipo sola y a esas horas de la noche, sin importar que la empalaron, la violaron y la mataron; y según afirmaciones de la propia familia, ella pidió auxilió a la línea telefónica de emergencias, pero esta no se atendió y llegaron al lugar cuando ella ya era un cadáver. A Yuliana y el “ilustre arquitecto” que muchos no han sido capaces de nombrar como asesino, así la justicia ya lo hubiese hecho.

Y ahora, ahora, en un centro comercial en horario hábil (de esas célebres frases que en Colombia nos encantan, porque si ocurren a las espaldas del público, la culpa es de ella por estar sola y con él), la mataron ante los ojos de una negligencia visceral, pese a haber comentado el tipo de violencia al que estaba siendo sometida. Se cambió de ciudad de residencia, además siguió gritando ayuda por las amenazas del que hoy es culpable de su muerte, le propinó un disparo, y aun así tres horas después ingresaron al lugar. O sea, ¿la protección era para quién en este caso? ¿Para ella, que estaba herida, o para él, que portaba el arma?

Finalmente, en este mundo mediático y farandulero, donde se sigue cosificando a la mujer, minimizando las denuncias y normalizando los ataques con nombre de “crimen pasional”, seguiremos en lo mismo. La culpa no fue de ella, no fue Claudia, ni tampoco Yuliana, tampoco Rosa Elvira, ni las muchas que han muerto por manos de asesinos.

¡Porque si le gusta la publicidad y por ahí sí le toca el sentido común: pasa en la vida real, pasa en TV y por donde sea en este planeta!

Andrea Romero Guzmán.

Sobre la palabra “marica”

Con respecto a su editorial “El problema de decir marica”, tengo la siguiente molestia que hace varios años me intranquiliza y que nadie hasta el momento ha hecho eco de esta malformación del idioma. Ahora en Bogotá se volvió común entre la juventud emplear dos términos como “muletillas” para cualquier tipo de conversación, que consisten en decirse por todo “marica” o “huevón”. No sé por qué nadie, ni profesores, ni padres de familia, ni la prensa escrita u oral, han puesto interés en este aspecto de nuestra juventud bogotana. ¿Será que a presente y a futuro el degradarnos en el trato cotidiano se está volviendo normal? Por favor, señor editorialista, ayúdenos a enderezar a esta juventud en el buen trato del idioma, porque esto refleja mucho de la cultura y el porvenir de un pueblo. Usted lo sabe y lo percibe. Por favor, que sea una campaña bogotana que concientice a nuestra juventud y qué mejor que este medio de difusión. Gracias anticipadas.

Alfredo Victoria.

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