Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

De James Robinson a Carlos Lleras R.

He leído con tristeza el artículo “Por qué fracasa Colombia”, o “El derrumbe parcial” (El Espectador, abril 2, 2017), y permítanme decirles que no era necesario recurrir a la difusa retórica del profesor James Robinson para concluir la inescrutable realidad.

Debo recordarles que esta tragedia, producto de la degradación macabra de los principios políticos nacionales, nos fue crudamente anticipada con más claridad, con más brillo y con menos academia por el ilustre presidente Carlos Lleras Restrepo, hace ya más de cincuenta años. Pero nadie le quiso hacer caso, mucho menos el Partido Liberal, que tiene fija su socarrona mirada, más atenta a la mermelada que al buen juicio y la rectitud.

Las marchas del sábado 1º de abril fueron precisamente por esto, y ustedes se empeñan en verlo de otra manera. Extrañamente pesaron más los cincuenta años de extorsión, crímenes y corrupción de las Farc (ahora dispuestas con dedos bien afilados a repartirse el jugoso botín del Estado en contubernio con los partidos políticos tradicionales) que las sabias y patrióticas advertencias del insigne colombiano que en paz descanse.

No escapa tampoco la inmensa responsabilidad de los medios en este asunto y resultan inocuas las consideraciones de profetas extranjeros con su insulsa academia. Dios salve a Colombia.

Juan Camilo José Mejía Cano.

La protección del Magdalena

El río Magdalena muriendo, ¿y la solución de su navegabilidad es seguir con el proyecto Navelena?

Quiero convocar urgentemente, aprovechando la oportunidad que dan ustedes al abrir sus páginas como tribunas, a la comunidad académica y científica de Colombia, y a las asociaciones de profesionales que tengan que ver con este tema, como ingenieros civiles, forestales, agrícolas, agrónomos, de suelos, hidráulicos, etcétera, para que de manera inmediata y rotunda se manifiesten al respecto de este proyecto, porque si ya lo han hecho, créanme que hasta ahora sus opiniones han pasado totalmente desapercibidas, siendo un asunto tan importante para todo el país y que además requiere la inversión de tantos recursos públicos, y sobre todo de una solución definitiva. ¿O es que con sólo dragar y dragar su lecho se asegura su navegabilidad? Porque lo que se necesita es que en la solución de los problemas de nuestro río madre, e igual se debe proceder con nuestros otros ríos, estén incluidas todas las variables posibles para su sostenibilidad en el tiempo, desde la reforestación de su cuenca y las de sus ríos tributarios, hasta la permanencia y ejecución de las normas y leyes protectoras, para que éstas pasen del papel a la realidad del medioambiente.

Octavio Cruz González.

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