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Iván Mejía Álvarez 15 Jun 2013 - 10:00 pm

Hablemos claro

Dos ejemplos

Iván Mejía Álvarez

Cuando terminó el partido en Barranquilla ante los peruanos, fijé la mirada en Farid Mondragón y su carrera loca hacia donde se encontraba David Ospina.

Por: Iván Mejía Álvarez
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El pasado y el presente del arco de la selección se fundieron en un gran abrazo y el veterano levantaba, gracias a sus manazas y su enorme fuerza, a Ospina como si fuera un muñequito de trapo. Después, Mondragón felicitó uno a uno a todos sus compañeros.

Es maravilloso ver la manera en que los dos veteranos de la selección, Farid y Mario Alberto Yepes, han logrado integrarse y ganar un lugar preponderante en esta campaña y en esta nómina. Son como los hermanos mayores y con sus consejos guían y aleccionan a los menores. Ellos, que no pensaban en que irían a Brasil, ven hoy el camino más cercano, el uno para retornar a sus 41 años y el otro para poder asistir finalmente, tras tres ensayos infructuosos, a la cita ecuménica.

Cuando Colombia estuvo en Francia 98, el defensor tenía 22 años y ya era profesional del fútbol. Hoy, sin equipo pues el Milan le anunció que no renovaría el contrato por la edad, Mario esta abocado a la imperiosa necesidad de mantenerse en actividad y busca puesto en un equipo donde tenga continuidad, pues sabe perfectamente que necesita mucha competencia, partidos y más partidos, para llegar en buena forma al Mundial.

Cuenta Camilo Zúñiga que cuando echaron a Zapata en Buenos Aires, el que dio las instrucciones en el campo fue Yepes, pues el bullicio era tan atronador que no se le oía nada al técnico. Mario ya se encuentra estudiando para ser técnico en un futuro no muy lejano, a diferencia de Iván Ramiro, que escogió ser director deportivo, alejado del banquillo técnico.

Y seguro que Yepes será un buen entrenador, pues tiene la experiencia, el saber estar, el conocimiento de la profesión, la rigurosidad en el análisis táctico, además de que ha tenido muy buenos técnicos en su vida profesional. Ese es un candidato a tener en cuenta para selecciones nacionales, no se le puede desaprovechar.

Farid entendió que en Alemania no iba a ser convocado y que debía venir a buscar el puesto en su tierra. Su integración ha sido total, solidario, generoso en el consejo, se ha convertido en el ‘mecenas’ de Ospina y de Vargas. Les ayuda, les muestra el camino y ofrece sus lecciones tras tantísimos años en el balompié.

A los dos, una felicitación por su labor en la selección. El uno titular inamovible y con un nivel mayúsculo y el otro esperando una oportunidad, pero sin egoísmos y respaldando a los muchachos que vienen. Gente así es la que necesita este país en todos los campos. La clase no tiene edad.

  • Iván Mejía Álvarez | Elespectador.com

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