Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Durban: comercio y emisiones

Las probabilidades de un acuerdo global de reducción de emisiones en la próxima reunión de Naciones Unidas sobre cambio climático, que se llevará a cabo este diciembre en Durban (Sudáfrica), son muy bajas.

China, entre 2009 y 2010, incrementó sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 9%, y desde hace dos años es el primer emisor en el mundo. Con el 24% de las emisiones globales, China no tiene ninguna obligación en el marco del acuerdo de Kioto. EE.UU. es el segundo país emisor con el 16%, e incrementó en un 4% sus emisiones el último año y no es miembro del tratado de Kioto. India ahora ocupa el tercer lugar como emisor, y en el marco de Kioto tampoco tiene compromiso de reducción de emisiones. Sin embargo, dada la magnitud de los impactos recientes del cambio climático, se esperan avances en algunos temas y regiones.

Hay múltiples aristas en la discusión. Una cosa son las emisiones por país y otra las emisiones por habitante. El nivel y las características del consumo en EE.UU. hacen que por cada habitante se emita cuatro veces más de lo que emite por uno en China y 14 veces más que por uno en la India. Alemania, que se considera país de referencia por su liderazgo en la disminución de emisiones, genera por habitante la mitad de lo que genera un estadounidense. Por la tecnología utilizada, China genera por unidad de producción el doble de emisiones que EE.UU. y tres veces más que Alemania o Japón. Los países en vías de desarrollo reclaman su derecho a incrementar emisiones, pues, por el estilo de desarrollo y por la tecnología disponible, el nivel de emisiones está atado el crecimiento del producto interno bruto y a la disponibilidad de bienes y servicios.

En una economía cada vez más globalizada, el problema no está sólo en dónde se generan las emisiones, sino también en dónde y de qué manera se consumen los productos asociados a esas emisiones. Una cuarta parte de las emisiones de China están asociadas a productos que se exportan, de los cuales una tercera parte van a los EE.UU. Investigaciones recientes en universidades europeas y estadounidenses demuestran que países como Inglaterra o Suecia, que han disminuido ligeramente sus emisiones, importan bienes para cuya producción en el país de origen se ha generado el equivalente a un tercio de las emisiones locales. Es imprescindible incluir el tema de las emisiones en el comercio internacional. La tendencia es que éstas se concentren en los países en desarrollo, mientras el consumo de productos asociados a esas mismas emisiones se concentra en los países ricos. Los países desarrollados que hoy tienen capacidad de compra tienen que incluir de manera urgente el tema de las emisiones en su balanza comercial. Europa, Japón y Australia podrían ser líderes en este tema.

Colombia es bajo en emisiones como país y por habitante, y tenemos una buena cobertura boscosa que ayuda a fijar CO2. Pero somos exportadores de petróleo y carbón, dos bienes que al ser consumidos en los países que los compran generan grandes cantidades de CO2. Por el momento, en la arena internacional, Colombia está en el grupo de los afectados por el calentamiento global, pues las olas invernales y su devastador efecto destructivo están asociados al cambio climático. En Durban debemos poner en evidencia este problema y buscar aliados y apoyo en temas de adaptación al cambio climático.

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