Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Ecos de las elecciones

Los resultados de la contienda electoral y las reacciones de algunos políticos y funcionarios muestran numerosos cambios en la vida política nacional y dejan muchas cosas que pensar.

Si bien es claro que hay un cambio para los partidos políticos tradicionales, el país sigue siendo de tendencia liberal, pues el Partido Liberal —tradicionalmente fuerte y mayoritario— quedó dividido en numerosas vertientes, como es el caso de Cambio Radical y del Partido de la U; algunos otros se fueron al Polo —por considerarlo más liberal—, que efectivamente recoge personas de otras tendencias políticas. Finalmente, la estrategia del Presidente de dividir, y ahora de polarizar para gobernar, ha sido exitosa; en cierto sentido él es responsable del debilitamiento de los partidos, aunque no se puede desconocer el cansancio de la gente por la política tradicional.

El Presidente sigue con una alta popularidad, a pesar de que en Bogotá la gente votó contra su candidato, reaccionando ante su intervención contra Samuel Moreno, que hizo que éste se convirtiera en un perseguido. Y es así como a pesar de todo pronóstico, el Partido de la U —partido del Presidente que tiene un gran número de sus parlamentarios involucrados en los procesos de la parapolítica— no sufrió mucho en la contienda electoral.

En cuanto al Partido Conservador, continúa siendo el que siempre ha sido. Ni más ni menos. Es el Polo el que presenta un crecimiento, especialmente en Bogotá, pues la continuidad de Lucho con los proyectos de las alcaldías anteriores y el fortalecimiento de programas sociales dieron muchos réditos para este partido, que aparentemente quiere continuar en esta línea.

En muchas ciudades, como Medellín y Cartagena, la ciudadanía reaccionó contra la política y ganaron, contra los pronósticos, candidatos de origen cívico; no faltaron reacciones contra la política tradicional, como en el caso del Atlántico.

En la Colombia de hoy la opinión pública cuenta, pero sigue pesando más en casi todo el país la maquinaria electoral, que es la que en gran parte decide y a la que se suma, por desgracia, el pago de líderes y la compra de votos.

La política es compleja y la colombiana más. Se ha dicho que estas elecciones definen el futuro y las posibles candidaturas a la Presidencia de 2010. Todos niegan la posibilidad de ser candidatos, pues sería una campaña larga y muchas cosas pueden pasar en el entorno político nacional e internacional.

Indiscutiblemente, los grandes ganadores en Bogotá son Germán Vargas Lleras —que aunque no tuvo Alcalde sacó un buen número de concejales— y Lucho Garzón —quien sale con una alta popularidad por su gestión y dejó la Alcaldía en manos del Polo.

En este marco, y sin contar al permanente candidato Presidente, hoy los más opcionados son Germán Vargas Lleras y Lucho Garzón. Si hay hecatombe y el Presidente se lanza, el candidato más probable para ser su contraparte es Lucho, pues se dice que Germán, en ese evento, no se lanzaría. Si el Presidente no se lanza y Germán es el candidato, su contrincante también sería Lucho.

Resulta apresurado predecir algo, pues no sólo falta aún mucho tiempo, sino que el ambiente político está caldeado por temas como el de si hubo intervención en política del Presidente, si el Partido Liberal mejoró o no su votación y si el Alcalde electo y el Presidente podrán trabajar juntos. Ponernos a especular sobre las candidaturas presidenciales es el resultado entonces de las hecatombes que genera el Presidente cada vez más a menudo con sus declaraciones. ¡No le paremos tantas bolas!

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