Por: Iván Mejía Álvarez

Ecuador.

Esa sensación de tener la meta cercana, conseguir el objetivo, llegar al sitio indicado, se anida en la afición colombiana de cara al doble enfrentamiento de las eliminatorias ante Ecuador y Uruguay.

Con el actual puntaje podría afirmarse que la selección estaría peleando el repechaje. Pero el técnico quiere llegar hasta el final con todo, sin que baje el rendimiento de sus dirigidos, y ha sido claro en indicarles a los jugadores que esta primera etapa termina el día del partido contra Paraguay. Por eso están todos advertidos de que no habrá pausa, que el objetivo es seguir sumando como si fuera el primer partido. Todavía no se ha conseguido nada oficialmente.

Vuelven a estar los mismos y jugarán los mismos del riñón de Pékerman. Es coherente. Alguna duda en los centrales pues tiene tres para dos puestos. Y otra pequeña duda en cuanto a James, Cuadrado y Macnelly. Difícil que estén los tres al tiempo pues eso significaría reducir la cuota atacante a un solo punta y el técnico tiene claro que quiere dos, uno por dentro y otro por fuera, actuando de local.

Pero si Colombia mira el horizonte y ese enfrentamiento contra los ecuatorianos como el día de la clasificación, no menos pueden pensar los vecinos que también tienen el camino expedito y que en esta doble jornada (Colombia y Bolivia) pueden clasificar.

Reinaldo también tiene ya su titular de memoria. Los Banguera, Paredes, Achillier, Erazo, Ayobi, Valencia, Noboa, Castillo, Montero, Rojas, Mina o Caicedo alistan su artillería.

Ecuador juega con un marcado 4-4-1-1 que inclusive podría reemplazar en Barranquilla por cinco volantes, con Saritama en lugar de Rojas. Propondrá un partido lento, con poco desgaste físico, mucho choque y fricción para sacar a Colombia de ritmo; transiciones veloces y siempre apretaditos en su terreno para montar el contrataque por los flancos donde Valencia y Montero, su jugador más talentoso y claro, esperan lanzar balones al delantero en punta.

Pékerman quiere al público motivado, alentando a la selección, pero de antemano es claro que la afición presente debe tener paciencia. Será como demoler una piedra gigantesca que se interpone en el camino. Golpe a golpe, abriéndolos, robándoles la pelota, sometiéndolos en la posesión, explotando las bandas, intentando el juego interno para el atacante, sea Falcao o Jackson, con extremos bien abiertos y no entrando en el juego de fricciones, esa piedra terminará cayendo.

Como decía Napoleón, vístanme despacio que tengo prisa...

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