Vientos de reforma en la salud

Durante la semana que termina, el ministro de Salud comenzó a hacer públicos algunos de los temas que serán incluidos en la reforma a la salud que presentará el Gobierno al Congreso. Naturalmente ya se escuchan voces en todos los sentidos, lo que da comienzo a un debate público que será muy intenso dados los diversos y muy complejos dilemas que afectan al sector.

En líneas generales los temas conocidos hasta ahora están en la dirección correcta. Tal vez el más importante es el relacionado con las EPS que, como era de esperarse, ha motivado su inmediata reacción en contra de la reforma. Quitarles el manejo de los dineros soluciona uno de los problemas más protuberantes del actual sistema, que llevó a que incalculables recursos se destinaran a fines diferentes de la salud y motivó la situación de la cartera, que por su magnitud mantiene al borde del precipicio a muchos hospitales y clínicas del país, así como a profesionales y pequeñas organizaciones de prestación de servicios relacionados con la salud. Nadie puede justificar tanto que ha pasado y que es de conocimiento de todos.

El anuncio de la creación de Misalud para el manejo centralizado de los recursos y pagar directamente a los prestadores, aunque es una buena idea, no deja de generar preocupaciones. Por ejemplo, ¿estará este nuevo ente en condiciones de girar oportunamente los pagos a todos los prestadores del país? La creación de entes nuevos no constituye un antecedente que permita guardar mucho optimismo, conociendo casos como el de Colpensiones. Por otra parte, las cuentas públicas que manejan sumas importantes de dinero (esta probablemente tendrá que manejar más de 20 billones de pesos al año) atraen con inusitada rapidez a toda clase de corruptos, con el peligro de que las infiltren. La historia del Fosyga está a la vista y no se puede repetir.

A propósito del Fosyga, el ministro ha anunciado su desaparición. Sin embargo, hay que recordar que este Fondo no sólo maneja la cuenta con que se han pagado los famosos cobros por procedimientos y medicamentos no incluidos en el POS, sino también otras tan importantes como la de promoción y prevención y la de ECAT, que es para la atención de eventos catastróficos y que permitió financiar la respuesta en eventos como el terremoto del Eje Cafetero. Habrá que pensar en cómo manejar las demás cuentas diferentes a la de compensación.

Otro anuncio en el sentido correcto es la desaparición del POS y, por lo tanto, la discusión sobre lo no POS. De ahora en adelante, si se aprueba la reforma, habrá un plan de salud que tendrá unas exclusiones explícitas, ojalá muy concretas, de manera que no se presten a ningún tipo de discusión o interpretación. Faltará conocer la lista de exclusiones sobre la cual ya han expresado sus temores, entre otros, los pacientes con enfermedades poco frecuentes, las llamadas enfermedades huérfanas, que temen que sus tratamientos, generalmente muy costosos, queden excluidos.

Brilla por su ausencia en los anuncios, sin embargo, todo lo relacionado con salud pública, atención primaria y promoción y prevención. Es importante que se haga una definición adecuada de atención primaria y se determinen con claridad las responsabilidades de los distintos actores. El sistema debe estar centrado en mantener la salud de los ciudadanos.

La insistencia en mantener dos subsistemas, el subsidiado y el contributivo, es persistir en un error e ir en contra de las determinaciones de la Corte Constitucional, que ha ordenado caminar aceleradamente hacia su unificación. El Gobierno está ante una oportunidad histórica para que acabe con esa inaceptable división.

Hubiera sido preferible que se hubiera presentado para la discusión un texto del proyecto de ley, que hasta ahora no existe y que por lo tanto da lugar a toda clase de interpretaciones que pueden ser muy dañinas en este período. Esperamos que se conozca en su integridad pronto para poder profundizar sobre él.

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