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Desaceleración económica y discurso oficial

EL DANE REVELÓ ESTA SEMANA LA CIfra de crecimiento económico para el segundo trimestre de 2008. Ésta confirmó la desaceleración de la economía colombiana.

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El Espectador
24 de septiembre de 2008 - 08:34 p. m.
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Después de haber crecido a tasas cercanas a ocho por ciento, hoy está creciendo al cuatro por ciento, una tasa similar al promedio de los últimos cincuenta años. El estado de la economía colombiana no es catastrófico,  pero es decepcionante en comparación con el pasado reciente. Aparentemente el entusiasmo duró muy poco. Los tiempos del crecimiento acelerado fueron efímeros. Hace un año el Gobierno y el sector privado estaban celebrando el inicio de una nueva era. Hoy, todos estamos lamentando el regreso al pasado.

Las causas de la desaceleración son conocidas. El menor crecimiento económico es explicado, en primera instancia, por el exiguo crecimiento del consumo de los hogares. El menor consumo es, a su vez, explicado por las mayores tasas de interés y por el aumento en el precio de los alimentos. Las altas tasas de interés frenaron el endeudamiento y aumentaron el servicio a la deuda de muchos hogares colombianos. Asimismo, los mayores precios de los alimentos disminuyeron el ingreso disponible para gastar en bienes manufacturados y servicios en general. De otro lado, las obras públicas mostraron, durante el primer semestre, una caída sustancial, lo que, sin duda, contribuyó al menor dinamismo económico.

Las consecuencias de la desaceleración son también previsibles. Ésta podría aumentar el desempleo, la informalidad laboral y el subempleo. En la última encuesta del DANE, correspondiente a junio de 2008, el desempleo (medido con respecto al mismo mes del año anterior) aumentó por primera vez desde el año 2001. Aparentemente una tasa de crecimiento de cuatro por ciento es insuficiente, dados los altos costos laborales, para reducir el desempleo. Las finanzas del Gobierno central también sufrirán. Este año, la disminución del recaudo tributario por cuenta del menor crecimiento estaría cercana a los 600 mil millones de pesos.

¿Qué pueden hacer las autoridades económicas para evitar la desaceleración? Si la inflación cede en los próximos meses, el Banco de la República podría disminuir la tasa de interés. Pero los efectos de esta medida no serían inmediatos, tardarían un año o algo más en manifestarse. Las obras públicas (las ya presupuestadas y financiadas) podrían ayudar a atenuar el menor consumo de los hogares. Pero, en general, la posibilidad de una expansión significativa del gasto público parece descartada de antemano, dadas la coyuntura internacional y las escasas posibilidades de un mayor endeudamiento externo e interno. En suma, no es mucho lo que puede hacerse en el corto plazo.

Pero sí es importante tomar correctivos para mejorar las perspectivas de la economía en el mediano plazo. El Gobierno ha argumentado que la desaceleración es una distorsión transitoria y, en particular, que la economía colombiana volverá rápidamente a retomar la senda de alto crecimiento. Este diagnóstico es exageradamente optimista. La crisis ha puesto de presente que la estrategia del Gobierno basada en el estímulo de la inversión, en la concepción de la inversión privada como un objetivo en sí mismo, tiene sus límites. El Gobierno creyó que un modelo basado en el mejor clima de inversión y en los estímulos tributarios para la acumulación de capital, era adecuado para garantizar un crecimiento sostenido con reducción del desempleo. Hoy sabemos que este modelo es insuficiente en el mejor de los casos. Pero el Gobierno sigue insistiendo en lo mismo.

En últimas, lo grave no es tanto la desaceleración, pues las economías, al fin y al cabo, tienen ciclos. Lo grave es que no se aproveche la oportunidad para recomponer las políticas y que el Gobierno insista, a pesar de los indicios, en un discurso errado que podría resumirse en una sola frase: todo bien, todo bien.

 

Por El Espectador

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