Editorial |3 Sep 2008 - 8:51 pm

Impunidad y autocensura

EL TEMA DE LA IMPUNIDAD FRENTE al asesinato de periodistas en Colombia, bastante usual cada cierto tiempo, fue objeto de análisis durante la reunión convocada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Andiarios, a principios de esta semana en Bogotá.

El evento contó con la participación del Fiscal, el Procurador y algunos presidentes de las altas cortes y permitió corroborar el preocupante estado de las investigaciones que cursan contra quienes insisten en acallar la voz de una de la profesiones más peligrosas del país. De los 125 periodistas asesinados en los últimos 13 años, sólo se conocen 16 condenas.

Ante tan descomunal situación, en un país que se precia de proteger la libertad de prensa, las reacciones no se hicieron esperar. El propio fiscal, Mario Iguarán, reconoció que en el caso del asesinato del subdirector de La Patria, Orlando Sierra, “todavía hay impunidad”, pese a que un estudio del jurista Rodrigo Uprimny dictaminó que el juez redujo sin justificación alguna la pena que le fue impuesta al asesino. El procurador Edgardo Maya planteó que el problema está en el sistema penal colombiano y la ausencia de una política criminal, y el presidente de la Corte Constitucional, Humberto Sierra, hizo explícito que este tipo de crímenes merecen una consideración especial de parte de la justicia colombiana.

Todo lo cual, sin embargo, sigue siendo un poco más de lo mismo. Ni el asesinato de periodistas, ni la impunidad en la que reposan, son nuevos. Como tampoco lo son los pronunciamientos cargados de buenas intenciones —y no pocas señales de frustración— de parte de jueces, fiscales y procuradores. El asesinato cometido contra el director de El Espectador, don Guillermo Cano, es un buen ejemplo: 22 años después, el fiscal Iguarán admite, como se ha hecho siempre, que “aún no hay resultados”. Como éste, muchos casos más.

Se quejaba por estos días el Nobel colombiano, Gabriel García Márquez, de la supuesta mediocridad del periodismo actual. En su opinión, la tiranía de la premura ha hecho que los redactores dispongan de menos tiempo para hacer sus notas y reportajes. Habría que agregar, y con esto la impunidad adquiere una dimensión no siempre explorada, el tema de la autocensura. Si algo ha golpeado la calidad del periodismo actual, es la violencia que se ejerce contra quienes recorren el territorio nacional en busca de la información, siempre mal recibida, que los centros urbanos reclaman con urgencia. Ya son muchos los que prefieren callar. La difusión es hoy un arma política y en ello se les va la vida a muchos de los que aún persisten en utilizarla. Y más en un país en el que los ataques provienen de grupos armados —guerrilla y paramilitares—, narcotraficantes y en ocasiones las propias fuerzas del Estado.

La pregunta, un tanto obvia pero igualmente necesaria, que habrán de responder la sociedad y el Estado colombiano apunta a los retos que enfrenta la justicia de aquí en adelante. Se ha considerado la ampliación de las penas contra los victimarios y si bien esta no es una solución del todo descartable, sigue siendo algo ingenua cuando se piensa que en la mayoría de casos no hay a quién condenar. El Programa de Protección de Periodistas del Ministerio del Interior no es en esencia una herramienta que pueda atacar la impunidad, pero previene, y ello ya es encomiable, que se cometan algunos asesinatos. Lo hecho hasta el momento por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) reviste un especial interés por la excelente labor adelantada en materia de protección de la libertad de prensa pero, nuevamente, no es suficiente para atacar la impunidad —ni es esa su labor.

Habrá que seguir con estas y otras propuestas. Pero ya es hora de superar el lugar común de la lamentación por la ineficacia judicial y la falta de diligencia de las autoridades para proteger el derecho fundamental de la libertad de expresión. Hoy, la posibilidad real de seguir contando con un periodismo que investiga y denuncia aquello que los violentos desean silenciar, sigue corriendo un gran riesgo. Es tarea del Estado y la sociedad preservar uno de los principios tutelares de todo sistema democrático.

  • Elespectador.com

7

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

JotaBD

7 Septiembre 2008 - 8:14pm
Hay que cantar con Mercedes Sosa la canción de Violeta Parra: "Que no calle el cantor, porque el silencio..., cobarde apaña la maldad que oprime...; no saben los cantores (periodistas valientes) de agachadas..., ¡no callarán jamás de frente al crimen!". Que no calle Coronell, que no callen EL ESPECTADOR y SEMANA, ni MJ Duzán, Antonio Caballero, Cristina de la Torre, ni Bejarano..., que no calle ninguno. "No saben los cantores de agachadas..., ¡no callarán jamás de frente al crimen! Josefina Blanco Dugand
Opinión por:

jaime m arb.

7 Septiembre 2008 - 6:23pm
lo que todos los colombianos y la SIP debemos entender que la impunidad no la propicia el gobierno, sino que es una falla del poder judicial incompetente para castigar asesinos . pero muy eficientes para encontrar testigos falsos para inculpar a la gente decente y hacer shows espectaculares en las capturas de estos en su gran mayoria inocentes
Opinión por:

Contradictor

4 Septiembre 2008 - 5:21pm
Y el règimen persiguiendo periodistas.
Opinión por:

Jicatá

4 Septiembre 2008 - 12:54pm
Que buen enfoque. De acuerdo con que la impunidad tiene consecuencias sobre la calidad del periodismo. Se nota por la mano de noticias flojas, o ausencia total de noticias (el caso del Cauca y las protestas indígenas es flagrante), que hay mucho periodista cagado del susto.
Opinión por:

cumbreño

4 Septiembre 2008 - 7:30am
La prensa fundamental para la democracia. La ustocensura por pauta publicitaria, aborrecible porque atenta contra la información veraz. La umpunidad es sintomática de la impunidad en el país. Condenables los atentados contra la libertad de prensa. Se rechaza la parcialidad de medios y columnistas en favor del poder, manipulando y sesgando la información. Aplauso para el periodismo independiente. La prensa libre fortalece la verdadera democracia y es aliada de los habitantes del país. Respeto por los periodistas asesinados en cumplimiento de su deber. Repudio a los comunicadores que sin escrúpulo venden su conciencia y le mienten a los habitantes. "Enmascaran la realidad". Independencia necesaria en los medios, frente al poder económico y político. Comunicadores respetuosos de la gente.
Opinión por:

politcamenteincorrecto

3 Septiembre 2008 - 11:05pm
como en este caso como en el de muhcos crimenes la solucion es la pena de muerte, cuanto dinero gastan los gobiernos alimentando delicuentes, en ves de darle comida a los niños pobres. los asesinos de periodistas solo se merecen la tumba, al igual que corruptos y terroristas de todos los bandos
Opinión por:

hetfieldavid

3 Septiembre 2008 - 10:55pm
Los que pregonan la verdad son sujetos peligrosos para las élites colombianas quienes censuran con balas o con "persuasiones" o con despidos.
Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador
  • Nuestra edición impresa

    Suscribase aquí
    y conozca todos los beneficios.

    Suscríbase

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2009