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En el año 2004 se publicó “Un pacto por la región” como aporte a la superación de la crisis que experimentaban los departamentos del Eje Cafetero. Recientemente se lanzó “Bogotá, una apuesta por Colombia” y ahora se presenta en sociedad el informe regional de desarrollo humano para el Valle del Cauca.
La inclusión, el tema del informe del Valle del Cauca, tiene relevancia no sólo para ese departamento, sino para toda la nación. El país muestra avances innegables en disminución de la violencia y la criminalidad, pero en materia de desarrollo social se ha movido a un ritmo más lento. Reducir significativamente la pobreza fue una misión no cumplida durante el siglo XX y aún hoy, a pesar de que la línea de pobreza muestra tendencias a la baja, queda una inmensa deuda social por pagar.
La pobreza es solamente uno de los rostros de la exclusión. La exclusión y la pobreza están emparentadas, pero la exclusión va mucho más allá. Además de carencias materiales, tiene que ver con discriminaciones y con oportunidades insuficientes para el desarrollo de capacidades, el ejercicio de derechos y libertades, y la participación en decisiones que incidan sobre el bienestar. Avanzar en disminución de la pobreza, como se comprometió Colombia ante la comunidad internacional mediante documento Conpes 91 de 2005 con relación a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, es un camino importante pero insuficiente para avanzar hacia una sociedad más incluyente.
El Valle del Cauca muestra indicadores económicos y sociales que, junto con los de Bogotá y Antioquia, están entre los mejores del país. Pero presenta contrastes muy marcados entre poblaciones, subregiones y municipios. La pobreza afecta más a los afrodescendientes, que constituyen el 27% de la población, y los municipios del norte del Valle y Buenaventura exhiben los indicadores más precarios. Precisamente Buenaventura resume muchas de sus paradojas: genera grandes recursos para la nación, pero tiene la mayor cantidad de personas pobres; es el más rico en recursos hídricos, pero tiene la cobertura más baja de acueducto; es exuberante en riqueza cultural, pero presenta la tasa más elevada de homicidios.
El informe de Desarrollo Humano para el Valle del Cauca resalta los problemas que generan exclusión en el departamento, pero también sus potencialidades. La crisis de gobernabilidad que en el período anterior se expresó en el hecho de que la cuarta parte de los alcaldes en ejercicio fueran sancionados, algunos con destitución, es uno de los problemas destacados. En el Valle del Cauca, como en otras regiones del país, las prácticas clientelistas, el conflicto armado y el narcotráfico en su intento por infiltrar la política y condicionar las administraciones locales, han actuado contra la posibilidad de instaurar una cultura de gobernabilidad que asegure siempre la continuidad del buen gobierno, condición necesaria para avanzar en inclusión y desarrollo humano.
Las recomendaciones del informe son útiles para toda Colombia. El país requiere una apuesta audaz, de largo plazo, que haga de la inclusión y la reducción de la pobreza un objetivo primordial. El crecimiento económico es clave para reducirla ya que es, la propia pobreza, la que impide alcanzar tasas de crecimiento altas y sostenidas. Se requiere una apuesta que contemple, como lo plantea el informe de Desarrollo Humano para el Valle del Cauca, invertir masivamente en los pobres y en sus lugares de residencia; aplicar políticas públicas que, además de reducir la pobreza, fortalezcan el tejido social, la participación ciudadana, el desarrollo de competencias y el respeto por las diferencias; así como hacer efectivo un compromiso colectivo para mejorar la gobernabilidad democrática y la ética de lo público.