Colombia, una vez más, paralizada

El Ejecutivo está abierto a dialogar y llegar a acuerdos, pero los recursos son escasos. El problema es que ese ha sido el discurso de los últimos años y las frustraciones se acumulan.

EL MARTES PASADO, LOS MAESTROS de Colombia no marcharon solos. Según estimados, en todo el país cerca de medio millón de trabajadores del sector público se unieron al paro convocado por la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) y varios gremios ya anunciaron que hay posibilidad de que se decrete un paro nacional estatal el próximo martes 23 de mayo. En la práctica, hay interrupciones en el funcionamiento de la Rama Judicial, el Inpec y varios ministerios. Aunque el Gobierno ha demostrado estar más que dispuesto para evitar que la situación se complique, la falta de confianza y de acuerdos prima. ¿Por qué parece que Colombia se la pasara de paro en paro, sin soluciones de largo plazo?

Las pretensiones de los maestros ya las tratamos esta misma semana. No sobra, sin embargo, reiterar que nos parece esencial que el país entienda la importancia que estas discusiones tienen en el futuro de Colombia; si no logramos que ser docente sea un proyecto de vida atractivo, estamos condenando la educación a sacrificios innecesarios y, por ende, afectando el desarrollo de nuestros menores. Más allá de las consideraciones económicas, Colombia debe apostar por tener un sistema educativo cada vez más robusto y digno.

Lo preocupante es que no parece haber un final en el horizonte para el paro de maestros. Aunque Fecode ha insistido en que no se sentaría a negociar a menos que pudiera hablarse de dinero, y el Gobierno se ha mantenido en que hace lo que puede con los escasos recursos existentes, ambas partes se encontraron ayer y, por lo menos al cierre de esta edición, no se ha levantado el paro. El presidente de Fecode, Carlos Rivas, indicó que “hay más compromisos pactados que el Gobierno debe cumplir”.

Pero, ya decíamos, no son sólo los profesores quienes piden respuestas. Las marchas del martes pasado tuvieron presencia de cientos de miles de funcionarios de otras instituciones en el sector público, cada uno con sus propias reclamaciones. El mensaje general parece ser el mismo: pese a que existen muchas promesas del Gobierno, no las ha cumplido. Las tres centrales obreras (CGT, CUT, CTC), la Confederación de Pensionados de Colombia y las confederaciones Utradec, Fenaltrase y Fecode están convocando a un paro nacional el próximo martes.

El director del sindicato de la DIAN, Manuel Layton, explicó en Caracol Radio que buscan “que se amplíe la planta a 15.300 empleos como se firmó en el 2013. Además, necesitamos que se formalicen 1.900 empleos temporales en la institución. En este momento hay 4.400 vacantes que están pendientes de salir a concurso y más de mil que no se han ocupado. El otro tema es que los aumentos no son suficientes en comparación con el costo de vida actual”. El sindicato de trabajadores de los ministerios pide más estabilidad laboral y, de nuevo, que se cumplan los acuerdos. Reclamo que tiene eco en los miembros de la Rama Judicial y del Inpec. Las centrales obreras agregan que el Gobierno no ha hecho lo necesario para por fin llegar a un acuerdo.

La respuesta del Ejecutivo ha sido la misma: está abierto a conversar y llegar a acuerdos, pero los recursos son escasos. El problema es que ese ha sido el discurso de los últimos años y las frustraciones se acumulan. No hay, se entiende, salida fácil, pero es preocupante que en Colombia, año tras año, tenga que hacerse política en medio de la crisis; los paros deberían ser excepcionales, no una tradición anual. Hay que encontrar la forma de que no sean necesarios.

 

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