Derechos de autor

EL PROYECTO DE LEY RADICADO POR el Gobierno para regular los derechos de autor en internet ha desatado una agria discusión por parte de usuarios, abogados y creadores de contenido, quienes juzgan la iniciativa como una arremetida de la industria del entretenimiento, la cual, añaden, ha sido incapaz de ajustarse a los nuevos desafíos de un mundo que ha cambiado de lo análogo a lo digital y cuyo modelo de negocios sigue anclado en la comodidad del pasado.

Ha disgustado, además, que el proyecto, más conocido como la ‘Ley Lleras’, fuera presentado al Congreso sin discusión pública como la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA) había dicho que lo haría. Excusándose en que la construcción se hizo de cara a las obligaciones que establece el TLC con Estados Unidos, ésta terminó consultando el proyecto sólo con los representantes de los autores. Prisa y hermetismo que preocupan, de la misma manera que lo hace la manera como la propuesta quedó formulada, por lo menos, hasta el momento.

A grandes rasgos, la ‘Ley Lleras’ establece los mecanismos para que el contenido que haya sido colgado en la red, y que viole el derecho de autor, pueda ser retirado. Más específicamente, el texto establece que quien considere que sus derechos de propiedad intelectual han sido violados debe acudir y notificar a la empresa prestadora del servicio de internet, ISP, en cuyos servidores se aloja el material infractor. Ésta, a su vez, decidirá, con sus propios criterios y en voz del representante que considere competente, si el material debe ser retirado. De interpretar que ese es el caso, la acción sería adelantada de inmediato. Un juicio, que por fácil que se plantee en el proyecto de ley —hecho que no deja de sorprender— es de hecho, como cualquiera puede imaginarse, bastante complicado; en especial, cuando de lo que se habla es del mundo virtual y sus múltiples matices.

Supongamos que el contenido en disputa es parte de un exitoso programa de televisión que fue tomado por un particular para hacer una mezcla artística visual, con éste y otros materiales, y que cuelga en su blog. ¿Infringe esta nueva creación el derecho de autor? Difícil. No obstante, en los términos de la ‘Ley Lleras’, esta valoración, que linda por lo demás con derechos ciudadanos fundamentales como la libertad de expresión, parece ser tan obvia que puede quedar, sin problema, en manos de Télmex o Telefónica, o cualquier otra empresa prestadora del servicio de internet. Los derechos de autor, sin duda, hay que protegerlos y hay que buscar los mecanismos para hacerlo. Sin embargo, no es sano que por salir rápidamente de un problema se ignore también el debate sobre cómo salvaguardar el libre intercambio de ideas, contenidos y creaciones, sin mencionar el potencial para generar conocimiento que permite la red.

La discusión colombiana sobre los derechos de autor en la red bien haría en mirar de cerca el ejemplo de Chile, único país en Latinoamérica que ha aprobado legislación al respecto, y en el que se tomaron tres años para consensuar el texto final. Aún más importante, los chilenos decidieron que es un juez quien debe decidir si hay violaciones a estos derechos por parte de un sitio en la web. No es para menos, pues los límites son difusos y son los expertos los que deben fijarlos. De nuevo: lucrarse del contenido producido por otros no es un derecho de los usuarios. Eso está claro. Pero tratar toda transferencia de datos que se realiza en la red como un robo es aplicar las reglas de un modelo análogo a un universo digital. Este tipo de pensamiento peligrosamente refleja una sola visión: la de los autores.