Golpe certero en buen momento

Celebra este septiembre un año al frente de la cartera de la Defensa el ministro Juan Carlos Pinzón. Y lo celebra con un golpe certero de la Fuerza Pública, en cabeza de la Policía y con la cooperación internacional: la captura en Venezuela de Daniel El Loco Barrera, considerado el “último gran capo” del narcotráfico en Colombia.

La alegre coincidencia de esta captura con el balance que por estos días se hace de la gestión del ministro Pinzón —criticado fuertemente por el “fuego amigo” del anterior gobierno ante el rebrote de la actividad terrorista en zonas estratégicas del país y cuyo nombre estuvo, por ello mismo, en boca de los “gabinetólogos” como candidato al recambio durante la crisis ministerial de hace un mes— resulta significativa en tanto parece cerrar un ciclo de golpes a las cabezas tanto de la guerrilla como de las llamadas bandas criminales asociadas al narcotráfico. Este golpe no es posible aislarlo de otros como la baja de alias Giovanni, de ‘Los Urabeños’, la captura de alias Valenciano, de ‘Los Paisas’, o la entrega de alias Comba, de ‘Los Rastrojos’. Tampoco, de la baja de alias Alfonso Cano, la detención o entrega de una veintena de cabecillas de frentes o columnas móviles de las Farc y la captura de un miembro del estado mayor central. Poniendo en perspectiva los resultados de la nueva estrategia liderada por Pinzón, razones hay para confiar en su defensa de que el rebrote terrorista es en realidad una muestra de debilidad más que un resurgir de las fuerzas criminales.

Pero este nuevo golpe no es solamente bienvenido por el ministro y sus fuerzas para bajar la presión por resultados. Mucho más significativo, quizás, es el momento en que llega y el efecto que puede tener sobre las negociaciones de paz próximas a comenzar. Voluminosa es la cantidad de información de inteligencia que liga a las Farc con el narcotráfico y en particular con la organización de El Loco Barrera, además de las alianzas para realizar acciones terroristas conjuntas. A la vez, aunque se trate de evitar el tema para no afectar la negociación, es claro que uno de los puntos difíciles de la misma es la perspectiva de que los no pocos frentes y columnas de las Farc que están inmersos en dicha alianza decidan quedarse por fuera de un eventual acuerdo y sumarse a la criminalidad conexa al narcotráfico.

En ese sentido, la captura de Barrera y el probable desmantelamiento de parte de su estructura criminal es una buena noticia para la negociación que comienza. Mientras menores sean las perspectivas de florecer en solitario en el negocio criminal, mayores serán las opciones de que un número más grande de integrantes de las Farc se sume a la iniciativa de paz.

También es una gran noticia la participación activa del gobierno venezolano y sus fuerzas de seguridad en el operativo. Y no solamente como muestra de que el también criticado camino diplomático que se ha escogido para llevar la relación con el país vecino es mucho más productivo que la confrontación: más eficiente ha resultado, para decirlo de manera directa, trabajar conjuntamente que insistir en ataques extraterritoriales contra todas las normas del derecho internacional, como todavía hoy lo defiende el expresidente Uribe. Es importante además para la negociación porque lanza el claro mensaje a las Farc de que ese territorio que algún día fue refugio seguro ya no lo será más y que, en ese sentido, crece la urgencia de negociar.

La captura de un líder poderoso del narcotráfico siempre será una buena noticia, tanto más cuando se trata, como en este caso, de alguien que usa de manera despiadada la violencia para proteger su negocio perverso. Pero el momento en que llega esta operación y el significado que puede tener en la mesa de negociación la hacen todavía mejor.