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Editorial 29 Abr 2013 - 10:00 pm

Editorial

¿Magistrado en problemas?

ALBERTO ROJAS RÍOS, UN ABOGADO especializado en derecho procesal, administrativo y constitucional, volvió polvo a sus dos rivales en el Senado. El cargo al que aspiraban los miembros de esta terna (simbólica, de uno, como se ha vuelto costumbre en este tipo de selecciones) era el de magistrado de la Corte Constitucional.

Por: Elespectador.com
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Una coalición grande, que ya había anunciado su voto por demás, salió a apoyarlo con contundencia. Hoy se lleva a cabo el acto de posesión del nuevo magistrado.

La Corte Constitucional se ha venido convirtiendo con el correr de los años en una instancia judicial muy poderosa. E, incluso, necesaria para suplir la ineficacia y el estancamiento de otros órganos del poder. El ejemplo más claro de esto es la sentencia T-025 de 2004, cuando protegió los derechos de todos los desplazados de Colombia. La presión que ejerció, las mesas de trabajo que obligó a crear, la exhortación al Congreso, los autos de seguimiento. Y por el camino de las sentencias ha definido el destino del país en muchos otros temas, ha aceitado las máquinas para que se muevan: aborto, matrimonio igualitario, eutanasia, dosis personal, reelección del presidente en ejercicio. No es poco el poder que tiene. La influencia. El respeto que se ha ganado y que hoy genera.

Por estas razones nos unimos en su momento a las palabras que Armando Montenegro dijo en estas mismas páginas hace un mes: “por su impacto sobre decisiones cruciales para la vida del país, la elección de un magistrado de la Corte Constitucional debería basarse únicamente en el examen de las hojas de vida y las ideas de los candidatos”. Sin embargo, el trámite se ha convertido —como sugería el mismo columnista— en uno más de la vida parlamentaria, con todo lo que esto implica en términos de favores, de campaña política, de ternas de uno, innecesarias, burlonas hacia la democracia que defendemos.

El nuevo magistrado, aparte de ser un abogado pereirano con una vida activa en el litigio, tiene unos fantasmas bastante grandes detrás. Las denuncias que varios medios de comunicación han hecho, pese a haber generado poco ruido, son preocupantes: los supuestos problemas financieros que denunció La Silla Vacía, revisando las declaraciones de renta del señor Rojas (informando que de $567 millones sólo había declarado $69 millones); las fotos que le tomó en un restaurante bogotano ese mismo medio, en el que sale celebrando su elección con la controvertida excongresista Zulema Jattin, de quien había dicho a W Radio días antes que estaba “totalmente desaparecida” de su vida; también, cómo no, lo que denunció Noticias Uno este fin de semana: un supuesto fraude a una viuda de Funza (Cundinamarca): al parecer Rojas Ríos reclamó, con un documento falso, una indemnización de $116 millones que era para la viuda y sus hijos.

Hoy es el día de su posesión. Las voces preocupadas del país se unen para pedirle al magistrado electo que salga a aclarar que no tiene deudas con la justicia. O, en caso contrario, de ser ciertos estos rumores, que por respeto a la majestad bien ganada de la Corte Constitucional renuncie a su magistratura. El país merece saber si lo que revelaron los medios (y que nunca supieron o no quisieron saber los congresistas que lo eligieron ni los consejeros de Estado que lo ternaron) es verdad o no. No es solamente negando todo y apelando a la hoja de vida que vamos a quedar tranquilos. Necesitamos mucho más por el bien de la credibilidad que merecen tener nuestras instituciones.

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