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Editorial 13 Mar 2013 - 10:03 pm

EDITORIAL

Nuevas elecciones en Venezuela

Sin que haya concluido aún el largo sepelio del presidente Hugo Chávez, en Venezuela ya comenzó la campaña para elegir su reemplazo el próximo 14 de abril.

Por: Elespectador.com
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Su discípulo y presidente provisional, Nicolás Maduro, se enfrentará a Henrique Capriles Radonsky, quien estará en nombre de la oposición. La contienda relámpago augura el triunfo del oficialismo.

El fallecido caudillo deja tras de sí un país que difícilmente se parecerá al mismo que recibió hace 14 años, para bien o para mal. El que millones de venezolanos sigan expresando su público dolor ante la desaparición del líder de la Revolución Bolivariana demuestra la fidelidad por quien los sacó del anonimato. El tiempo dirá qué tan sostenible fue el modelo asistencialista que se construyó sobre los hombros del Socialismo del Siglo XXI. Lo cierto, por ahora, es que el carisma personal de Chávez logró penetrar en lo más hondo de la mayoría de los venezolanos, los mismos que reiteradamente le dieron la victoria en las elecciones presidenciales. Este es un hecho que ni aun sus detractores pueden poner en duda.

Por lo anterior los analistas consideran que la multitud que hoy le rinde homenaje póstumo acudirá a votar en masa el próximo mes. La emotividad se convierte así en el mejor aliciente para asegurar la continuidad del PSUV en el poder. Será, por lo demás, la mejor forma que tienen de honrar la memoria del comandante al cumplir la petición hecha en diciembre, antes de viajar a Cuba para su última cirugía, de que en caso de que él faltara, votaran por Nicolás Maduro. Y así lo van a hacer, con toda seguridad.

Sin embargo, también es cierto que Maduro no es Chávez, así haya sido el ungido y se presente ahora como el “hijo” del fallecido mandatario para continuar arropado con el mito de su mentor. Con todo, de ganar los comicios de abril, salvo algún hecho fortuito que le diera el triunfo a la oposición, comenzarán los problemas para el nuevo ocupante del Palacio de Miraflores. La situación económica es muy compleja. La devaluación del Bolívar Fuerte, los altos índices de inflación, la merma en la producción petrolera de donde se derivan las divisas y, como consecuencia, las dificultades para mantener el abastecimiento de ciertos productos de primera necesidad, van a sembrarle el camino de dificultades. Si se agrega, además, la alarmante inseguridad amén de otra serie de problemas crecientes, las cosas pueden terminar a mediano plazo con una gran inconformidad social de sus propios seguidores. Y en ese momento, en el cual ya no estará presente el verbo del comandante para apaciguar las aguas, las cosas serán a otro precio.

A Capriles, desde la orilla contraria, no le quedaba otra alternativa que saltar al ruedo. La Mesa de Unidad Nacional, que aglutina al grueso del movimiento opositor, le endosó su apoyo y es, de momento, el único líder con capacidad demostrada para competir con Maduro. Seguramente no le alcanzará. Las cosas serían distintas con una campaña más larga, donde el desgaste del gobierno podría jugar a favor del gobernador del Estado Miranda. Pero a pesar de las evidentes desventajas, arrancó mostrando un talante más confrontacional que el que usó estratégicamente en la pasada campaña. Aun perdiendo en el corto plazo, podría terminar ganando en el mediano y largo plazo.

La oposición tiene claro que una cosa era derrotar a un titán como Chávez, con todo el ventajismo que tuvo a su favor, y otra muy distinta va a ser la de enfrentar a su sucesor. No de momento, por los motivos expuestos, pero con el tiempo vendrán otras elecciones, entre ellas para Asamblea Nacional y cargos regionales, donde se puede ir recortando terreno al oficialismo. Lo cierto es que en un mes se sabrá cómo quedan las cosas en el país vecino. Lo importante es que se respete la ley por ambas partes y que todo se lleve a cabo en un ambiente de observancia del Estado de derecho, propio de una democracia.

 

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