Las Farc dejan todas sus armas

hace 1 hora

Nuevo encuentro de dos mundos

El hecho de que sesenta países y cuarenta y tres mandatarios de Europa, América Latina y el Caribe se reúnan en Chile para hablar de cooperación, relaciones políticas, económicas y sociales, es una buena señal.

En especial cuando el Viejo Continente atraviesa por una compleja crisis y al Nuevo Mundo se le ve como un socio atractivo. Sin embargo la agenda bilateral, como aboga con razón el presidente Juan Manuel Santos, no se debe agotar solo en temas de comercio e inversiones.

Santos llevó a Santiago dos temas prioritarios que están entrelazados y que amarran un problema que afecta a la mayoría de los países, en general, y a Colombia en particular: drogas y armas. En el primero, el mandatario sigue abanderando la cruzada internacional para que se replantee el manejo de este flagelo. El primer paso lo dio en la VI Cumbre de las Américas, de donde salió un mandato a la OEA y el segundo será el estudio que entregue la Organización Hemisférica en un par de meses. Ahora, en Chile, expuso ante los europeos no solo el asunto de las drogas, sino el grave problema de la venta de armas. Justo en momentos en que Barack Obama trata de meter en cintura a compradores y vendedores de armas en Estados Unidos. La pertinencia para plantear ahora ambos temas está ni mandada a hacer.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) y la Unión Europea concluyeron un importante reencuentro de los “Dos Mundos”. De este lado del Atlántico hay que destacar que la Celac se ha posicionado como el interlocutor válido regional con los europeos, cosa que no sucedía con anterioridad pues no había doliente regional. En ese sentido los chilenos, durante su presidencia, le han dado a la Comunidad una identidad alejada de las meras motivaciones políticas. Sin embargo, el turno al bate le corresponde ahora a Cuba, país que asume su conducción rotativa. Ya se verá qué ritmo le imprime La Habana.

Del lado europeo, y como paradoja, algunos analistas consideran que son ellos quienes sufren ahora lo que con anterioridad padecían latinoamericanos y caribeños: falta de unidad y de objetivos debido a la crisis. Se dice que las tres voces diferentes, o trinidad, que representan las diferentes instancias de la institucionalidad en Europa, no necesariamente manejan el mismo lenguaje. Se trata de Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo; José Manuel Durão, Barroso, presidente de la Comisión Europea, y Catherine Ashton, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

Nadie duda de que el viejo mundo sigue siendo un mercado más atractivo, con más de 500 millones de personas y que responde por una cuarta parte del PIB del mundo, como lo menciona Ashton. “La UE es la mayor exportadora, importadora, inversionista directa extranjera y receptora de inversión extranjera directa del mundo. El euro todavía es la segunda moneda de reserva del planeta. La UE es la mayor donante de ayuda del mundo, seguimos activamente comprometidos con todos los continentes y hemos desarrollado un enfoque amplio para hacer frente a distintos desafíos a escala mundial”. Sin embargo, tampoco es un secreto que China se ha convertido en un socio muy atractivo para los países latinoamericanos por sus inversiones directas, su comercio y sus políticas de cooperación activa. Ahí está el detalle.

De momento, la importancia del encuentro radica en reafirmar la claridad en las reglas de juego entre las dos regiones. Que los marcos reguladores “estables y transparentes” proporcionen “certidumbre legal para los operadores económicos” en el contexto de impulsar inversiones de calidad social y medioambiental, tal y como se menciona en la Declaración Final. La madurez de las dos partes ha permitido un diálogo entre iguales, y no necesariamente lo que ocurría en ocasiones anteriores, cuando las antiguas colonias aceptaban ciertas condiciones. Los tiempos han cambiado.