Por: Oscar Guardiola-Rivera

El antropólogo zombie

Wade Davis es quizás, junto a Michael Taussig, el más interesante de los antropólogos de la actualidad.

En los ochentas, se adentró en la cultura haitiana con el fin de investigar que había de cierto en la historia de los zombies. Tras encontrar la formula farmacológica que hace posible reanimar a los en apariencia muertos – una combinación del veneno de un pez y el alucinógeno de una planta conocida como “la trompeta de los ‘ángeles”- se dedicó a mostrar como la cultura del vudú y la muy singular historia de la isla caribeña se entremezclan para producir la creencia en la existencia real de los zombies. Dedicó luego su atención al shamanismo y la riqueza botánica del Amazonas. El resultado es el mejor libro de viajes que se ha escrito sobre America Latina, El río (1996). El año pasado, su pasión por la exploración y la ciencia, moderada por su reconocimiento del carácter parroquial de nuestro mundo supuestamente globalizado, le llevaron a recrear de manera meticulosa la relación entre la conquista del Everest y los fantasmas de la Primera Guerra Mundial y el imperialismo europeo. La guerra y el imperialismo no constituyen el contexto de la expedición, mas bien la explican de manera similar a como un fantasma del pasado pesa en la otra escena de la conciencia de la generación presente.

En el idioma de la época, por ejemplo, una expedición y una batalla son ambas referidas con el término ingles para designar un espectáculo visual (show), la escasez de oxigeno en las alturas y el gas nervioso utilizado en los campos de batalla de la gran guerra coinciden, al igual que el contante riesgo de muerte. El principio que organiza tales extrañas coincidencias es la “cultura.” Dicho término, usado en tal sentido por el físico Franz Boas, se opone a la muy común idea en nuestra época de acuerdo con la cual las distintas sociedades del planeta constituyen estadios en una progresión linear que va del atraso y el salvajismo al desarrollo y la civilización. Esta ultima narrativa, resumida en la frase “la supervivencia del más fuerte,” ha dominado hasta hoy terrenos tan distintos como la economía, el derecho, la geopolítica y la filosofía. Es la idea imperial por antonomasia. Contra ella Davis propone entender cada comunidad, distinguida por un lenguaje o inclinación adaptativa como una faceta especifica del legado humano y al tiempo su mayor promesa. La relatividad de la cultura, distinta del relativismo epistemológico, es una idea tan poderosa como lo es la teoría de la relatividad en física. Pero al contrario de esta última, no hemos reconocido aún sus consecuencias. Ello es parte del problema de la globalización actual, que divide a las poblaciones del mundo entre los herederos legítimos y los condenados de la tierra. Davis estará en el festival Hay Cartagena.

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