Por: Kai Ambos

El aval internacional del acuerdo de paz

La búsqueda del involucramiento de la ONU en el proceso de paz a través de una Resolución del Consejo de Seguridad ha sido un paso inteligente de la diplomacia colombiana.

La Resolución 2261, aprobada unánimemente el 25 de enero por el Consejo, no solamente subraya, en su preámbulo, el “pleno compromiso” del Consejo con el proceso de paz y “su apoyo” al acuerdo general firmado con las Farc-ep, sino que también acoge “con beneplácito los progresos realizados” en las negociaciones, en particular “las medidas de fomento de la confianza aplicadas con miras a generar los primeros dividendos del proceso de paz para el pueblo colombiano”. Más concretamente, la Resolución aprueba “un mecanismo tripartito para vigilar y verificar el cese del fuego y ... la dejación de las armas”, incorporando como componente internacional de este mecanismo a una misión de “observadores internacionales desarmados” de la ONU (parág. 2), que se establecerá primero por 12 meses y se podría prorrogar por un tiempo adicional. (parág. 1 y 6). De esto se puede inferir que los otros componentes serán organizados por las partes del acuerdo o sea el gobierno y las Farc-ep, lo que confirma que la “responsabilidad” del proceso –el “ownership” como más precisamente dice la versión inglés original de la Resolución– queda en manos de Colombia.

Vale la pena también leer las declaraciones de los representantes de los Estados miembros del Consejo, tanto de las grandes potencias y miembros permanentes (China, EE. UU. y Rusia) como de países involucrados de una u otra manera en el proceso (España, Francia, Reino Unido, Uruguay, Venezuela) o lejanos al mismo (Angola, Egipto, Japón, Malaysia, Nueva Zelanda, Senegal, Ucrania). Estas declaraciones muestran una unanimidad en el apoyo al proceso de paz, raramente vista en los últimos intentos del Consejo por resolver otras crisis mundiales más importantes, sobre todo la guerra en Siria. Semejante aval se ratifica incluso por países actualmente no miembros del Consejo, como Alemania, que a través de su comisionado especial para el proceso de paz, el diputado Tom Koenigs, apoyó también la Resolución (ver declaración).

Todo este apoyo confirma lo que he dicho reiteradamente en varios foros en y fuera de Colombia: Los desafíos al proceso de paz no vienen de fuera, de instituciones internacionales, ya sea la ONU, la OEA, la UE o inclusive la Corte Penal Internacional, sino de adentro. Por eso, es importante resaltar la referencia del Consejo a “la confianza” y “los primeros dividendos ... para el pueblo colombiano”. Sin esta “confianza” y estos “dividendos” no se obtendrá el suficiente apoyo al proceso por la sociedad colombiana. El Gobierno tiene que trabajar todavía más duro para lograrlo.

* Catedrático de Derecho Penal, Derecho Procesal Penal, Derecho Comparado y Derecho Penal Internacional en Alemania en la Georg-August Universität Göttingen (GAU). Director del Centro de Estudios de Derecho Penal y Procesal Penal Latinoamericano (CEDPAL) de la GAU y juez del Tribunal Provincial de Göttingen. El autor agradece a John Zuluaga, LL.M. y doctorando de la GAU, por sus valiosos comentarios.

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