Publicidad
Mauricio Jaramillo Jassir 22 Sep 2016 - 10:43 pm

El avance de la oposición

Mauricio Jaramillo Jassir

La polarización en Venezuela es innegable desde hace al menos una década. No obstante, y de manera reciente, ha adquirido otros tintes, y esta vez es por cuenta del avance de la oposición. Contra todo pronóstico, sigue ganando espacios para sus reivindicaciones, y aunque parezca remota su materialización, el camino se despeja. El gobierno de Nicolás Maduro sigue teniendo el control de la situación, pues si bien es cierto el desabastecimiento, la división dentro del PSUV y el desgaste del modelo, dos factores lo mantienen con vida política. El apoyo todavía suficiente de los militares y el control de la Rama Judicial, algo que le ha permitido neutralizar la victoria en las urnas del 6 de diciembre de la oposición, la más importante en los rebasados 15 años de chavismo.

Por: Mauricio Jaramillo Jassir
insertar

El eventual referendo revocatorio tiene un significado particular, pues las elecciones fueron siempre el principal argumento de Hugo Chávez para legitimar el conjunto de reformas, por polémicas que fueran. Esta vez es inocultable el temor del PSUV por acudir a las urnas, en momentos en que Venezuela mayoritariamente quiere un cambio, así la mayoría se sienta identificada o no con la Mesa de la Unidad Democrática. Las dificultades enormes de la economía y en materia de violencia hacen que prospere y se multiplique el voto castigo contra Maduro, y hasta es probable que dentro del chavismo también se aspire a un cambio de rumbo.

La crisis profunda en Venezuela revive el debate de la excesiva rigidez de algunos sistemas para implementar el cambio. El presidencialismo llevó a múltiples fracturas entre aparato Legislativo y Ejecutivo, sin válvulas de escape para la solución de crisis. Parece increíble que Venezuela enfrente de nuevo un escenario de transición cuando se pensaba que en 1999 se establecía un modelo de largo aliento. Un conjunto representativo de países pasó por procesos refundacionales similares, sin que hasta la fecha se vean incentivos para trabajar en coalición, buscando los consensos y preservando las garantías para algunas minorías.

A Venezuela le queda la posibilidad de pensar en una transición, después del revocatorio contra Nicolás Maduro, tenga o no lugar antes del 10 de enero. La llegada del vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, no podría significar una continuidad, pues el resultado de un revocatorio difícilmente se podría interpretar como consultivo; sin lugar a dudas, constituye un mandato. No queda otra salida, así se extienda y retrase la celebración de esa consulta. Al PSUV le conviene abrir espacios para una transición, que vuelva a hacer posible la gobernabilidad, y de paso le devuelva a país el lugar regional que estrepitosamente ha perdido.

* Profesor Universidad del Rosario.

inserte esta nota en su página
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir

Lo más compartido

0
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio