Por: Cartas de los lectores

El balance presidencial

Ciertamente, el señor presidente ha hecho el máximo esfuerzo en presentar el mejor balance posible de su gestión, a través de las innumerables entrevistas y reportajes que le han hecho los diferentes medios de comunicaciones.

El reportaje de los periodistas Natalia Herrera y Hugo García de El Espectador fue muy completo. La mayor parte de sus declaraciones son sencillas, en apariencia no hay nada rimbombante. No obstante, al cabo de tres años deja más incertidumbres que certezas. Ya no será mucho lo que de aquí en adelante logre hacer, salvo que todos los ministros, especialmente en los campos de la infraestructura y la salud, ejecuten con sentido prioritario y transparente las obras que figuran ya con su asignación presupuestal, y vigilen los proyectos de mejoramiento. 

Y ojalá no se empiecen a sentar las bases del siguiente escándalo en ningún campo para que se descubra en el próximo cuatrienio, con o sin Santos en la Presidencia.

La honestidad es un valor que debe percibirse, no predicarse. Sin embargo, hay algo que los colombianos de bien, de cualquier gama y ramificación política, no debemos ni podemos perder de vista. Es el proceso de paz que con tanto esfuerzo ha logrado encarrilar el presidente Juan Manuel Santos, con todas sus arandelas, sus peros y sus peras, y también con las fortalezas. Somos muchas las generaciones que estamos esperando el fin del conflicto y ahora que está vivo, ahora que es una realidad, ahora que hay un ambiente todavía con muchas esperanzas no podemos empañarlo en el último año de Gobierno. Un pueblo sin esperanza sí es verdaderamente un pueblo infeliz.

Si en esta última etapa del período presidencial logramos festejar la firma del fin de esta guerra cincuentenaria, todos los programas y proyectos que se formulen desde las distintas aspiraciones presidenciales deben apuntar a manejar el post conflicto. Desde mi modesto punto de vista considero que la clave será el cumplimiento del gran pacto que incluirá muchos acuerdos. Quizás el tema de la tierra sea uno de los aspectos vitales que nos lleve a esa paz que ha estado tan esquiva. Si el incumplimiento sigue campeando como el común denominador de los propósitos que se deriven de ese gran acuerdo, tendremos una guerra centenaria.

Hay que desear que al presidente de Colombia le vaya bien en su último año, en particular que las conversaciones de La Habana culminen exitosamente, pero sobre todo, somos los colombianos quienes debemos desear que ese bienestar nos llegue lo más pronto posible.

Ana María Córdoba Barahona Pasto.

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