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Antonio Casale 21 Abr 2013 - 11:00 pm

El buen hincha

Antonio Casale

Con profunda tristeza observo la manera como muchos hinchas convierten hoy en villanos a quienes hace unos meses eran sus ídolos, lo que me lleva a pensar que el rol del aficionado en el fútbol colombiano puede cambiar positivamente su accionar, esto como parte de una cultura futbolera que muchos queremos ayudar a cambiar para que algún día el deporte sirva como ejemplo para una sociedad mejor.

Por: Antonio Casale

Entiendo que el fútbol como fenómeno social es vehículo de catarsis para las personas, por esa razón los sentimientos que produce el deporte rey no admiten términos medios. Después de todo, al equipo amado se le exige lo que los humanos no pueden lograr en su propia vida.

El buen hincha no debe ser netamente resultadista. Es cierto que el diario vivir de la mayoría está regido por mediciones. Tal vez ese es el motivo por el cual vivimos en un mundo tan amargado, total en la vida son más las derrotas que las victorias. Ha pasado a segundo plano la valoración cualitativa del esfuerzo y la manera como se buscan los resultados ya no importa. La gente prefiere que su equipo gane como sea, incluso jugando mal. Ganar en la última jugada es motivo de celebración, pero perder en el último suspiro de un juego es motivo de tragedia, cuando en realidad ni una cosa es tan buena ni la otra es tan mala.

El buen hincha no debe perder de vista que el fútbol al final no es más que un juego. Por creer que en un partido se juega la vida, la violencia se tomó no sólo a los estadios y sus alrededores, sino que ya llegó a las redes sociales, a los medios de comunicación, a las oficinas y hasta a las familias. En un país polarizado por el eterno conflicto armado el fútbol contribuye poco a la reconciliación. La degradación verbal a la que son sometidos jugadores, entrenadores, periodistas e hinchas es una lastimosa demostración de la intolerancia.

El buen hincha debe tener la hidalguía como para enaltecer las virtudes del rival cuando gana, antes de descalificar al equipo amado cuando pierde. Como en todas las competencias de la vida, en el fútbol se gana y se pierde, ninguna de las dos es tan importante, sobre todo teniendo en cuenta que siempre habrá revancha.

El buen hincha debe ser un eterno agradecido con quienes le han entregado alegrías históricas y no debe olvidarlas a la hora de hacer valer su legítimo derecho a exigir resultados, pues aunque es quien paga la boleta, el buen hincha tiene también el deber de darles el mismo trato a sus jugadores que el que espera de su jefe en la oficina, independientemente de si las cosas salen bien o mal.

Creo en que todos los que hacemos parte del fútbol: jugadores, entrenadores, directivos, periodistas y hasta árbitros, fuimos primero hinchas. Por eso pienso que siendo mejores hinchas ayudaremos bastante a que esto mejore.

  • Antonio Casale | Elespectador.com

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