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Piedad Bonnett 19 Ene 2013 - 11:00 pm

El buen librero

Piedad Bonnett

En la era de las publicaciones digitales, uno se pregunta si es posible que desaparezca la figura del librero, entendida no como la del vendedor a quien le da igual vender libros que salchichas, sino como la de aquel que, a fuerza de amar los libros y conocerlos, puede hablar de ellos a conciencia con sus clientes, cuyos gustos termina por saber y consentir. No podría responder la pregunta, pero sí tengo claro lo que perderíamos si no existiera.

Por: Piedad Bonnett
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Lo que un buen librero está dispuesto a ofrecer es algo que jamás podríamos sostener con el simple vendedor de libros: diálogo. Si usted llega desorientado, buscando un regalo, el buen librero —que antes que todo es un buen lector— le sabrá hacer una recomendación a partir de algunos datos del posible regalado. Si busca un libro que vio reseñado en una revista y no lo encuentra, él, o se lo consigue, o le hace conocer otro del mismo autor o de alguno que le sea afín o trabaje el mismo tema. Y podrá, de acuerdo con sus aficiones, recomendarle lo mejor en cada género. En síntesis: un buen librero orienta al lector, lo seduce, lo informa y hasta lo forma.

Por ahora no me alarmo: a pesar de los acelerados cambios en el mercado del libro la respetable figura del librero persevera. Existe, aunque escasamente, casi como un milagro, en esas enormes librerías despersonalizadas, las que aspiran a vender volumen y por tanto dan prioridad a la promoción de best sellers, obras de autoayuda y de referencia. Pero donde verdaderamente lo encontramos es en las librerías más pequeñas, las llamadas independientes, generalmente acogedoras y con carácter, esas que a pesar de estar amenazadas por las enormes superficies abarrotadas e impersonales, no sólo se sostienen, aunque a veces heroicamente, sino que siguen siendo esos lugares de tertulia que toda ciudad necesita. El alma de estas librerías son sus libreros. Y lo que ellas ofrecen a sus visitantes, además de libros que la gran librería comercial muchas veces no tiene, es sobre todo una experiencia distinta. Si usted entra a Prólogo, Tornamesa, Arteletra, La madriguera del conejo, Casa tomada o San Librario —para nombrar sólo algunas en Bogotá— no sólo se encontrará con magníficas sorpresas bibliográficas, sino con una dinámica que ciertas instancias del comercio del libro aún no terminan de comprender. Y ahí está el problema.

En diciembre, muchos libros recomendados como los mejores del año se agotaron. Y los libreros se excusaban diciendo: “No nos trajeron sino dos (o tres, o cinco). Y el pedido sólo llega en febrero o marzo”. La indagación que hice me permite suponer que el problema comienza en España, que no envía suficientes ejemplares, presuponiendo que esos libros no encontrarán lectores en estas tierras; pero se prolonga aquí, porque los proveedores trabajan con la misma idea. No entienden que el librero de la pequeña o mediana librería, si es bueno, es capaz de vender él solo lo que la librería comercial, por su naturaleza, no vende de la misma manera. Una anécdota de Mauricio Lleras resume algunos otros testimonios oídos: a su librería enviaron sólo dos ejemplares de una novela que él leyó, fascinado. Cuando le preguntó al distribuidor por qué le habían llevado tan pocos, éste le dijo: “Porque eso no se vende”. Mauricio, en broma, le dijo desafiante: mándeme ciento cincuenta. Y el otro, tal vez para probarle que estaba loco, se los envió unas semanas después. En un mes, a punta de recomendarlo, Mauricio los vendió todos: la lógica invertida a fuerza de fe, pasión por los libros y profesionalismo. Por la salud de la buena literatura, roguemos porque no desaparezcan los libreros.
 

  • Piedad Bonnett | Elespectador.com

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RUECA

Lun, 01/21/2013 - 07:15
No estoy de acuerdo con la idea del librero "paternalista" que aconseja y "hasta forma" a sus lectores. Es el mismo lector el que se forma a sí mismo y es él quien debe escoger de acuerdo con sus gustos personales. Si requiere opiniones de algún libro, ahí está la red, que abunda en reseñas y comentarios sobre todo lo habido y por haber. Además, ¿qué tiene de malo vender un libro de salchichas? ¿ No es esta una afirmación despectiva y sin fundamento?
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Ramiro Madrid Benítez

Dom, 01/20/2013 - 17:52
EN EL QUIJOTE LOS LIBROS PRODUCÍAN LOCURA. VIVIMOS EN UNA SOCIEDAD QUE HA ENTENDIDO QUE EL CONOCIMIENTO ES ESPECIALIZADO, QUE SÓLO EL DOCTOR PALACIOS RUDAS PODÍA DARSE EL LUJO DE TENER 70 MIL LIBROS .QUE HAY QUE ASESORARSE BIEN PARA ESCOGER LOS AUTORES QUE SE LEEN Y QUE ÉSTOS TIENEN UN LIGAR PRIVILEGIADO: LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS, QUE DEBEN SER VIGOROSAS.
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Gaturria

Dom, 01/20/2013 - 14:27
Siempre que voy a Bogotá es una visita obligada ir a San Librario y a Merlín. No cambio las librerías de viejo por ninguna Panamericana o Librería Nacional.
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Johann Kaspar Schmidt

Dom, 01/20/2013 - 09:21
Ya se ha dicho mucho sobre ese tema, pareciera que los columnistas, cuando no tienen idea de qué escribir, recurren a él. Además, no se entiende para dónde va la columna. Al principio, da la impresión de defender el romanticismo del libro y los libreros informados, pero termina por sugerir que esos libreros deben seguir el ejemplo del señor Lleras [que no conozco] y diseñar estrategias de marketing, para "a punta de recomendaciones" vender muchos libros de esos que mandan pocos de España. O sea que la buena literatura sigue dependiendo del marketing, aunque la maestra Piedad se incline por el marketing de local pequeño. ¿Cuál es la diferencia con las grandes librerías, donde a punta de recomendación venden miles de libros de autoayuda, entonces?
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pebeco

Dom, 01/20/2013 - 09:13
EL PAPEL NUNCA SE ACABARÁ ....... NO HABRA UNO DIGITAL A MANO EN EL ......... BAÑO............Y DE ALLÍ RESUCITARÁ PUES EL PAPEL COMO TODAS LAS COSAS IMPORTANTES SON DE PAPEL..... HASTA EL DE HACER UN PAQUETITO BIEN BELLO .........UN REGALO.....OJEAR UN LIBRO Y LEER DETALLES PUNTUALES ES UN PLACER Y LO ES DE PAPEL ......Y QUE TAL EL PAPEL DE MADRE?
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pebeco

Dom, 01/20/2013 - 09:14
PERDON HOJEAR
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leinadsajor

Dom, 01/20/2013 - 08:21
Estoy de acuerdo con Piedad Bonnett, el buen librero no puede desaparecer, pero si se debe transformar. Cada día hay más gente leyendo libros en formatos digitales. Sería bueno, pues, que el buen librero nos enviara sus recomendaciones por correo, o nos sugiriera las lecturas en su tienda virtual. Yo por mi parte, cuando quiero descargar libros, de forma ilegal (porque comprar libros en este país es sumamente costoso) leo las reseñas de los lectores en Amazon, o en goodreads.com. En el último sitio uno puede encontrar los libros que recomienda el lector, un tema similar, o incluso, más reseñas sobre los mismos libros. El problema es la escasez de libros digitales en español, en comparación con aquellos escritos en inglés.
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leinadsajor

Dom, 01/20/2013 - 08:28
En goodreads hay foros de lectura, donde se comparten las impresiones que han dejado en los lectores sus libros.
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Boyancio

Dom, 01/20/2013 - 07:33
Para qué tanto alboroto, señora Piedad, si la mayoría de sus congéneres de su patria republiqueta no tuvieron la oportunidad de disfrutar de la buena lectura , a ninguna edad. Le recomiendo leer El canto del alcaravan, o La chicha fría, si es que los encuentra por esos lugares donde reposa usted.
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anaviky

Dom, 01/20/2013 - 07:52
Buenos días sumercé. Ahí le dejé un anunciado en la clase del profesor William que hoy está mejor que la de la profesora Piedad. (No se meta tanto con ella que desde los Andes me dijeron que es una profe CUCHILLA y va y nos hace perde el año lectivo del 2013). (Vea, al oído ... no nos dizfracemos este año de monocuco, porque ya está muy 'perratiado'...¿de qué nos disfrazaremos?)
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doloresthomas

Dom, 01/20/2013 - 02:29
Arteletra es uno de los lugares más maravillosos que hay en Bogotá. El mundo es mejor con lugares y personas así. Bella columna.
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