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Columnista invitado 26 Nov 2012 - 11:00 pm

El campo, el mar y las basuras

Columnista invitado

Los tres mayores problemas de noviembre tendrían soluciones ambientales si estas se diseñan con suficiente complejidad: considerando profundamente las interrelaciones, analizando y sintetizando, respetando los intereses propios y los de los otros, conociendo la historia y tratando de prever el futuro. Lo que implica alejarse de las ideologías y acercarse a las realidades.

Por: Columnista invitado
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A mi modo de ver, el principal problema en la mesa de negociaciones es el manejo del campo colombiano; el Gobierno y las Farc están lejos de las realidades de la vida rural y de la producción agropecuaria y es necesario que quienes intervienen se alejen de los dogmas de izquierda y derecha, miren con mayor atención las estadísticas y escuchen a los productores que sufren las incertidumbres ecosistémicas, políticas y económicas y a los especialistas que han logrado evadirse de las frases hechas.

De similar importancia es la decisión del Tribunal de La Haya y aquí hay que tener una visión clara de los intereses nacionales e internacionales interrelacionados con la disputa; no es imposible que una visión más profunda y amplia de cómo se infiltran estos intereses en las oficinas de los magistrados y de los funcionarios nos proporcione ideas más lúcidas sobre como proceder. Considerar el pasado y las posibilidades de futuro podría conducirnos a encontrar intereses comunes con los nicaragüenses, el nacionalismo que surge ahora es relativamente nuevo, todos descendemos de asiáticos, europeos y africanos, todos en el futuro podríamos pertenecer a una sola patria grande caribeña y sureña. Nicaragua fue capaz de romper una de las dictaduras más corruptas y violentas de la historia y según la FAO está entre los pocos países en donde el hambre ya no es un problema grave. Colombia en los últimos años hizo posible que se constituyera el área como Reserva de la Biosfera, desdeñando intereses económicos de corto plazo, y ha respetado los derechos y la cultura de los pueblos raizales, que decidieron ser parte de nuestra nación. Es necesario que lo que suceda en los próximos meses nos acerque y no nos aleje de un futuro bienestar común.

El problema de las basuras en Bogotá no es de características nacionales, pero presenta la misma necesidad de análisis lejos de ideologías y cerca a realidades. Es imposible evitar completamente el influjo de los dogmas, pero lo importante es tener clara su presencia y en el fondo del debate actual se enfrentan dos muy importantes, uno a la izquierda y otro a la derecha. Una manera de disminuir las distorsiones inducidas por sus frases hechas es concentrarse en la magnitud física del problema; las 7.000 toneladas diarias de basura que producimos. En una crisis ambiental semejante, un ejercicio de cultura ciudadana en Bogotá produjo un resultado increíble, la disminución significativa y acelerada del consumo de agua potable. Me pregunto si en los próximos días ejercicios culturales intensos no podrían disminuir la producción de basura física y también intelectual, ambas nos agobian.

 

 

*Julio Carrizosa Umaña

 

  • Julio Carrizosa Umaña | Elespectador.com

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