Por: Salomón Kalmanovitz

El capitalismo de don Julio Mario*

La estructura empresarial colombiana es concentrada. Cuatro o cinco grupos poseen cadenas de industrias, bancos, medios de comunicación y prestadoras de servicios.

Con la apertura de los años noventa, se ha registrado un debilitamiento de los grupos nacionales y una diversificación de la propiedad con la entrada de inversionistas extranjeros en la industria, el comercio, el transporte, la telefonía celular y la banca.

A pesar de la diversificación, se conservan posiciones dominantes de mercado que frenan su profundización; existen grandes márgenes de intermediación en la banca y elevada marcación de precios en el comercio, el transporte y la telefonía. La casi continua apreciación del peso y la apertura comercial han debilitado a sectores manufactureros, donde predominaban empresas medianas y pequeñas, impulsando de nuevo la concentración de la propiedad empresarial.

La génesis del grupo Santo Domingo arroja luces sobre la concentración de la propiedad empresarial que surge por la simbiosis entre industria y Estado. Una cervecería de Barranquilla, iniciada por un empresario norteamericano que la debe vender durante la gran depresión a Mario Santo Domingo, el padre de don Julio Mario, doblemente emparentado con Alfonso López Pumarejo. Los gobiernos liberales le hicieron importantes concesiones tributarias que fortalecieron su negocio que combinaba envases, malterías y cadenas de distribución. Todas las oportunidades que ofrecía el puerto de Barranquilla y la presencia de inmigrantes dispuestos a iniciar negocios fueron el lecho donde se inició el grupo.

La cervecería Águila fue objeto de fusión por Bavaria, que había sido fundada por alemanes a finales del siglo XIX, y había concentrado un consorcio en manos nacionales durante los años treinta. En los años sesenta, la empresa costeña aceptó un canje de acciones de Bavaria y pasó a ser controlada por ésta. Entretanto don Julio Mario adquiría acciones de su matriz en el pequeño mercado accionario del país y terminó haciéndose a la mayoría accionaria y a la administración del monopolio nacional. Éste sería vendido en 2010 a Sab Miller de Sudáfrica por Valores Bavaria, holding residente en Islas Caimán, por lo cual no tuvo que pagar impuestos de la ganancia ocasional que obtuvo.

La aerolínea Scadta, fundada por pilotos alemanes en 1919, fue expropiada durante la Segunda Guerra Mundial por presión de los norteamericanos, y se reorganizó con el liderazgo de Pan American Airways y Santo Domingo como socio local que más tarde se hizo al control accionario. Así nació Avianca. La pugna por el control de la empresa con el grupo Ardila Lulle condujo a su deterioro patrimonial y a que fuera vendida a precio muy bajo a Germán Efromovich en 2004, quien le dio la vuelta para convertirla en una gran empresa internacional. El clima pugnaz y depredador con que se administraba Avianca generaba un servicio al cliente de pésima calidad que tomó un lustro en repararse.

La estructura monopólica permitió que muchas de estas empresas se administraran con mucha ineficiencia y baja productividad, para que eventualmente arrojaran pérdidas y fueran liquidadas o vendidas a menos precio. Fueron empresas que se expandieron a países vecinos, también de estructuras empresariales concentradas, pero no pudieron exportar ni acumular capital sostenidamente. Así, el capitalismo oligárquico colombiano se estancó a partir de 1980.

 

* Gerardo Reyes, Don Julio Mario

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