Por: Olga Lucía Barona

Con el corazón en la mano

Millonarios hizo sufrir más de la cuenta a su hinchada, pero, ¡qué carajos!, clasificó a la final. La historia no dirá seguramente que se enredó en su partido de la clasificación en Bogotá ante un Júnior que jugó gran parte del partido con diez hombres. Las estadísticas señalarán que, por primera vez en la historia de los torneos cortos, el equipo albiazul llegó a la última instancia.

A la espera de la definición en la serie final frente al Medellín, lo único que queda por ahora es quitarse el sombrero ante un equipo que sin una nómina de lujo, más bien limitada, logró disputar paralelamente dos torneos con un protagonismo de primera fila. Semifinalista de la Sudamericana y finalista del torneo local. Merecida clasificación, excelente campaña.

Aplausos para el técnico Hernán Torres, quien prácticamente con la misma base del equipo del semestre pasado llevó a Millos a la disputa de un título después de 24 años. Un tipo serio, profesional y trabajador que supo direccionar a sus jugadores, inyectarlos de amor por la camiseta y levantarlos cuando en el camino se presentaron obstáculos. Que armó una nómina efectiva que cabalgó el torneo en el primer puesto y hoy logra el premio a ese esfuerzo. Como él mismo lo dijo, “aún no se ha ganado, pero el sueño cada vez está más cerca”.

Y de la mano de este éxito deportivo está el dirigencial, que encabezado por Felipe Gaitán, puede decir —sacando pecho— que por primera vez en más de 20 años Millonarios pasará la temporada con ganancias. Y de ellas, obvio, dependen la tranquilidad y motivación de sus jugadores, que reciben sus sueldos a tiempo, sus prestaciones y salud, además de sus premios y viajes en primera clase.

Y como dicen sus hinchas en la calle y a través de Twitter, se vale soñar. Ahora se viene el Medellín.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Olga Lucía Barona