Por: Antonio Casale

El espejo

En tiempos de Falcao y Jackson goleadores, de James ofensivo en Portugal y Cuadrado punzante en Italia, resulta triste ver cómo algunos equipos en Colombia insisten en la tacañería con el espectáculo para lograr los resultados.

Es el caso de varios equipos como el DIM de Bolillo Gómez. Bueno, si con Falcao y compañía no era ofensivo, no lo será con Cano, Arboleda y Sebastián Hernández, muy buenos jugadores para el medio local, pero insuficientes para que Gómez cambie su miedosa manera de ver el fútbol y plantear los partidos. Resulta increíble que con esa nómina, el otrora poderoso le niegue al espectáculo la esencial alegría que producen las escuadras que buscan el arco contrario.

Lo propio sucede con Itagüí, el equipo de Leonel podría ofrecer más variantes ofensivas, pues cuenta con veloces y eficaces armas como Zapata, Fano y Alzate. Recuerdo al DIM campeón de Leonel, que con menos, atacaba más, eso sí, sin perder el equilibrio.

El otro equipo que poca alegría entrega es Equidad. Cada seis meses Alexis García tiene que armar su equipo, normalmente con los jugadores que sobran de otras escuadras y con un presupuesto muy limitado. En esas condiciones, la única salida efectiva ha sido armar un colectivo tácticamente aplicado, es decir, ultradefensivo.

Tal vez por eso le cuesta tanto al Nacional de Osorio, porque en el fútbol lo fácil siempre será defender y destruir, aunque al final, pocas veces se consigan títulos de esta manera. Aunque no ha podido cuajar un gran partido, es Nacional la escuadra que más hace por el espectáculo en el grupo B de los cuadrangulares.

En cambio en el grupo A los equipos son generosos. Júnior, Tolima y Millonarios van a buscar el arco contrario en cualquier cancha. Tienen un discurso que enorgullece a sus hinchas y elevan la temperatura de juego. Y eso que de ellos, solo Júnior cuenta con nombres ofensivos de postín, pues Millos y Tolima son equipos armados con nóminas apenas competitivas, lo cual desvirtúa la teoría que indica que con nóminas cortas solo se puede jugar a la defensiva. Incluso Pasto, con poco, lo intenta en el juego aéreo, basando su ataque en la salida de sus laterales.

No es que los equipos como DIM, Itagüí y Equidad sean ilegales, no. Ellos buscan sus objetivos por otro camino y están dentro del reglamento. Lo que pasa es que mientras el buen ejemplo de la selección no se aplique en el torneo local, difícilmente la gente va a volver a los estadios. Será complicado que se repitan buenas actuaciones en torneos internacionales como la de Millos en la Sudamericana y, lo que es peor, la generación siguiente a Falcao y compañía, posiblemente, será como la anterior, ultradefensiva.

La selección de Pékerman nos enamoró con su fútbol ofensivo. Ese debe ser el espejo en el cual se miren los equipos del torneo local para desarrollar su juego.

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