Por: Daniel Emilio Rojas Castro

El festival por la paz

Entre el 1 y el 3 de abril tuvo lugar la tercera versión del Festival por la paz en Colombia.

Las negociaciones de la Habana han estado acompañadas de manifestaciones de apoyo o desaprobación a lo largo del mundo. En Miami, Nueva York, Londres, Pekín y París se han reunido colombianos residentes en el exterior, asociaciones de expatriados, miembros de partidos políticos y funcionarios del cuerpo diplomático y consular para organizar marchas y plantones y pronunciarse frente a los procesos de paz entre el gobierno y las guerrillas.

Por la continuidad, el grado de difusión, la cantidad de asistentes y el número de personas involucradas en la organización, es probable que el Festival por la paz en Colombia, cuya última versión tuvo lugar el pasado fin de semana en la comuna de Montreuil, cerca de París, sea la iniciativa no-oficial más importante entre todas las que han tenido lugar fuera del país con motivo de los diálogos.

Colombianos, latinoamericanos y franceses que apoyaron la iniciativa de la paz se reunieron por primera vez en febrero de 2014, para organizar un evento que reuniera artistas, intelectuales, académicos y políticos con el fin de debatir y apoyar las conversaciones de la Habana. Desde entonces, el festival ha congregado a un nutrido grupo de organizadores, participantes y asistentes de América Latina y Europa.

Este año, bajo el lema “juntos debemos construir una democracia”, el festival giró en torno a mesas temáticas en las que se discutió el papel del territorio, los medios, los prisioneros políticos y las mujeres en el gran proyecto de la paz; como también ocurrió en las versiones anteriores, a los debates se sumaron la proyección de documentales y numerosas exposiciones, entre las cuales hay que destacar la de pañuelos bordados por las familias y allegados de las víctimas recientes de la violencia en México, fotografías de Colombia, lecturas de poemas, danzas folclóricas y conciertos de música fusión y del Caribe.

A diferencia del plantón convocado el primero de abril por el Centro democrático frente al consulado colombiano de Miami, que exigió la renuncia del presidente Santos y pidió el fin de los diálogos de paz, el festival del Montreuil fue, en palabras de Nicolás Vega, del servicio de prensa del evento, un ‘incentivo para que el gobierno y la guerrilla no se levanten de la mesa’. Al preguntarle a Andrés Felipe López (del equipo organizador) que mensaje enviaría a los manifestantes de Miami, respondió que “hay un principio básico que es el respeto a la vida, que pasa porque las armas no superen los argumentos”. La diferencia entre los mensajes es evidente y da mucho que pensar.

La legitimidad de cualquier manifestación pública y pacífica dentro de la democracia no puede ponerse en duda, venga del lado que venga. Sin embargo, las demandas reiteradas de muchos expatriados colombianos para que cesen los diálogos de paz son tan inquietantes como los paros armados de las Bacrim y las declaraciones recientes del procurador Ordóñez y de José Felix Lafaurie. Cada vez queda más claro quienes no están dispuestos a negociar un nuevo pacto político dentro y fuera del país y por eso es una suerte que eventos como el de Montreuil tengan lugar regularmente. Felicitaciones, pues, al Festival por la paz.
 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Daniel Emilio Rojas Castro