Por: Antonio Casale

El fracaso de Guardiola

El primer año de Guardiola en Inglaterra es un fracaso, aunque fracasar no es tan malo como pensamos.

La palabra fracasar se refiere al “resultado adverso a una cosa que se esperaba sucediese bien”. Hasta hace poco me contaba entre quienes consideraban que utilizar la palabra fracaso es fuerte para calificar a alguien que al menos lo ha intentado. Pero una cosa no tiene que ver con la otra. De hecho, para fracasar hay que haberlo intentado al menos, lo que ya de por sí encierra una virtud.

En Silicon Valley, cerca a San Francisco, el lugar donde se gestan los grandes emprendimientos de la sociedad moderna, cuando un proyecto no se concreta, se reúnen quienes hicieron parte de él para celebrar que fracasaron. Sí, porque saben que por el solo hecho de haberlo intentado están más cerca de la victoria. Las grandes ideas que han revolucionado a la humanidad han estado precedidas de dolorosas derrotas, es decir, fracasos.

Lo mismo debería pasar en los deportes. La palabra fracaso no puede ser sinónimo de tragedia. Al final, la vida de todos, incluso la de los exitosos, está llena de fracasos. Guardiola es un ejemplo.

Lo ganó todo con el Barça, revolucionó el fútbol con el tiki taka, desplegado por jugadores de la fábrica en tiempos en que los poderosos son los que tienen más dinero y salen a comprarlos al precio que sea. Pep marcó un antes y un después.

Pero Guardiola también fracasa. Como jugador nunca pudo conquistar títulos con su selección. No pudo cumplir su sueño de jugar en Inglaterra. Del club de sus amores, el Barcelona, se tuvo que ir muy joven porque ya no era útil para lo que quería la institución. Le tocó irse a un pequeño equipo italiano, el Brescia, en el que se ganó de nuevo un lugar en un grande, Roma, donde tampoco logró desplegar su fútbol.

Como entrenador también ha fracasado varias veces. Su estilo no terminó de gustar en el Bayern Múnich y, a pesar de ganar la Bundesliga, capítulo obligatorio para los bávaros, la Champions le fue esquiva.

En Inglaterra la cosa empezó mal. Su equipo, el de mayor presupuesto del mundo, armado a su antojo, marcha lejos de la punta en la Premier y quedó por fuera de la Champions muy temprano. Guardiola, que todo lo ha ganado, seguirá luchando por volverlo a lograr y tiene grandes posibilidades de hacerlo, porque ya ha demostrado que de esto sabe como pocos en el mundo. Pero que esta vez fracasó, es un hecho.

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