Por: Iván Mejía Álvarez

El funcionamiento

Lo más importante que puede un conseguir un técnico de fútbol en su camino hacia la perfección, ganar y jugar bien, es el funcionamiento colectivo, con titulares y suplentes.

De eso se trata, de que el equipo tenga unas mecánicas colectivas que superen a los roles individuales y que en todo momento responda a una filosofía de juego y a unos patrones tácticos.

Ante Serbia, en un amistoso agradable, bien jugado y con un rival serio y respetuoso del compromiso, la selección mostró que la idea está ahí, inculcada por el cuerpo técnico y que en todas las circunstancias se va a responder a la intención de poner la pelota al piso y jugarla con respeto. No hablamos de “jogo bonito” o de toqu –toque o tiki-taka, como lo quieran llamar, se habla simplemente de buen trato al balón y a los fundamentos del juego colectivo, juntarse, desmarcarse, abrir el campo en la parte estratégica y cerrarse, relevar, apretar en la recuperación de la bola en la parte táctica. Cerrar espacios para defender, abrir espacios para atacar, ¡suena tan simple y es tan complicado de conseguir!

Este equipo ya tiene esos rudimentos en la cabeza, con titulares o con suplentes. Todos saben lo que quiere el técnico y ese ya es un logro mayúsculo. Ante Serbia se jugó muy bien en algunos pasajes, se perdió el norte en otros producto de la desorientación propia de unas vacaciones y carencia de ritmo competitivo en la mayoría pero en general fue mucho más lo bueno que lo malo.

Algunos aspectos de rápido análisis: 

1. El momento estelar de Ospina en el arco. Hizo un paradón de catálogo en la primera etapa. El nivel de este portero es de Champions, de equipo muy grande. 

2. Los cambios posicionales de Cuadrado y James, con perfiles alterados, no funcionaron bien. A Cuadrado se le ve mucho más cómodo en la derecha mientras que James si conoce el puesto pues lo hacia seguido con Oporto. Un llamado de atención: Si James y Cuadrado no colaboran en la marca, no vuelven a posición para remarcar el 4-4, los dos volantes centrales quedan muy distanciados de los defensores y se crea un peligroso hueco que permite remates de media distancia a los rivales. 

La presión es colectiva a la hora de recuperar, y que uno solo de los integrantes del bloque presionante no haga su trabajo resquebraja la unidad y cercena la utilidad del pressing.

El amistoso fue útil, productivo y dejó lecciones que deben ser aprovechadas, para lo bueno y también para lo malo.

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