Por: Antonio Casale

El futuro se construye ya

En vísperas del Sudamericano Sub-20 es menester recordar que no por casualidad, los resultados logrados por estas selecciones, han sido directamente proporcionales a lo sucedido posteriormente con nuestro equipo de mayores.

Así sucedió con los equipos de Marroquín en el 85 y Finot Castaño en el 87, que sirvieron como base a la gran generación de mayores de los 90. Lo propio pasó con lo que sembraron Reinaldo Rueda en 2003 y Eduardo Lara en 2005.

De Marroquín y su equipo, del cual los colombianos nos enamoramos como no sucedía hacía muchos años, recuerdo a Castaño, Tréllez, Higuita y Wilmer Cabrera, entre otros. Pero más allá de los nombres, esos muchachos marcaron el futuro con su alegría y su manera de jugar sin miedos ni complejos. Marroquín, a quien el país le debe un reconocimiento por su labor, convirtió a unos niños que jugaban bien a la pelota, en jugadores de fútbol. No hacía mucho énfasis en temas tácticos ni estratégicos, pero  les enseñó todo, desde hábitos alimenticios hasta preparación física, pasando por el juego limpio. En un mundo marcado por los resultados ha pasado inadvertido el premio al juego limpio obtenido en el mundial de La unión Soviética, en el que ningún jugador del plantel vio tarjetas, ni amarillas ni rojas.

Después, bajo las mismas condiciones, Finot Castaño llevó al grupo del Niche Guerrero, Wilson Pérez, Oscar Córdoba, Eduardo Niño entre otros, al mundial de Chile. El resultado en los noventa fue evidente. A los tres mundiales de mayores que se jugaron en esa década, Colombia clasificó.

Pero todo cambió, salvo la esporádica selección sub 20 del 93, que fue al mundial sin gran suceso, los buenos resultados en la categoría brillaron por su ausencia. El resultado, una muy pobre primera década del siglo XXI, con tres eliminaciones al mismo número de mundiales de mayores.

Hasta que llegó Reinaldo Rueda con su equipo de 2003.  El vallecaucano, formado en Alemania, conformó un grupo de asistentes entre quienes se contaban nutricionistas, psicólogos deportivos,  y otras novedades para la época. Pues bien, a ese equipo y al de Eduardo Lara con su escuadra de 2005, les debemos buena parte del buen momento actual de la selección de mayores. Falcao,  Guarín, Mcenlly Torres,  Aguilar, Valdez, Zuñiga, Zapata, Valencia, Dayro Moreno y  Marrugo para citar solamente los nombres que han engrosado recientemente a nuestro equipo de mayores, hicieron parte de ese grupo, gestado entre 2003 y 2005.

Preocupa que después de eso, poco o nada se ha logrado. Salvo James Rodríguez y algunas otras promesas, el futuro no pinta nada bien. Carlos Restrepo, hombre experimentado, comenzará esta semana una nueva etapa. En sus manos está el futuro del fútbol colombiano.  Bueno sería aprovechar la cercanía de Pekerman, tres veces campeón del mundo en categorías menores con Argentina, para alimentar el proceso.

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