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Hernando Roa Suárez 27 Ago 2013 - 10:00 pm

Construir democracia

El liderazgo de un maestro universitario contemporáneo

Hernando Roa Suárez

El maestro universitario debe ser reconocido por sus aportes al desarrollo epistemológico, teórico, metodológico y técnico de su disciplina e insertarse históricamente a la comunidad académica, mediante un trabajo pedagógico riguroso.

Por: Hernando Roa Suárez
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Cuán grato conmemorar mis 50 años como profesor universitario, elaborando unas reflexiones básicas sobre mi inacabada labor de aprender a aprender con los educandos. El siguiente aporte, lo deseo compartir con las comunidades académicas y los lectores de la columna. ¿Existirán, en nuestro tiempo, diversas instancias en que pueda expresarse el liderazgo intelectual del maestro universitario? Ya lo creo. Revisemos algunas significativas.

En lo epistemológico. El maestro universitario debe estar ubicado en las transformaciones contemporáneas de la ciencia, a saber: -- Las crisis de los paradigmas que orientaron el desarrollo científico-tecnológico de los últimos 50 años. -- Los procesos de refundación, interdisciplinariedad y transdisciplinariedad vigentes en las ciencias; y -- La capacidad de orientar la comprensión, explicación e interpretación de estos procesos y enfatizar el dominio de los referentes sobre los que se construyen las nuevas ciencias sociales.

En lo teórico. Y, en relación con lo teórico, ¿qué? Estar capacitado para la construcción y reconstrucción de nuevas teorías que permitan observar, describir, explicar, predecir y transformar –especialmente– la complejidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.

En lo metodológico. Preguntémonos: ¿Cómo podrá ejercer liderazgo intelectual el maestro en lo metodológico? Está convocado para formarse de tal manera que le permita adoptar caminos precisos para abordar, comprender y transformar la realidad, así como para indagar –con rigurosidad metodológica– y contribuir a la construcción y reconstrucción de teorías.

En lo técnico. Teniendo en cuenta el desarrollo tecnológico contemporáneo, estar habilitado en la práctica de las distintas técnicas (encuestas, entrevistas, diálogos, historias de vida, análisis de contenido...) acompañadas del empleo de la estadística descriptiva e inferencial, que le permitan ejercer su vocación con eficiencia y eficacia.

En lo histórico-cultural. Me inclino a pensar que el maestro debe ser gran lector y relector de la época que le ha tocado vivir. Es decir, comprenderla develando su conocimiento histórico y orientando la reflexión sobre los eventos presentes con criterios inspirados y traspasados por el conocimiento científico. El ejercicio del liderazgo académico del maestro debe facilitar el surgimiento del conocimiento crítico y de la construcción de esperanza en una nueva sociedad más humana, en vías de organizar un desarrollo sostenible. Si el desarrollo histórico lo centramos en lo humano, habremos aportado significativamente a nuestros educandos y a la sociedad en la construcción de caminos que nos permitan ser.

En lo pedagógico. El maestro está invitado a: -- Potenciar el desarrollo integral del educando, reconociendo su originalidad y la diversidad de cualidades e intereses. -- Hacer de la relación pedagógica, una mediación para que el educando sea autónomo; consciente de su desarrollo y de la búsqueda de oportunidades que requiere para potenciarse. -- Fomentar –a través de la relación dialógica que debe existir entre él y los educandos– los valores que humanicen las relaciones sociales: La solidaridad, la tolerancia, el respeto, la honradez, la responsabilidad, la alegría... y los procesos democratizadores de la sociedad en todos los ámbitos. 

Notemos entonces que, el maestro no instruye, sino que enseña los valores con el ejemplo y la palabra. Así mismo, orienta al educando -de tal manera-  que facilita la eclosión de la creatividad y el compromiso social. Revisemos finalmente el compromiso del maestro con la comunidad académica.

En la comunidad académica. En el ejercicio de su vocación, el maestro debe: -- Hacer presencia a nivel nacional e internacional, en eventos, consejos profesionales, asociaciones y redes que le permitan intercambiar sus elaboraciones; debatir planteamientos; y desarrollar su vocación. -- Dignificar su profesión, fortaleciendo su reflexión epistemológica y teórica; su labor metodológica y su trabajo técnico; su ejercicio profesional y su labor con otras disciplinas y profesiones; y -- Fortalecer las organizaciones docentes y gremiales, interviniendo en los medios académico, socio político y comunicativo.

[email protected] 

  • Hernando Roa Suárez | Elespectador.com

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CITYZENPROJECT

Vie, 08/30/2013 - 07:05
mire papitos webmaster del espectador me parece contraproducente de desactivar la posibilidad de pegar un texto en este espacio, para opinar. Cordial saludo
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manamuisca

Mie, 08/28/2013 - 22:31
felicitaciones doctor por su aniversairio,buen momento para tus reflexiones,que ddeben involucrar a lacomunidad universitaria entre intereses ciudadanos, econ{omicos,cientifiicos
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Alfredo O

Mie, 08/28/2013 - 01:08
Pero otros no. En el portal PlagioSOS se presentan tres estudios de caso de plagio o violación al derecho de autor en publicaciones universitarias, cuyos autores son docentes universitarios: libros "Agroecología" (Práger y otros, UN-Palmira, 2002) y "Agricultura y ambiente" (Práger y Escobar, UN-2003, 2003) y artículo "Acerca de los Progymnásmata" (Diony González R., UPB-Medellín, revista Escritos, 2008). Si la educación, de manera fundamental se imparte con el ejemplo, estos no son precisamente los mejores ejemplos a mostrar. Pero no sólo existe el plagio, irrefutable en los tres casos, sino que están impunes, y sus autores tan frescos como una lechuga, sin sonrojarse, debido también al silencio social de las agremiaciones de docentes y estudiantes universitarios. Visite www.plagiosos.org
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