Por: Hernando Roa Suárez

El maestro y la construcción de la paz*

El problema de la paz es un problema de fondo: la paz es el bien absoluto, condición necesaria para la realización de todos los demás valores. Norberto Bobbio

Al repensar el proceso político colombiano, durante los últimos seis decenios y medio, parecería que a ningún colombiano consciente le sea extraño que el problema más complejo para resolver en el futuro, es la construcción de la paz. Ahora bien, ¿cómo podríamos concebir un maestro*  universitario comprometido en la construcción de la paz en nuestro gran país? Me inclino a pensar que el maestro comprometido es el que ha decidido poner su ser histórico al servicio de la causa de la paz. Es un ser auténtico que actúa –de tal manera– que existe coherencia entre lo que piensa y lo que hace. 

En nuestros días, los demócratas debemos tener claro que estamos invitados a ser constructores de paz y comprometernos con esta causa, porque de su consolidación depende la supervivencia de la democracia y la realización de lo humano. Creo que un maestro universitario, como ciudadano constructor de la paz, la estudia individualmente y en grupo; lee y escribe- con dimensión de profundidad- textos pertinentes; reflexiona en distintas estrategias y tácticas y está dispuesto a contribuir en planes a corto, mediano y largo plazo, que conduzcan a su solución, trabajando en ellos según su especialidad y posibilidades reales.

Deseo anotar que el constructor de paz -impulsado por su adecuada conciencia y compromiso histórico- interviene con sentido solidario, proponiendo alternativas viables que preserven los principios y prácticas de la democracia participativa y del estado social de derecho, como está consagrado en nuestra Constitución* .

Si hemos de ser reconocidos como defensores de la paz, deben existir manifestaciones expresas de nuestro compromiso; y en él, pienso, lo que está en juego es nuestro ser dinámico y creador, porque comprometemos no tanto nuestro presente, cuanto nuestro porvenir. 

Observemos que el carácter dinámico y creador de esta opción, nos impulsará a superarnos en el diseño y solución del más significante problema colombiano, sin cuya resolución sostenible, el funcionamiento de la democracia será imposible…

*Para una ampliación del presente artículo, véase del autor: Colombia política. Ensayos y escritos. Javeriana-Ibañez. Bogotá. 2012. pp 427 – 461; 477 – 493.

*Según mi percepción: el instructor: instruye; el profesor: enseña; y el maestro: forma, y formando, facilita ser superado por el educando.

*Artículo 22 y sus concordancias: Preámbulo, y arts: 1º, 67, 95 – 6 y 377.

 

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