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Mauricio Rubio 6 Feb 2013 - 11:00 pm

El meollo de la adopción por parte de parejas gays

Mauricio Rubio

A principios de enero Elton John y David Furnish presentaron a Elijah, el nuevo bebé de la pareja que vino a hacer compañía a Zachary, dos años mayor.

Por: Mauricio Rubio
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“Todo fue muy emotivo”, comentó el cantante, y así lo refleja una de las primeras fotos de familia con los padres radiantes, el recién llegado y su hermano.

Por esos mismos días otro retrato tomado en un parque de Medellín muestra, también sonrientes pero una pizca menos entusiastas, a Ana y Verónica con una niña, un niño y un letrero de “¡Superfamilia!” sostenido por la mano argollada de la madre. En esta oportunidad hicieron pública su identidad. Antes habían pedido anonimato para contar su historia de amor y su paciente espera ante el fallo de la Corte Constitucional que decidirá si Verónica puede adoptar a los hijos biológicos de Ana.

A la ligera, se podría pensar que la situación de John y Furnish y la de las dos colombianas es básicamente la misma —una pareja homosexual que quiere hijos—, y por ende deberían recibir tratamiento legal equivalente. Tal pretensión haría caso omiso de dos circunstancias: los embarazos de Ana no requirieron vientre de alquiler y en esa familia la madre biológica ha estado siempre presente. Casi nada.

Elton y David dan pocos detalles sobre las madres de sus hijos. Comparten la donante de óvulo y también la gestante, con quien los padres mantuvieron contacto a lo largo del embarazo. El cantante anota que “es una mujer maravillosa, amable y encantadora y la quiero como a una hermana”. No precisa quién es ni cuánto le pagaron, pero aclara que tienen “el deber de cuidarla y mantenerla en el anonimato”.

En la asamblea nacional francesa el debate sobre la legalización de uniones del mismo sexo ha sido difícil y agitado, precisamente porque el derecho al matrimonio lleva incorporado el de adopción que, a su vez, dada la creciente escasez de menores sin hogar, tiene implicaciones sobre la llamada PMA (Procreación Médicamente Asistida). Se sabe que los cambios en la reglamentación de la PMA afectarán esencialmente a las parejas de lesbianas, ya que hay relativo acuerdo, incluso entre los sectores más dispuestos a desregular, en que las madres portadoras —los vientres de alquiler— sigan siendo ilegales. A los gays franceses les quedará la opción ya utilizada de la copaternidad: embarazo de una amiga y responsabilidad compartida de la crianza, como simulando un divorcio.

Élisabeth Guigou, exministra de Justicia socialista, apoya el matrimonio para todos y la adopción por parte de homosexuales, pero aclara que “cualquier cambio en la PMA para las parejas de mujeres no puede legitimar el uso de madres portadoras por parejas de hombres”. En buen romance, para la ley francesa no es lo mismo Elton y David que Ana y Verónica.

En Colombia convendría desmenuzar y refinar el discurso LGBT sobre adopciones. Las diferencias entre adoptantes gays o lesbianas han sido silenciadas, cuando son la pepa dura del debate.

 

*Mauricio Rubio

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