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hace 39 mins
Por: Hernán Peláez Restrepo

El miedo

El miedo a no perder impera en el momento del fútbol colombiano.

Miedo a no perder el puesto de los técnicos, miedo de los jugadores a no poder prolongar sus contratos, miedo al descenso, miedo a la promoción. Juntando todos esos miedos, el resultado de lo visto en cinco partidos del comienzo de esta fecha 16 es patético.

En los cinco juegos, diez directores técnicos y más de 110 jugadores profesionales tan sólo ofrecieron cuatro goles en 450 minutos.

Cuatro de los cinco choques terminaron uno a cero, más el cero a cero entre Envigado y Chicó. Edwin Cardona y Macnelly Torres bien pudieron mejorar la triste cifra, pero perdieron los penaltis a favor de sus equipos.

Estamos ingresando en el miedo al fútbol que en alguna época identificó a la liga italiana. Lo llamaron el catenaccio, una forma de justificar la fortaleza defensiva y la despreocupación o incapacidad para ofrecer goles, que en definitiva es la esencia. Después abrieron las puertas a la importación de figuras para refrescar su fútbol y conservar la simpatía del público para asistir a sus estadios.

Volviendo a los partidos nuestros, me aburrí viendo lo mismo en cuatro juegos. Equipos sin figuras que ofrezcan algo diferente a defender, a correr, a impedir alguna maniobra para el aplauso. Las esperanzas estaban en el Júnior-Nacional, y en parte ese partido fue el mejor. Empezando por el ambiente en las graderías y porque los equipos respondieron a la calidad y el costo de sus nóminas; sin embargo, el señor Juan Carlos Osorio no pudo esconder el miedo. De ahí, y era previsible, sacó un volante de los llamados de marca y terminó jugando con Micolta y Uribe, quienes de paso estrellaron en los postes dos remates en el cierre del compromiso.

Ganó bien el Júnior, intentando aprovechar la velocidad de Dayro y los movimientos de Iván Vélez y Giovanni, mientras Nacional dependía exclusivamente del pensamiento de Macnelly Torres.

La pregunta clave es: ¿por qué Nacional salió tan prevenido y sólo despertó cuando perdía uno a cero? La respuesta es clara: Osorio no quería perder el invicto y sólo arriesgó cuando ya era tarde. Eso explica los cambios, dando ingreso a delanteros. Es patético el plan de juego de nuestros equipos en general. No perder es la consigna. Si se gana, así sea de carambola, bienvenido sea.

Cinco partidos vistos bajo el imperio del cero. Eso pudo ser accidental. Ojalá esté equivocado, pero me parece que la tendencia es esa.

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