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Mauricio Botero Caicedo 15 Jun 2013 - 10:00 pm

El “modelo chino”, pero invertido...

Mauricio Botero Caicedo

En el artículo anterior nos preguntábamos si el modelo de China y Vietnam, el marxismo-leninismo en lo político y el capitalismo en lo económico, era sostenible en el tiempo.

Por: Mauricio Botero Caicedo
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Posiblemente se requieran lustros para tener una respuesta, pero lo que no tiene discusión es que, al haber adoptado el libre mercado (neoliberalismo, dirían algunos), los chinos y los vietnamitas han sacado a 500 millones de sus habitantes de la pobreza. Igualmente nos preguntábamos qué llevó a China y a Vietnam, con conocimiento de los riesgos inherentes, a modificar de forma radical el modelo económico imperante. La respuesta es que los chinos y los vietnamitas se dieron cuenta de que las economías planificadas son monumentales fracasos que en vez de crear riqueza, la destruyen; que en lugar de aliviar la pobreza, la multiplican, y que dejan tras de sí baldíos industriales que envenenan las ciudades, el campo y los ríos.

En el agro colombiano, en sentido contrario a lo que han hecho los chinos y vietnamitas, las Farc, el MOIR y sus acólitos pretenden replicar el modelo social chavista, en el que en apariencia se mantienen las estructuras democráticas, imponiendo en el sector productivo agrario el “socialismo”. Pero por lo visto muchos no entienden, o quieren entender, que el modelo venezolano no funciona. Como bien lo señala la revista Semana (junio 10/12), “El gobierno (de Venezuela) habla de una patria con ‘soberanía alimentaria’, pero durante el chavismo el país se ha vuelto más dependiente del exterior. El año pasado importó más de US$8.000 millones en alimentos, bebidas y tabaco... En los últimos años el gobierno fue atacando y desincentivando a los sectores productivos privados, mientras que intentó montar sus empresas agroalimentarias, con resultados muy cuestionables”. Pero a pesar de las masivas importaciones, la escasez se ha agudizado, reportando el Banco Central de Venezuela el jueves pasado que el índice de escasez en mayo siguió por encima del 20%. El segundo error es pensar que la democracia permanece incólume mientras que se “socializa” parcialmente la economía. Para ocultar los errores garrafales en el manejo económico, necesariamente se tienen que coartar los derechos de los ciudadanos. Las instituciones en Venezuela, tanto el Legislativo, el Judicial y el Ejecutivo se han convertido en simples apéndices del aparato chavista. Lo único que el modelo agrario social chavista garantiza es menos soberanía, más dependencia y más vasallaje. Brasil, Argentina, EE.UU. (los grandes productores de grano del mundo) seguirán encantados de tenernos como “mercados cautivos”. El socialismo en lo económico, llámese del siglo XIX, XX o XXI, ha sido, es y siempre será un formidable engaño.

Si existe una explicación de fondo por la cual el ingreso per cápita del colombiano ha pasado de US$2.000 en 2002 a US$10.000 en 2012, quintuplicando el poder adquisitivo, es la inversión extranjera que nos ha permitido abrir nuevas empresas, mejorar la infraestructura, aumentar el empleo, crecer las exportaciones y reducir la pobreza e indigencia de forma dramática. Como bien lo señala Andrés Oppenheimer, hay países “captacapitales” y hay países “espantacapitales”. Lo que la China y Vietnam han hecho es pasar de ser “espantadores” a ser “captadores”. Venezuela, exactamente lo contario.

  • Mauricio Botero Caicedo | Elespectador.com

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