William Ospina 29 Ene 2012 - 1:00 am

El norte del Tolima

William Ospina

En contraste con el frío de la Sabana de Bogotá, donde había millares de venados y donde los indios se vestían, los guerreros que bajaron las pendientes de la cordillera hacia el Occidente, y que atravesaron en balsas improvisadas el río Yuma, después de darle el nombre de una pecadora antigua, llamaron a aquellas llanuras de indios desnudos y bravos el País de la Tierra Caliente.

Por: William Ospina
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No imaginamos cómo sería el río cuando estaba sombreado de selvas cuyas raíces retenían las orillas; pero si todavía hoy los pescadores que navegan de noche entre Ambalema y Honda pescan capaces del tamaño de un hombre y bagres barbados de cuarenta kilos, el río prodigioso era capaz de nutrir por sí solo a todos los pueblos de la ribera.

Esos indios guerreros, gualíes y marquetones, lumbíes y onimes, prolongaban el reino feroz de los panches del Sur, que brotaron del río, que eran hijos de los bagres del río. Vivían de cazar y pescar y tenían palabras para despertar la subienda y para espantar a los tigres, palabras para que abundaran las frutas y palabras para detener el veneno de la víbora, palabras para conjurar las águilas, las tempestades y los colmillos blancos de la orilla.

La otra cordillera, que abunda en cumbres nevadas, arrojaba al cielo penachos de humo y de ceniza, surtiendo el agua del deshielo que a veces bajaba en avalancha con rocas y troncos y lodos hirvientes. Y así llegaba al río de caimanes el mensaje del fuego subterráneo, porque la cordillera central es volcánica, y antes de las catástrofes que hicieron emerger la cordillera de rocas basálticas del Oeste, se alzaba sobre las grietas primitivas del círculo de fuego del Pacífico.

Los españoles, Galarza y Núñez Pedrozo, que había sido uno de los matadores de Pizarro, y el viejo y fatuo licenciado Jiménez, fueron los pacificadores de aquellos tiempos iniciales, es decir, exterminadores de indios. Pero es que vivimos en un país donde todavía hoy se emprenden cada cincuenta años cruzadas de exterminio a las que seguimos llamando pacificaciones.

Fundaron los pueblos de la orilla, Honda y Ambalema, y más allá, hacia el sur y hacia el norte, Neiva y Tocaima, Barranca Bermeja y Mompox. Ahora Honda y Ambalema tienen la memoria del río y de la navegación por el río, del tiempo en que vivimos del oro sangriento y del tiempo en que vivimos del tabaco pensativo, memoria de rituales antiguos y de dioses del río. Y saben también cómo fue la aventura de la navegación, cuando las calderas de los vapores que iban y venían por el Magdalena consumieron las selvas, cuando las raíces muertas soltaron la tierra, cuando los sedimentos llenaron el lecho del río y los barcos ya no pudieron pasar porque la navegación había matado la navegación.

Mariquita, por su parte, tiene la memoria de treinta años de reconocimiento de la flora equinoccial, porque fue allí donde los grandes dibujantes de plantas hicieron las láminas de la Expedición Botánica, esa aventura a la vez científica y estética impulsada por uno de los mayores sabios de la España ilustrada.

Honda recuerda también que fue por mucho tiempo el remoto puerto de la Sabana, que por allí pasaron virreyes y obispos, jueces y tropas, comerciantes y verdugos. Que allí finalmente se embarcó el general Bolívar, después de los relámpagos de la guerra, para ver con ojos de fiebre los momentos más bellos de su pasado.

Después del tabaco llegó a las tierras medias el café negro que desvelaba a Europa, y la colonización antioqueña y caucana llenó de pueblos las montañas. Líbano, Villahermosa, Palocabildo, Casabianca, Herveo, Fresno: otra historia de esfuerzo y de sangre se escribió con hachazos y machetes entre los guaduales tupidos, en las selvas oblicuas y por los cañones del Guarinó, del Gualí, del Lagunilla, donde las cascadas casi siempre son verdes y frías, pero a veces son fango encendido.

Un día un muchacho hijo de irlandeses que se había educado en la Inglaterra de Rossetti y de Browning y había inventado un método personal para escribir la música, vio sobre los cañones del Gualí algo que nadie en estas tierras había visto como él: la esfera mágica de la luna llena cargada de símbolos y de mitologías, y escribió ese poema a la Luna que no olvidaron las generaciones. Acaso un día se alzará en ese mismo cañón, hecho por algún artista que sea a la vez ingeniero y astrónomo, poeta y matemático, un monumento original a la emoción que Diego Fallon eternizó en sus versos. “Los Andes, a lo lejos enlutados, pienso que son las tumbas do se encierran las cenizas de mundos ya juzgados”.

Un hilo firme unió en otro tiempo todos estos sitios: desde el hielo del Ruiz, los follajes tenebrosos del páramo y los abismos de Cerro Bravo, hasta las tierras medias de cafetales y guayacanes florecidos, selvas de guadua y plátanos de hojas rasgadas, hasta los llanos de frutales y los ríos atropellados de Tierra Caliente. Y ese hilo fue el cable aéreo más largo del mundo, que construyeron los ingleses hacia los años veinte, y que por casi medio siglo llevó la cosecha cafetera para que descendiera por el río hasta los puertos del Caribe.

¿Volveremos a ver como un todo, unida por nuevos propósitos y por nuevos sueños, esa región que reúne todos los pisos térmicos, todos los paisajes, todas las memorias y tragedias de un mundo? Es una silva de las tierras heladas, la luna suspendida sobre los cafetales, y, como la llamaría el poeta Álvaro Mutis, una novela gótica de Tierra Caliente.

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jumanjiz

Mie, 02/01/2012 - 23:53
GRAN ARTICULO...EXCELENTE ESCRITOR ,SEÑOR OSPINA....FELICITACIONES!!!
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walkure

Dom, 01/29/2012 - 21:26
Su columna un deleite para el espíritu, gracias....!
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DanielMax

Dom, 01/29/2012 - 21:15
BAUDELAIRE, decia: Cielo, infierno, ¡Que importa!. ¡Al fondo de lo desconocido, para encontrar lo nuevo!
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Juan Hincapié

Dom, 01/29/2012 - 15:19
! Excelente ¡ Fluidez, fina prosa, fascinante historia.
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Roma1811

Dom, 01/29/2012 - 13:18
Quienes nacimos y crecimos en las brenas de la cordillera, en caserios enclavados en la montana, disfrutamos del clima templado, la belleza del paisaje, la pureza del aire. Tambien estos pueblos fueron testigos de la mas brutal de las violencias, la violencia partidista del los anos 50, machetazos, el corte franela, la incineracion de viviendas con sus habitantes dentro a en las horas de la madrugada, etc. Santa Isabel, Santa Teresa, Anzoategui, San Rafael , Junin, llevan ironicamente nombres de santos, justo alli donde Sangre Negra, Desquite, Chispas, tarzan, Punto Rojo y otros bandoleros llevaron a cabo su destazamiento y carniceria. Pueblos que aun alvergan la esperanza de que el estado se preocupe por ellos. Gracias William por escribir sobre ellos. Un saludo. \
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suesse

Lun, 01/30/2012 - 01:19
Asi es. Tolima, Huila, Valle....y aun nada que se recuperan de esos tiempos de sangre y acero....de balas y desplazamientos.
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consensopúblico

Dom, 01/29/2012 - 11:16
Anda, mira que bueno, hagamos el filme sobre Diego Fallón -¿circunspecto, o flemático, o melancólico?- eso si, que se gane la palma de oro en Venecia o un oscar, genial, célebre
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anyibelen

Dom, 01/29/2012 - 10:21
, q pena con Ospina pero Héctor Abad no soporta la crítica, y es q si uno se pasa la vida en una finca tumbado en una hamaca, tomando whisky y fumando marihuana, con una jugosa cuenta en dólares, es normal q no le guste Petro y menos Chávez.
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CEVILL

Dom, 01/29/2012 - 10:18
Excelente William. Ese recorrido y ese conocimiento lleva a todos de la mano por el norte del Tolima ..... Es grandioso el texto y llega al alma.
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KACTUS77

Dom, 01/29/2012 - 10:04
Vibrante artículo que nos remonta a la época de lo ancestral y nos emociona con su historia poética y vivencial. Mis respetos Sr. Ospina por ese profundo conocimiento de lo primario de esa tierra del Tolima siempre Grande... ¡FELICITACIONES POR TAN EXCELSA ESCRITURA!
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bandaancha

Dom, 01/29/2012 - 09:55
el que sienta pena de sus ancestros, que mire a sus hijos cuando nacen, todos los latinos nacemos con el tipico morado en la cola"la pata indigena", como lo dijo el maestro Germán Arciniegas.
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carmen arevalo

Dom, 01/29/2012 - 15:55
jajajaja, así es ''la mancha mongolica'' así me dijo el pediatra que se llamaba, cuando preocupada le consulte por ese morado que no se quitaba de la colita de mi hijo. Todos los mongoles nacen con ella y muchisimos niños en américa latina tambien nacen con ella.
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anaviky

Dom, 01/29/2012 - 08:33
Tolima, tierra firme compadre Ospina. De púrpura violencia bañado a lo largo y ancho, con seres mitológicos : frenteros , bravíos y peleadores por lo suyo. Siendo una chiquilla, supe de esas tierras a través del canto sabanero (vallenato) del maestro Alejo Durán que entonaba con su bronca y sentida voz: CANTO AL TOLIMA ( Paseo ) Por los campos del Tolima un cantar viene del cielo/ recordando a los abuelos que tocaron la guavina/ hoy los odios fratricidas se apoderan de los campos/ en vez de que tus encantos ese anhelo de la vida*** pueblo escucha eres de mi patria hermosa/ fuerte espina y dulces rosas que olvida el rencor/ canto y rezo para que Tolima sueñe/ que de la montaña viene dulce libertad*** nunca pudo un tolimense cantarle a su propio llanto/ como el llanto que hoy se siente por el Gualandai anda bajando/ como el llanto que hoy se siente por el Gualandai anda bajando*** pueblo escucha que canta un costeño amigo/ para que tu dios divino te traiga la paz/ canto y rezo para que Tolima sueñe/ que de la montaña viene dulce libertad/ http://www.youtube.com/watch?v=jXdoh-y8soM
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JDNA

Dom, 01/29/2012 - 08:10
Magistral como siempre Sr. Ospina; muchas gracias.
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Alejandro

Dom, 01/29/2012 - 07:41
No, porque se destrozó la cultura primitiva y se arrasó con la naturaleza. Colombia es un país que se averguenza de sus ancestros indígenas y se identifica con los extrajeros de Eurpoa y especialmente de los Estados Unidos. Por eso aquí desprecian a los amayras, a los arhuacos, a los motilones, a los wayuu. Por eso para ofender a una persona se le dice indio.
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