Sergio Otálora Montenegro 26 Mayo 2012 - 1:00 am

El Patrón: la guerra

Sergio Otálora Montenegro

Desde hace más de setenta años, nuestra historia de malandros es la misma de siempre porque la sociedad, en su entraña, contiene los mismos elementos que han reproducido, una y otra vez, la tragedia:

Por: Sergio Otálora Montenegro
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Digamos, entonces, que es 1938, Bogotá está a punto de ser escenario de una cruenta guerra entre la orden de contrabandistas del barrio La Culebrera y la orden del Verjón, comandada por el todopoderoso “Papá Fidel”, dueño de la mayoría de saques clandestinos de aguardiente, jefe de por lo menos 250 cafuches, hombre acaudalado, que vive en una elegante residencia del barrio Egipto, orgulloso dueño de dos automóviles, uno de ellos comprado a la policía nacional, según cuenta el cronista de El Tiempo, quien no oculta su admiración por un hombre que está al margen de la ley, que desafía la autoridad y, al mismo tiempo, es querido en los bajos fondos por su generosidad y arrojo.

“En caso de que no se llegara al arreglo deseado por los jefes –informa el reportero de la crónica roja de El Tiempo-el campo de lucha contemplaría a más de mil contrabandistas, todos armados, en pugna sangrienta, eliminándose mutuamente en aras de rivalidades (…)La policía teme que de un momento a otro se registre una tragedia sin antecedentes en Bogotá, debido al grado de perfección de la organización a que han llegado los bandos de cafuches que hoy se disputan la supremacía de los mercados de la ciudad y contra los cuales han resultado estériles y dolorosas todas las batidas intentadas por los agentes del resguardo”.

¿Si cambiamos los nombres, y al contrabando lo remplazamos por las esmeraldas o por la droga, no es un cuento que se repite como en un interminable juego de espejos?

¿Por qué nuestra tierra parió a “Papá Fidel”, a los patrones de las esmeraldas- que libraron una guerra repleta de sevicia, durante más de treinta años - y a los grandes capos de la droga, entre ellos a Pablo Escobar Gaviria, quien en su combate sucio contra la extradición, convirtió el terror en su arma de disuasión, ya fuera a través de carros bomba o de asesinatos selectivos que tocaron las grandes cumbres del Estado, de la política, de la justicia y del periodismo? ¿Por qué se ha dado silvestre tanta ignominia?

La sociedad colombiana, tanto la pastoril de la primera mitad del siglo XX, (estratificada, autoritaria, ultraconservadora, ensimismada) como la pretendida cosmopolita del siglo XXI (con el estigma de ser una de las más desiguales y violentas de América Latina ) ha puesto las condiciones y el escenario para que un montón de gente del campo y de la ciudad, marginada, excluida, sienta que la única manera de ascender en la escala social o de llegar al poder es a bala limpia, y, entonces, actúa en consecuencia. Aparecen, brotan del suelo, jaladores de carros, narcotraficantes, esmeralderos, contrabandistas, paramilitares, guerrilleros, sicarios, pandilleros. Y en el medio, como vector que los determina, una guerra de millones de días, en la que se cruzan, se mezclan, se combaten, o todo a la vez.

Entonces, apareció Pablo Escobar. Hizo el curso completo, robó carros, descubrió el narcotráfico, amasó miles de millones de dólares, se volvió congresista, fue admirado y temido, algunos lo vieron como un bicho raro, extravagante, del que sacaron dividendos políticos y económicos, otros lo combatieron con sinceridad y heroísmo, vino la extradición, Estados Unidos metió sus narices, literalmente, y le salió la otra pata a nuestra guerra endémica.

La violencia guerrillera siempre había sido una noticia lejana, pero con Escobar el desangre de siempre tocó la fibra sensible de las grandes ciudades, el pánico trastocó la vida del ciudadano corriente; impuso el espectáculo tenebroso de las bombas en centros comerciales, en aviones en pleno vuelo, en las calles tumultuosas. Su norte fue la venganza y el desafío a un Estado mediante la máquina de exterminio que se inventó para ajustar cuentas de todo tipo. En ese camino, distorsionó aún más las instituciones y ahondo la corrupción en todos los sectores sociales.

Algunos lo ven como un ángel exterminador, un genio del mal, un espíritu podrido e inmoral, guiado por el crimen y la ambición de dinero fácil. Un enfermo, en suma. Ojalá la serie de televisión que arranca sobre Escobar, trascienda los lugares comunes, los juicios de valor fáciles , y sea un espacio importante para reflexionar sobre una guerra que sigue ahí, viva; sobre una sociedad que aún produce delincuentes políticos o comunes tan sanguinarios como el capo del Cartel de Medellín. Ojalá sirva para ver el cobre de nuestras propias miserias, por qué nos hemos equivocado tanto en nuestro proyecto de Nación. Eso ya sería ganancia. 

@sergiootalora

 

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motores4v

Sab, 07/13/2013 - 20:01
Señor Montenegro que pesar que en su escrito no habla de quienes permiten que los malandros mantengan sus estructuras criminales, quienes cobran peajes, quienes son informantes por unas monedas de plata y quienes utilizan la inteligencia para mantener por tantos años estos crinimales, Bueno ya se sabe que es imposible hablar del tema abiertamente porque lo desaparecen, detal manera que entiendo su miedo.
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ANACLETO ARTEAGA

Sab, 02/09/2013 - 08:11
LOS GRINGOS PUSIERON AL DELINCUENTE EN EL PODER PUES ÉL LE GARANTIZABA EL FLUJO DE COCAÍNA A SUS 25 MILLONES DE VICIOSOS QUE POR AHORA TIENEN. PERO TAMBIÉN EL "GUEVITO" DE LA SEGURIDAD INVERSIONISTA -QUE SANTOS SIGUE APLICANDO- Y QUE LES BAJA LOS IMPUESTOS, NO LOS VIGILA, PERO QUE LOS CUIDA CON EL EJERCITO COLOMBIANO AL SERVICIOS DE INTERESES EXTRANJEROS. EXPLOTEN PARQUES NATURALES, EXPLOTEN PÁRAMOS, YA GABO NOS ANUNCIÓ EN UNA DE SUS NOVELAS, QUE SE ASOMO PARA VER EL MAR, PERO YA LOS GRINGOS SE LA HABÍA LLEVADO. Y ESTO NO ES FICCIÓN. ES UNA METÁFORA.
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rodrivela

Sab, 01/26/2013 - 17:14
El Patrón del Mal sirve para dos cosas, a mi modo de ver: Por una parte muestra el proceso de degradación moral de un grupo de personas que por la combinación del afán de lucro, el autoritarismo, la violencia y el miedo van dejando por el suelo cualquier asomo de compasión, de humanidad, van quedando "desalmados". Eso al interior del grupo de extraditables y sus ejércitos de lacayos criminales. Pero al lado de ellos está toda la sociedad que los admira, los acepta o simplemente los tolera. Desde la madre del capo, pasando por la esposa que finge no ver lo evidente, los parientes cercanos, los políticos, policías, gobernadores, diputados y congresistas que se hacían "los de la vista gorda" para lucrarse o para evitarse el trabajo de enfrentar tamaños atropellos.
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rodrivela

Sab, 01/26/2013 - 17:15
En cualquier momento la historia se vuelve a repetir porque el entorno social no ha cambiado. Tan solo murieron algunos dementes como Escobar, Lehder o el Mariachi. Pero la violencia, el afán desmedido de lucro, el miedo y la tolerancia siguen vivitos en el ambiente. Solo falta un nuevo loco para reanudar el desastre.
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micho1470

Sab, 01/05/2013 - 10:20
Nuestra tierra pario este tipo de personajes, por varias razones: 1.- La pobreza y la falta de oportunidades que de allí se deriva . 2.- La falta de autoridad. 3.- La corrupción en todos los sectores del estado.
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javier santacruz gamez.

Dom, 08/26/2012 - 12:04
Te faltó mencionar las acciones de VARITO el patrón de la casa de Nari.
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razare

Jue, 05/31/2012 - 15:37
Señor Otálora, entiendo que en su columna hace una crítica seria a la delincuencia que tanto daño nos ha hecho a los colombianos prácticamente desde la época de la independencia, que es un mal crónico, y ello lo hace a raíz de la serie que Caracol con tanto bombo ha anunciado, la vida de Pablo Escobar. Pero me parece que en ese tema le faltó hacer alusión a otra lacra igual o peor, es la clase política que nos ha gobernado y que para obtener poder se ha aliado con todo tipo de delincuencia. No entiendo todavía cómo el pueblo (en ello son líderes la Costa, el Chocó y el Valle) continúa eligiendo personajes como Piedad Zucardi, la señora García -hermana del Gordo-, el hijo de la Gata, la mujer de López Cabrales para no citar sino a unos pocos, y cómo continúan mandando en esas zonas.
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Viterbo de magallanes

Jue, 05/31/2012 - 10:09
Esta serie genera muchas controversias.Los jóvenes que la veran ahora no existian cuando tales hechos ocurrieron.El mercado y el dinero, que lo mueven todo, son los determinantes de tal presentación.Ojalá que no sea semilla para el mal o el dinero fácil, en las mentes torcidas de muchos jóvenes que simpre buscan los caminos fáciles, que nunca lle van a ninguna parte.La cultura de la muerte que ha reinado en Colombia,y que sigue reinando,tendrá un festín opulento con tal presentación.Sólo se veran armas vomitan fuego,carros raudos huyendo del lugar de un crimen,avio nes levantando vuelo con sus entrañas llenas de cocaina,bombas que al explotar sólo dejan las huellas de la muerte, como mensajera siniestra del sino colombiano.Jovencitas verndiendo sus ilusiones en noches de lujuria.
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scravlo17

Mar, 05/29/2012 - 16:59
Pretender que un programa de televisión, una oda más a la narcocultura que ha invadido este país en los últimos 30 años, vaya a hacer siquiera pensar a la indolente e indiferente masa, aquella que ve las novelas y realities y concursillos, en el trasfondo de nuestra bien llamada miseria, es realmente ingenuo. La masa sólo se deleita de morbo al revivir la vida de personajes que no deja de ver en el fondo como héroes pues ostentaron poder, amasaron fortunas y tuvieron a su alrededor a exhuberantes mujeres, cuestiones básicas que cualquier ser humano (en los dos primeros casos) y especifícamente de género masculino (en el último) desean para sus vidas. Así que no pidamos tanto, este es sólo un escaño más, uno bien alto, pero hacia el descenso cultural al que conlleva la televisión colombiana
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jdavidjara

Mar, 05/29/2012 - 08:50
No veo la narco novela, pero espero que se diga que el actor que encarne a Uribe en esta serie sea uno de sus hijos...no puede otro darle la talla.....y Pablito llamándolo Dotor Varito y Uribe repondiéndole mande Patroncito...........y a la loca del José Obdulio...quién lo irá a representar?? Laiza???
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albamor

Sab, 05/26/2012 - 23:56
NO se le pueden pedir perlas al CARACOL. Ya el país entero está "ambientado" y expectante para sentarse a mascar con ramplón e ignaro deleite el producto de la miseria... de nuestra más horrenda miseria. Esa que después nos devuelven bien cara en forma de "carne en CANAL"; valga la asociación con los cerdos colgados, abiertos sus costillares, amoratada su trompa... Narcos y políticos, sicarios y milicos como cerdos engordando sus inagotables panzas que después podremos ver abiertas en cualquier página roja y ahora en todas las pantallas, para alegría de los perversos bolsillos de los "medios", por los ciclos de los ciclos...
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suesse

Sab, 05/26/2012 - 23:39
Todo lo que aquí genera ganancias, terminando por el Estado, no se suelta fácilmente. Una vez algun vivaracho, de todos los que aquí se precian de ser tan "astutos" y que tildan de bobos al que actúa correctamente o con cierta candidez, se apropia de algo aquí, sálvese el resto! Esa mentalidad mafiosa, de "roscas" y amiguismos, que terminan donde inicia el interés de tener más que el otro y que hace que aqui, ese "malandro" sobreviva en cuerpo ajeno siempre, está presente hoy en dia en todo: ya no solo en lo ilegal, sino en el mismo funcionamiento del Estado, de lo público, de los sectores que fueron privatizados y deberían prestar servicios públicos. Todos aspiran a "ser parte" de esas roscas, a como de lugar. De ahi que nada cambie. Solo lo de afuera, la pinta, y los juguetes!
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domingos da guìa

Sab, 05/26/2012 - 13:10
En mi opiniòn, colombia necesitaba esta catarsis, para los que vivimos esta època, creo era imperativo se diera una serie sobre este nefasto personaje que tanto dolor causò y que por desgracia marcò una època, pero ojalà esta serie no sea "un remake" de sin tetas no hay paraìso, u otras por el estilo, donde los mafiosos son los hèroes y las mujeres un objeto sexual, ojalà esta serie muestre el impacto tanto social, humano, sicològico que pablo escobar causo en la sociedad colombiana
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lagolaguito

Sab, 05/26/2012 - 12:27
Así están las cosas y por eso estamos como estamos. La tan cacareada serie de Caracol no es más que una más de la larga lista de telebobelas de narcos, putas y sicarios. El objetivo no es mostrar la historia verdadera, ni mucho menos hacer un juicio severo de lo que hemos sido como país. Esto es un producto más, sin más pretensión que subir el rating y ganar billete, ... y ojalá exportarlo a laguna cadena mejicana.
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Eduardo Saenz Rovner.

Sab, 05/26/2012 - 12:16
La parábola del círculo de violencia e "hijueputez" se puede leer en "La Muerte de Artemio Cruz" de Carlos Fuentes. Narcolombia es una republiqueta literalmente bastarda en la que el primer neogranadino fue un bastardo hijo de aventurero y una Malinche local. A su vez, ese bastardo, un hijo de la chingada, reprodujo el ciclo, y para salir adelante chinga a los demás. La marginalidad, el desempleo y la pobreza no son explicaciones satisfactorias: hay países con altos indíces de desempleo y pobreza, y la gente no vive chingando y matando al prójimo. Y no me digan que en Colombia "los buenos somos más". Usando el lema de Boca Juniors, en Colombia los hijos de la chingada, los hijos de puta, son "la mitad más uno"; probablemente muchos más.
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caropepa

Sab, 05/26/2012 - 10:42
Para una familia vinculada a la coca surge un programa de siembra de cacao, el padre renuncia al cultivo de coca y se vincula al de cacao, la esposa y 2 hijas siguen con la coca a pesar de la decisión del Padre. Para la reflexión: En una bastardia de país como este que decisión tomará la sociedad frente al patrón del mal que nos presentaran a partir del lunes.
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ccdc

Sab, 05/26/2012 - 08:57
Los medios de comunicación son parte del sistema, no hacen reflexiones profundas sobre los males de la sociedad. Pero habrá buenas tetas, como a un buen narcoalgo se asocian.
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Joselau

Sab, 05/26/2012 - 06:34
Lo que no dice, es que de "papa Fidel" hasta el "patrón" lograron desestabilizar y corromper las cumbres del estado, con la metida de narices de la USA y la élite, instalaron para beneficio propio, un fanático converso, en otras palabras coronaron
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Boyancio

Sab, 05/26/2012 - 06:10
Vea compa, aterrice, cójala suave, desempréñese que en esta republiqueta los únicos que pueden robar decentemente son los de las familias unidas en la fe de quien ostenta un RH de alcurnia y alevocía mística de billete y privilegio almacenado, pues tienen los mejores abogados, los chafarotes de cuatro soles, y, sobre todo, la sartén por el mango. Y todo lo del pobre es robado,,¿se te había olvidado?
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consensopúblico

Sab, 05/26/2012 - 04:53
SICOPATÍA Y FRANJAS ECONÓMICAS DOMINANTES: ARMAS. DROGAS, ENTRETENCIÓN, TRATA, ETC. EL ESPEJO ALCANZA DESDE SIEMPRE AL SINSENTIDO DEL DEVENIR, A SU PERFECTA INOCENCIA. OTRA COSA ES LO QUE ESCARBAMOS DEL MITO FUNDACIONAL, DE LO QUE NOS REPRESENTAMOS COMO HUMANOS, DEL DESPRECIO A LO QUE HEREDAMOS A LOS DEL FUTURO
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