Por: Aura Lucía Mera

‘El perfume de nuestra tierra’

Kenizé Mourad, la autora de esa novela autobiográfica De parte de la princesa muerta, que ha vendido millones de ejemplares, narra apartes de su fascinante vida: hija de una princesa turca, nieta del último sultán otomano, huérfana que sólo conoció a su padre, un rajá hindú, a los veintiún años, nos sorprende ahora con esta investigación periodística titulada El perfume de nuestra tierra, donde nos narra a la población civil palestina e israelí.

No se trata de un informe tendencioso, ni de contarnos quiénes son buenos y malos en esta lucha sangrienta, irracional, de Israel y Palestina. No tiene visos políticos ni vende favoritismos por ninguna de las “causas”. Simplemente entrevista.

Kenizé Mourad recorre la Franja de Gaza, los retenes, los campos de refugiados, los “territorios ocupados”, Yenin, Ramala, Tel Aviv, Jerusalén, Jabaliya. Sus conversaciones directas, sus preguntas crudas, obtienen respuestas que conmueven hasta las lágrimas. Porque la sociedad civil de ambos lados desea vivir en paz. Porque no entienden por qué, de pronto, se convirtieron los palestinos en seres condenados a vivir entre cercos, esconderse al toque de queda para que no los maten.

Cedo la palabra a La cita es en el hotel King David en Jerusalén. Habla Itai, un joven israelí que sirvió doce años en el ejército: “Durante la primera Intifada, cumplía el servicio obligatorio en los territorios ocupados. Han tenido que pasar muchos años para poder comprender que lo que hacíamos allí era injustificable, algo que iba en contra de toda noción de humanidad. La experiencia más terrible es la mirada de la gente cuando entramos a sus casas en la noche, sorprendiéndolos en pleno sueño, en su intimidad, pisoteando sus mantas con nuestras gruesas botas, viendo cómo los niños lloran, se agarran a sus madres que los protegen de los monstruos que somos para ellos... Casi todos los soldados israelíes dicen que saben que eso está mal. Pero que no hay otro remedio...”. “Este conflicto dura más de treinta y cinco años, ya es hora de comprender que no podremos vencer por la fuerza, que la única salida es establecer verdaderas negociaciones...”.

Habla Jawdat. Habita en un campo de refugiados palestino: “Los israelíes continúan apoderándose de nuestras tierras. Jamás tendrán seguridad mientras sigan actuando así. La nueva generación siente más odio que mi generación y la de mis padres y abuelos. Han sufrido más y han visto lo que les han hecho a sus padres y abuelos. Nunca podrán los israelíes imponer la paz por las armas... ¿Por qué los occidentales no quieren comprender? ¿No ven lo que nosotros estamos viviendo? Los israelíes nos hacen una guerra hábil y sin compasión. ¿Está acaso también Occidente en guerra contra el pueblo palestino?”.

El perfume de nuestra tierra es un libro que todos nos deberíamos leer. Precisamente ahora que ha vuelto a estallar la violencia. Para poder comprender y reflexionar que la moneda tiene dos caras. Que la mayoría de los civiles de ambos “lados” son gente buena. Una cosa es la información manipulada que nos llega y otra muy diferente la realidad de estos dos pueblos enfrentados a mansalva por distintas presiones. No más holocaustos de ninguna clase.

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