Por: Felipe Zuleta Lleras

El piloto en su cabina

No quiero aparecer como un crítico sistemático del gobierno que preside Santos, pero la verdad no deja uno de sorprenderse con lo desarticulado que aparece y con sus actuaciones que dan la sensación de que el piloto se encerró en su cabina, mientras los pasajeros van de rumba.

Los hechos demuestran, desafortunadamente, que el país va sin rumbo, de lado a lado, como si el jefe de Estado hubiera perdido el control de ese pesado avión llamado Colombia.

Los que está pasando en el Catatumbo, en donde claramente el Gobierno ha dado tumbos, demuestra que o el país es inmanejable o que hay unas fuerzas manejadas por los criminales de las Farc que infiltran a unos campesinos, quienes tienen todo el derecho de protestar. Pero deben hacerlo de manera pacífica y sin intervención de las Farc, por un lado, y de las Naciones Unidas, por el otro. Entiendo que Colombia invitó a este organismo internacional a poner su oficina acá, pero el informe en días pasados, sacando conclusiones imprecisas sobre la muerte de cuatro campesinos, no lo deja bien parado.

Por eso la airada reacción del Estado, en cabeza de los ministros del despacho y del propio procurador general, y, claro está, del director de la Policía Nacional, general León Riaño.

¿Por qué la ONU se precipitó a sacar conclusiones cuando ni siquiera la propia Fiscalía lo ha hecho? Cómo será de delicado este asunto que el propio fiscal general designó a su vicefiscal, el doctor Perdomo, para atender personalmente estas investigaciones.

Creo firmemente en los derechos humanos y la protección que de los mismos debe garantizar un Estado democrático, pero igualmente considero que cuando detrás de una protesta legítima están los delincuentes de las Farc, el Estado debe ser más fuerte. Por eso celebré que tardíamente Santos haya dicho que no habrá reservas campesinas bajo presión. Y digo que fue tarde porque mientras el presidente estaba en Suiza, tratando de traerse para Medellín los Olímpicos de la Juventud, el lío crecía.

Oh confusión, oh caos, todo lo que pasa acá. En tan sólo una semana nos enredaron con el tema de las licencias de conducción, el vicepresidente Garzón se puso del lado de quienes protestan e insultó, sin necesidad, al ministro de Hacienda, que dizque porque éste no se unta de pueblo. La verdad, quisiera poder leer la mente del presidente para saber qué es lo que piensa sobre la situación del país. Ya se anuncian paros agrarios, de cafeteros, de camioneros, de arroceros. En fin. Paros que le han costado al erario $1,5 billones. Ya lo dijo el ministro Cárdenas, y con razón: no hay más plata para esto, cosa que Angelino no sabe o que por razones ideológicas pretende desconocer. Qué oportunismo tan dañino, precisamente cuando el Gobierno debe actuar unido.

Sería bueno que el presidente Santos agarre a tiempo los temas, que les ponga la cara y que piense bien las cosas, porque el país se le está saliendo de las manos. ¿Será mucho pedirle al primer mandatario?

@FZuletalleras

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