Por: Salomón Kalmanovitz

El problema de Venezuela

Venezuela y su dependencia del petróleo ha dado lugar a regímenes caudillescos por largos períodos de tiempo y a mucha corrupción. Hugo Chávez hace parte de esta tradición autoritaria.

El líder pareció tener claro que no podría asumir el cargo por cuarta vez, buscó dejar sembrada la unidad dentro de su partido y nombrado el sucesor. Sin embargo, los herederos de su régimen no tomaron las decisiones que eran de lugar y han producido un vacío de poder que se arrastrará hasta que se produzca un desenlace en la salud del mandatario.

El manejo económico ha sido problemático: la parálisis en la sucesión presidencial y ministerial no hace más que agravar el panorama futuro. La economía venezolana obtuvo un crecimiento de 5% el año pasado, después de arrastrar una larga fase de estancamiento. Por ejemplo, la riqueza producida en 2008 fue superior a la de 2011. La inflación en 2012 fue de 21% y el déficit fiscal alcanzó un apabullante 14,7% del PIB, lo cual explica el recalentamiento de la economía.

A pesar de que el balance externo fue positivo en 2012, las importaciones no fueron suficientes para atender las necesidades básicas y hay evidencia de racionamientos. Las importaciones se mantienen reprimidas administrativamente porque la tasa de cambio oficial es una ilusión: está fija en 4,30 bolívares por dólar hace varios años. La tasa de cambio negra es de 12,8 bolívares por dólar.

La producción de petróleo se ha venido reduciendo como resultado de las purgas en la empresa estatal Pdvsa, después del golpe militar que se le intentó dar a Chávez en 2002 y la huelga petrolera de 2003. La destitución de personal técnico y gerencial, y su remplazo por cuadros políticos, han contribuido a que la producción bajara de 3,3 millones de barriles diarios a 2,3 millones en la actualidad, según Bloomberg, una fuente financiera de alta credibilidad. El incendio en la refinería más grande de Pdvsa en agosto del año pasado obligó a importar gasolina, deteriorando la balanza petrolera del país.

Las ventas subsidiadas de combustible a Cuba, Nicaragua y Bolivia han sustraído divisas que no le sobran a Venezuela. Con el precio del petróleo oscilando entre US$90 y US$100 el barril no tiene sentido estar endeudando a Pdvsa para mantener el nivel de importaciones que requiere la economía y el consumo subsidiado de los artículos de primera necesidad, los cuales también distribuye.

El gobierno de Chávez ha hecho un fuerte gasto social en subsidios para los alimentos y otros bienes, regala apartamentos de buena calidad, dotados de electrodomésticos, reparte tierras y organiza misiones de salud y de deportes, donde Cuba pone los doctores y el personal de entrenadores. Los cubanos también han contribuido a organizar los comités barriales de apoyo al mandatario que, de paso, vigilan la población. Todo esto le ha valido un fuerte apoyo popular y un control político que es difícil de desafiar por la oposición.

Se trata de un modelo asistencialista, carente de políticas para aumentar el empleo productivo. Los altos precios del petróleo y la política derrochadora del gobierno han dado al traste con la agricultura y con la industria, de la cual sólo se sostiene la asociada a la minería.

Colombia se ha beneficiado de la salida de capitales y empresarios de Venezuela, que ha contribuido al aumento de la producción petrolera local y al montaje de nuevas industrias. Ojalá que no estemos importando también los vicios ancestrales de Venezuela.

 

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