Por: Columnista invitado

El retorno de las carabelas

Terminó la I Cumbre Celac-Unión Europea en Santiago de Chile, con 33 países latinoamericanos y caribeños, incluyendo a Cuba, y los 27 países de la Unión Europea; sin EE.UU., Canadá y Paraguay y con la incertidumbre sobre la enfermedad de Chávez, uno de sus principales líderes.

la Celac, constituida en Caracas hace 14 meses, para muchos representa un proyecto de integración regional de una izquierda retrógrada, caracterizada por una interpretación anacrónica del concepto de soberanía. Para otros es el tercer anillo de la integración con Mercosur y Unasur.

Durante la cumbre, voceros de la Unión Europea reconocieron su dramática crisis económica, sin un mea culpa del fracaso de las medidas implementadas para afrontarla, y el extraordinario crecimiento y desarrollo de los países latinoamericanos y caribeños.

Aunque esa sea la primera cumbre Celac-Unión Europea, la Primera Cumbre América Latina-Unión Europea se realizó en 1999, en Río de Janeiro, con objetivos explícitos: diálogo político, cooperación y libre comercio, que ocultaban su verdadera intención: crear una zona euro latinoamericana de libre comercio para neutralizar la creación del Área de Libre Comercio Hemisférica —ALCA, propuesta por EE.UU.—. América Latina, por primera vez renuente, resiste a profundizar las negociaciones con Europa.

En ese sentido, la expectativa de uno de los más pretenciosos acuerdos: Mercosur-Unión Europea fracasó, transformándose en un limitado Acuerdo Marco Interregional de Cooperación y en una Alianza Estratégica con Brasil que, afortunadamente, no fue suficiente para que ese país se alejara de la posición del Mercosur.

Ante la dificultad de un acuerdo regional amplio, se iniciaron negociaciones de acuerdos bilaterales: México 1999, Chile 2002, Centro América, Perú y Colombia 2012, mecanismo también utilizado por EE.UU. ante el fracaso del ALCA. Por lo visto el problema no es con quién negociamos, sino cómo.

Europa llamó a un compromiso político para frenar el proteccionismo y a garantizar la seguridad jurídica para las inversiones. Latinoamérica y el Caribe esperan de Europa una inversión que respete los aspectos económicos, sociales y ambientales inseparables de la meta del desarrollo sostenible y “rechaza toda medida de carácter unilateral con efectos extraterritoriales que sean contrarios a la ley internacional y a las reglas comerciales aceptadas del libre comercio”.

La primera Cumbre Celac-Unión Europea, a pesar de su alcance parcial, nos deja un mensaje: América Latina dialoga en bloque y empieza a desmoronar el bloqueo diplomático contra Cuba, que asume la presidencia pro témpore de la Celac.

 

* Beatriz Miranda

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