Por: Ramiro Bejarano Guzmán

El súper impedido

Con fundados motivos la revista Dinero (No 412) ha criticado la gestión del superintendente de Sociedades, Luis Guillermo Vélez, para intervenir en el caso de Interbolsa, al revelar las cercanas relaciones del funcionario con Juan Carlos Ortiz, Tomás Jaramillo y Luis David Peña, actores de la firma en bancarrota, que lo inhabilitan para intervenir en este asunto.

Dinero estableció que Vélez asistió a una fiesta de cumpleaños de Juan Carlos Ortiz, principal protagonista de Interbolsa. El superintendente alega que solamente asistió a una “de las famosas fiestas de máscaras que organizaba Ortiz”, de la cual la revista publica una foto de unas personas disfrazadas, rodeando a sus anfitriones Juan Carlos Ortiz y su esposa, en lo que al rompe se advierte fue una ruidosa parranda de amigotes.

No pongo en duda que las fiestas de enmascarados que organizaba Ortiz fuesen famosas en ciertos círculos no propiamente de intelectuales o de aportantes a programas sociales, aun cuando confieso que es la primera noticia que tengo de tan fastuosas tenidas, a las que probablemente iban otros que tendrán que dar explicaciones sobre Interbolsa. A lo mejor se trataba de agasajos frecuentados por comisionistas, lobistas y agentes de ese complejo mundo donde lo importante es hacerse rico.

Pero según la revista Dinero, además el actual superintendente de Sociedades pertenece al círculo de los amigos de Tomás Jaramillo, otro cerebro tristemente célebre de Interbolsa, hijo del presidente de la organización. Vélez no niega la cercanía, apenas la camufla en otras circunstancias que le parecen inofensivas ahora que estuvo encargado de evaluar si el conglomerado Interbolsa debía reestructurarse o ser liquidado. Por el contrario, ofrece una reforzada explicación acerca de que su amistad con Jaramillo surge porque comparte relaciones con un vecino suyo, y además porque sus esposas son amigas. Fácil resulta suponer que si Vélez admite que asistía a los eventos sociales que organizaba Tomás Jaramillo, por elemental reciprocidad también acogía en su casa a tan pródigos convidantes.

Y, por último, la revista Dinero reveló que entre los contactos de Vélez en Facebook se encuentra Luis David Peña, directivo de Forefront, empresa allanada por la Fiscalía también por estar vinculada a Interbolsa. Vélez sostiene que en los últimos cinco años lo ha visto una sola vez, pero que es uno más de sus 454 amigos de Facebook. Fatal coincidencia.

De Vélez se conoce que si bien antes de ser superintendente ejercía como abogado, su actividad más notoria fue la de lobista de un grupo económico en el Congreso de la República. En otras épocas a ningún gobierno se le habría ocurrido nombrar a un lobista para que controlara y vigilara las sociedades y ejerciera como juez, del mismo modo que al Consejo de la Judicatura seguramente no se le ocurriría designarlo para que administre justicia. Pero los tiempos han cambiado, los hombres de negocios transitan de sus oficinas privadas a las públicas, y eso que no es sano, se volvió costumbre.

Es lamentable que a alguien como Vélez con tantas ambiciones en la vida pública, su soberbia no le haya permitido entender que en el caso de Interbolsa lo correcto era declararse impedido, en vez de acudir a interpretaciones precarias de las causales de recusación, como lo ha hecho para seguir al frente de un tema en el que no dejará contento a nadie. En efecto, de un lado los inversionistas que han perdido sus ahorros, mirarán con desconfianza que el amigo del trío Ortiz, Jaramillo y Peña haya decidido liquidar a Interbolsa y no reorganizarla, pero por el otro, los dueños de esta empresa, también tendrán temor de que para lucirse el superintendente que ya los negó públicamente, termine adoptando decisiones para satisfacer la galería y complacer a los medios.

Como la mujer del César, no sólo hay que ser honesto, sino parecerlo.

Adenda. “Pensé que todo iba a ser más difícil”, es la frase insólita de la ministra de Justicia Ruth Stella Correa para referirse a su pobre gestión, con la cual se inauguró en 2013. Si ese es el comienzo.

 

 

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