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Hugo Sabogal 17 Feb 2013 - 1:00 am

Entre copas y entre mesas

El Tannat argentino

Hugo Sabogal

Nadie es profeta en su tierra. Y en el mundo del vino sí que vemos el trasfondo de este viejo adagio.

Por: Hugo Sabogal
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La uva Malbec, por ejemplo, es originaria del sudoeste francés, con su epicentro en Cahors. Sin embargo, la Côt ó Auxerrois, como se denomina a la Malbec, se muestra austera y secante. Por tal motivo, ha sido utilizada como ingrediente de mezcla para mejorar, por ejemplo, el color de un vino.

Por fortuna para el Malbec, Argentina —su nuevo hogar desde mediados del siglo XIX— cuenta con condiciones climáticas ideales para hacer con ella un vino amable y fácil de tomar. Estas características explican el éxito de ese Malbec en los mercados del mundo.

Entre las condiciones que favorecen a Argentina están la alta irradiación solar y la presencia de un clima caluroso para poder alcanzar una completa maduración.
Otro caso donde el alumno supera al maestro involucra a la Syrah, que ha encontrado en Australia un entorno tanto o más propicio para extraer lo mejor de sí que en su ancestral territorio del norte del Ródano francés. Los mismo puede decirse de la Sauvignon Blanc, que brilla con luz propia en Nueva Zelanda, opacando a los excelentes blancos hechos en el Valle del Loira, en Francia.

Australia también es un pequeño paraíso para la uva Riesling, que le permite igualarse a algunos de los más fantásticos Riesling de Alemania, Alsacia y Austria. Y los Pinot Noir neozelandeses y de Oregon, en Estados Unidos, también desafían a los incomparables tintos de la Borgoña.

Todo este preámbulo es para decir que la Tannat ha encontrado una excelente expresión en los Valles Calchaquíes de Salta, en el norte de Argentina, lo mismo que en Mendoza, pese a que Uruguay es se segundo hogar, después de Maridan, en Francia.

El nombre del Tannat se deriva, como su nombre lo indica, de una alta presencia de taninos, que le aportan al vino estructura y carácter. Pero cuando esa potencia se hace arrolladora, el riesgo de desencantar en vez de encantar está siempre presente.

Acabo de recorrer varias bodegas en la salteña Cafayate, donde he encontrado que la Tannat argentina está tomándole cierta ventaja a la uruguaya y a la francesa, regalando mostos plenos de fruta negra, taninos suaves y una sensación agradable en boca desde el momento de su elaboración. No hay que esperarlo a que suavice.

Me senté a degustar sus Tannat y logré convencerme de que Argentina les está encontrando nuevos compañeros de ruta a las clásicas Malbec (tinta) y Torrontés (blanca), lo que significa una opción interesante para el consumidor. Cuentan que los pedidos de Tannat desbordan, en Argentina, su capacidad de producirlo. Dentro de las marcas de Tannat argentino se destacan algunos de sus productores:

Salta: Porvenir de los Andes, Lávaque, San Pedro de Yacochuya y Michel Torino, entre otros.

Mendoza: Familia Zuccardi. San Juan: Callia.

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